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La clase obrera ante el bicentenario

De la resistencia al Cordobazo

Se inicia entonces un período de ofensiva capitalista sobre los trabajadores, con intervención de los sindicatos y proscripción legal del peronismo, y de semicolonización del país por parte del imperialismo yanky. Entre 1955 y 1959 la clase obrera vive un período de intensa lucha de clases, que pasó a la historia con el nombre de “resistencia peronista”, aunque en aquel proceso de luchas intervinieran también distintos sectores de la izquierda, y en particular del trotskismo. Fue mediante la lucha que se logró poner cierto límite a los ataques de la burguesía y se preservaron las comisiones internas y cuerpos de delegados.

PTS

13 de mayo 2010

Se inicia entonces un período de ofensiva capitalista sobre los trabajadores, con intervención de los sindicatos y proscripción legal del peronismo, y de semicolonización del país por parte del imperialismo yanky. Entre 1955 y 1959 la clase obrera vive un período de intensa lucha de clases, que pasó a la historia con el nombre de “resistencia peronista”, aunque en aquel proceso de luchas intervinieran también distintos sectores de la izquierda, y en particular del trotskismo. Fue mediante la lucha que se logró poner cierto límite a los ataques de la burguesía y se preservaron las comisiones internas y cuerpos de delegados.

El bloque burgués en el poder desde 1955 nunca pudo estabilizar su dominio, a pesar de la sucesión de gobiernos civiles y militares. Ante la combatividad mostrada por los trabajadores, la burguesía favoreció no sólo a dirigentes sindicales ligados a la “fusiladora” (como denominó la clase obrera al nuevo régimen luego de los fusilamientos de civiles y militares peronistas de 1956) sino también el fortalecimiento de una nueva camada de dirigentes burocráticos de origen peronista al frente de los sindicatos, de los que Augusto Timoteo Vandor, líder de la entonces poderosa UOM, fue la expresión más emblemática. La clase obrera tenía gran capacidad de acción. En 1964, por ejemplo, bajo el gobierno del radical de Humberto Illia (que había ganado la presidencia con solamente un 23% de los votos), durante las distintas etapas del plan de lucha de la CGT fueron ocupadas 11.000 fábricas, en algunas de ellas yendo los activistas más allá de lo indicado por la dirección burocrática. Esta fuerza de la clase obrera era utilizada por los burócratas para conseguir prebendas y acomodarse con los distintos gobiernos. Incluso Vandor y sus amigos apoyaron el golpe de Estado que llevó al poder al general Juan Carlos Onganía, al que acompañaron “de saco y corbata” a su acto de asunción, un gobierno que no dudó en golpear duramente a los trabajadores. En los primeros meses de su gobierno Onganía envió a miles de trabajadores del azúcar de Tucumán al desempleo, al cerrar 8 ingenios en la provincia, no sin enfrentar una muy dura resistencia de los obreros agrupados en la FOTIA. También derrotó una dura huelga portuaria y dejó cesantes a 11 mil trabajadores ferroviarios y, en 1968, provocó con la complicidad del burócrata del SUPE (Sindicato Único de Petroleros del Estado), Adolfo Cavalli, el traspié de un durísimo conflicto de los obreros petroleros con centro en la Destilería de YPF en Ensenada.

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