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El PSTU para elegir un diputado, abandona las enseñanzas de Trotsky

En la ciudad de Belém, en el estado de Pará, al norte del país, el PSOL hegemoniza un frente electoral en alianza con el PCdoB –partido exstalinista y cada vez más pro burgués, con ministros en los gobiernos de Lula y Dilma–, integrado también por el PSTU.

LER-QI, Brasil

27 de septiembre 2012

En la ciudad de Belém, en el estado de Pará, al norte del país, el PSOL hegemoniza un frente electoral en alianza con el PCdoB –partido exstalinista y cada vez más pro burgués, con ministros en los gobiernos de Lula y Dilma–, integrado también por el PSTU. Este frente electoral “Belém en las Manos del Pueblo” es completamente oportunista, con programa, tácticas y métodos que niegan la independencia política de la clase obrera, un verdadero frente proburgués aunque no incluya directamente partidos burgueses.

El candidato del PSOL –Edmilson Rodrigues– fue dos veces intendente por el PT (1997-2005). En estas elecciones el PSOL se alió con el oficialista PCdoB, partido que es responsable por los negociados con el imperialismo y terratenientes del agronegocio para la aprobación del tristemente célebre Código Forestal que entrega las tierras, bosques y recursos naturales a la rapiña capitalista, en una clara traición a los movimientos ecologistas y a la lucha de los pueblos de esas zonas.

Este Código profundiza por ejemplo, la entrega de las tierras a las corporaciones extranjeras y no tiene en cuenta las necesidades de los sin tierras, de los indígenas, pequeños propietarios o trabajadores agrícolas. El PCdoB, aliado al PT, gobierna para los capitalistas, contemporiza con la represión a las huelgas de los servidores públicos (descontando los días de paro, entre otras medidas) e impide, como burócratas vendidos, la movilización independiente de los trabajadores en una sociedad entre su central sindical (CTB) y la CUT, For˜ça Sindical y demás burócratas sindicales. Ironías aparte, en San Pablo, Netinho, el principal candidato del PCdoB procesó a la candidata del subterráneo del PSTU por utilizar el slogan. “¡San Pablo no quiere a quien pega a una mujer! ¡No vote por Netinho para concejal, vote por Marisa del Subte!” Como resultado, a la candidata del PSTU se le prohibió denunciar a este candidato y además fue obligada a pagar una multa [1].

Como hizo el PT en su momento, el PSOL se lanza a ganar las elecciones moldeando su programa y su discurso a lo aceptable para las clases dominantes, que retribuye con donaciones financieras para la campaña. De esta manera, probando que no es ninguna amenaza para los capitalistas, más bien todo lo contrario, el candidato Edmilson (y el PSOL) recibió para esta campaña electoral, casi 400.000 reales de empresas que mantienen contratos de obras y servicios con el gobierno del estado (PSDB) y las intendencias [2]. O sea, esas empresas, al ver que el candidato del PSOL tiene posibilidades de ganar la elección, se apuran a financiarlo a la espera de recibir, en caso de ser electo, contratos de obras y servicios, reproduciendo el mecanismo burgués de gobierno de las “cosas públicas” donde los capitalistas –que son los que detienen el verdadero poder– dominan las finanzas, inversiones y gastos de las instituciones de gobierno.

Nada raro, visto que Edmilson, cuando fue intendente del PT, convivió pacíficamente con los capitalistas (y gobernó en alianza con el PCdoB), manteniendo sus negocios y recibiendo financiamiento para sus campañas políticas.

Nada de esto era novedad para la vanguardia brasilera. Ni aún para la dirección del PSTU, que se olvidó de las denuncias contra Edmilson cuando fue intendente del PT por dos mandatos. En 2002, el PSTU denunciaba a Edmilson cuando estaba en su segundo mandato como intendente petista: “En Pará profesores estatales y municiapis (sic) de Belém realizan huelgas prolongadas. En el Estado el patrón es Almir Gabriel, del PSDB; en Belém, Edmilson Rodrigues, del PT, es el responsable por la huelga. La insatisfacción municipal es un hecho, pues hace casi 6 años el PT gobierna sin conceder aumento real de salarios. Trabajadores de Funpará (fundación municipal en el área de asistencia) también entraron en huelga, desde hace dos semanas” [3] (destacados nuestros).

Un frente electoral proburgués y antiobrero

Para formar el frente electoral la dirección del PSTU “dejó de lado” el programa y la estrategia, además de la experiencia antiobrera del gobierno de Edmilson (PT), cubriéndose con las banderas reformistas y proburguesas del PSOL y del PCdoB, con la única justificación de que en esta coalición no hay partidos burgueses. Ahora, frente al descubrimiento de que Edmilson y el PSOL recibieron dinero de los patrones (el PSOL, en el 2010, también hizo lo mismo en Rio Grande), el PSTU pone cara de horrorizado y publica una nota “elegante” que a lo sumo “aconseja” al PSOL y a Edmilson a “rever la decisión de recibir dinero de los empresarios” [4]. ¿Como lo harán si el objetivo central es elegirse para gobernar dentro del régimen burgués, engañando con un discurso de “gobernar para los trabajadores”? Para quien, como Edmilson, ya gobernó y desea gobernar en conciliación con la burguesía, ¿cuál es el problema de ser financiado por los capitalistas?

Lo que podría ser ingenuidad no es más que oportunismo descarado del PSTU, con el objetivo de “elegir un concejal”, aprovechándose de los votos del PSOL y de Edmilson. La dirección del PSTU quiere disfrutar de los votos del PSOL para elegir un concejal sin pagar el costo de aliarse a quien se alió. El PSTU, escondiendo su oportunismo desteñido, “critica” a su actual aliado (Edmilson) solo para “lavarse la cara”, pues lo menos que debería hacer es romper el espúreo frente proburgués con el PSOL y el PCdoB. Elegir un diputado ¿vale tanto desbarranque político? El PSTU debería al menos ser coherente con el principio de no participar en un frente financiado por la burguesía, pues si el dinero fue recibido directamente por el PSOL y Edmilson (no por el PSTU) el hecho es que los votos de esta coalición estarán alimentados por este dinero de los capitalistas, entonces el PSTU no podría aceptar elegir un concejal contando con esos votos “sucios” del PSOL. A quien engaña el PSTU cuando “critica” al PSOL mientras mantiene y utiliza en su site un video del mismo Edmilson pidiendo votos para su candidato (obrero de la construcción civil, Cleber) [5].

Trotsky enseñaba que en circunstancias especiales –radicalización política, para acciones precisas de la lucha de clases, en función de la movilización independiente de la clase obrera y el fortalecimiento de la vanguardia clasista y revolucionaria– se haría necesario acordar frentes con organizaciones reformistas. Obviamente ese no es el caso de Brasil, que vive una situación de reformismo social y estabilidad política, con el movimiento de masas apoyando al gobierno y al sistema capitalista.

Y también, para Trotsky, los frentes con los reformistas no eran “bloques electorales” que siempre fortalecen a los reformistas y no a los revolucionarios (basta recordar la larga historia de las corrientes trotskistas en los frentes electorales con los reformistas del PT). Para Trotsky el frente único debe servir para movilizar y colocar en acción independiente a las masas trabajadoras, y para fortalecer las posiciones de los revolucionarios y debilitar a los reformistas. Mas aún en este caso, la dirección del PSTU debería aferrarse a las cuestiones esenciales del programa y la estrategia, pues se trata de un frente electoral (terreno burgués) y no un frente único con los reformistas para potencializar acciones independientes de lucha revolucionaria (lucha de clases) de los trabajadores y de las masas. ¿Quién se fortalecerá: la vanguardia combativa, clasista y revolucionaria o Edmilson y el PSOL (integrándose al régimen burgués)?

La dirección del PSTU se olvidó (o no aprendió) lo que Trotsky explicaba sobre los frentes únicos “(…) La primera regla para el uso de la política de frente único es la ruptura total e intransigente con la conciliación sin principios. (…) La táctica de frente único no es una panacea universal. Está subordinada a un cuestionamiento fundamental: ¿unifica a la vanguardia proletaria sobre la base de una intransigente política marxista? (…) En ningún caso se deben establecer acuerdos por objetivos prácticos al precio de concesiones de principio, de callar las diferencias esenciales, de hacer formulaciones ambiguas que permiten que cada una de las partes las interprete a su manera” [6].

El PSTU, aún “denunciando” la recepción del dinero por el PSOL, se calla frente a las “diferencias esenciales” (programa y estrategia obrera) para mantenerse en el frente electoral y, por eso, abandona las enseñanzas de Trotsky que afirmaba que era “necesario saber de antemano que los comunistas romperán implacablemente con los reformistas cuando estos den un salto hacia atrás [7] (destacados nuestros). Aun que el PSTU logre ilusionar a sus militantes y simpatizantes con el verso de que el frente con el PSOL y el PCdoB sería principista y un “paso adelante” de sus aliados reformistas, cabe preguntar si al recibir dinero de la burguesía no estaríamos frente a un “salto hacia atrás” de esos “aliados”. ¿Por qué, entonces, no romper “implacablemente”, como Trotsky pregonaba?.

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