Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
3 de julio de 2020

XIII CONGRESO NACIONAL DEL PTS

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LAS TAREAS DEL PARTIDO

Construyendo agrupaciones y el PTS con un claro norte estratégico

11 Apr 2013   |   comentarios

El XIII Congreso del PTS fue precedido de un intenso debate en todos los equipos de militantes en base a cuatro documentos (internacional, nacional, balance y orientación). Participaron de la elección de delegados todos los y las militantes plenos, representando un 45% más que en el XII Congreso (en el cual una parte de los actuales militantes plenos recién había ingresado, sobre todo en la juventud, y por esto eligieron delegados observadores). Esto fue producto de la organización de nuevos equipos de militantes que definió aquel Congreso, luego de la emergencia política del FIT (y del PTS como parte de él) en el 2011.
Desde fines del año pasado cobró impulso la organización de agrupaciones con compañeros y compañeras independientes en el movimiento obrero y la juventud (trabajadora y estudiantil) a partir del cambio en la situación política que se expresó en el parazo del 20N, donde el PTS tuvo una destacada intervención. El Congreso constató que en estos meses hemos logrado que nuestros militantes comiencen a agrupar a decenas de compañeros y compañeras en cada uno de los lugares de trabajo y estudio, convirtiendo a las agrupaciones en verdaderos puentes entre nuestro partido y los trabajadores y jóvenes que nacen a la vida política y sindical. El salto que consideramos más importante en este terreno no es sólo en aquellas fábricas y empresas donde tenemos responsabilidad de dirección en las comisiones internas y cuerpos de delegados, sino en la nueva camada de jóvenes trabajadores que se agrupan en la JPTS y comienzan a dar los primeros pasos en organizar 100 fábricas y establecimientos (ver página 14).

Desigualdades del proceso de ruptura y baja lucha de clases

A partir de las intervenciones de decenas de delegados obreros (adultos y jóvenes), el Congreso definió que estamos interviniendo en un proceso de ruptura de sectores de la clase obrera con el gobierno que, más allá de los cambios de coyuntura, tiene desigualdades: es más político en gremios como docentes, combina aspectos políticos y sindicales en la industria y los servicios, y es más “visceral”, con más odio, en la juventud trabajadora (mayormente precarizada) y en las mujeres trabajadoras (o parte de la familia obrera). En la juventud estudiantil vivimos otro proceso (ver aparte). Hay desigualdades importantes también por provincias.

Que no es sólo sindical sino también político lo podemos constatar en la venta de centenares de periódicos en las fábricas y empresas cada vez que lanzamos una edición de “distribución masiva” de La Verdad Obrera (luego del 20N, con la denuncia del Proyecto X antes del 24 de marzo, y ahora con el número dedicado a las inundaciones).

El límite más importante a este proceso es que el paro del 20N significó un salto en la ruptura con el gobierno pero no abrió un ciclo de acciones de masas generalizadas. Se preparan las condiciones para grandes enfrentamientos pero aún perduran en la base ciertas ilusiones de “mantener lo conquistado”, mientras crece el descontento (como se vio con el repudio a todos los gobiernos frente al “crimen social” de las inundaciones). Por todo esto no hay lo que llamamos “radicalización política” (un claro giro a izquierda de sectores de las masas), por lo cual proponemos a los compañeros y compañeras que despiertan a la militancia político-sindical la organización común de agrupaciones clasistas, transitorias hacia formas de militancia más directamente “partidistas”.

Oportunidad y peligros

El comienzo de construcción de las agrupaciones se pudo comprobar luego del Congreso, con la rápida y enorme respuesta (solidaria y de posicionamiento político) en los lugares de trabajo y estudio frente a las inundaciones en Capital y La Plata. Las agrupaciones son la forma adecuada de evitar la degeneración sectaria que no sólo se da en corrientes que profundizan su marginalidad política, sino también en corrientes que conquistan mucha presencia superestructural pero no desarrollan una fuerte militancia en el movimiento obrero.

La presencia de los referentes del PTS (con nuestros dirigentes obreros, de los derechos humanos y voceros directamente partidarios) en los medios masivos de comunicación alienta y se complementa con el desarrollo militante en la clase trabajadora y la juventud.

Una de las resoluciones centrales en este sentido fue ir hasta el final en proponernos organizar agrupaciones donde nuevos compañeros y compañeras, los más activos, se conviertan en organizadores de los que adhieren a nuestros planteos pero son más pasivos. Lo importante es no restringir el “límite” de la agrupación al activo y buscar las formas más amplias de organización con iniciativas como asados, campeonatos de fútbol y campañas específicas dentro de las fábricas, como ya se viene haciendo.

Pero existe también otro peligro: se puede construir un partido con presencia superestructural y desarrollo militante pero adaptado al régimen, a sus calendarios electorales (nacionales, sindicales, estudiantiles) y a la rutina de sus organizaciones (paritarias, reclamos parciales, etc.), a lo que se le puede agregar la propia “organización” transformada en venta rutinaria del periódico, charlas sólo con fines electorales, etc. Esto ya lo vimos con el MAS en los años ’80, cuando hacía actos llenando estadios de futbol pero no se preparaba para intervenir correctamente en las grandes luchas de fines de los ’80 (como en telefónicos o ferroviarios contra las privatizaciones, donde fue impotente). Es lo que llamamos degeneración centrista electoralista (en definitiva, otra variante de una secta).

Partido y agrupaciones de combate

Por esto otra de las principales resoluciones que planteamos fue la necesidad de construir agrupaciones que no sólo intervengan en los escenarios que se presenten (como las elecciones sindicales o nacionales) sino que se preparen científicamente para el combate, que conozcan los puntos débiles y fuertes de las patronales, que prevean sus ataques y los de la burocracia (y sus patotas) y planifiquen junto a los compañeros independientes las respuestas necesarias, que aborden seriamente el balance de cada conflicto y cómo actuamos (la experiencia del 20N por ejemplo, con nuestros aciertos y errores). Nuestro objetivo estratégico es un partido de combate en la lucha de clases que se proponga ser la alternativa revolucionaria que no tuvo la clase obrera en el último ascenso (’69-‘’76).

Internas, agrupaciones, partido

Otro debate importante fue en torno a precisar nuestras batallas político-sindicales en las fábricas y empresas donde tenemos responsabilidad dirigente. Definimos que las agrupaciones deben levantar un programa de acción que responda no sólo a las demandas inmediatas que cada lugar (incluyendo la unidad y el apoyo a los contratados, tercerizados, etc.) sino también a los principales acontecimientos nacionales (incluso grandes hechos internacionales), en particular aquellos que involucran a los sectores más explotados y oprimidos de la sociedad, con el objetivo de superar la conciencia corporativa y sindicalista contraria a la necesidad de un programa y una acción hegemónica de la clase obrera (empezando por su vanguardia) para lograr la tan necesaria alianza obrera con el pueblo pobre y demás sectores oprimidos. Debates de este tipo se dieron frente a la ocupación de tierras (Parque Indoamericano, fines de 2011), los saqueos (fines 2013) o ahora frente a las inundaciones. En estos casos, nos proponemos batallar por convencer a la mayoría para que se vote el apoyo a esos sectores en asambleas, evitando utilizar instituciones legítimamente conquistadas para imponer posiciones (la “interna” define una posición supuestamente en representación de toda la fábrica en temas que se sabe que son controversiales). Creemos que así podremos establecer una relación sana y de lucha política entre las agrupaciones como expresión de los sectores más clasistas y combativos, y las internas que deben apuntar a representar al conjunto de los trabajadores que las eligieron (incluso promoviendo la democracia obrera hasta el final: la libertad de expresarse de todas las tendencias y trabajadores, cuestión negada por la burocracia).

A su vez, venimos buscando las formas de intervenir directamente como partido también en la base de las fábricas y empresas, a través de la distribución masiva de La Verdad Obrera, con muy buenos resultados (como señalamos arriba).

Por los derechos de las mujeres

El Congreso se propuso profundizar la organización audaz de las mujeres, tanto las mujeres trabajadoras y de la familia obrera, como las estudiantes. Las agrupaciones ya tienen en su haber experiencias de campañas y luchas contra toda forma de opresión no sólo en los lugares de trabajo sino también en el seno de las propias familias de los compañeros, combatiendo el machismo.

Una resolución importante fue impulsar, en especial en el movimiento estudiantil, una gran campaña unitaria por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, enfrentando la influencia de la Iglesia Católica (fortalecida por la elección del “Papa argentino”) y Cristina.

Campaña electoral

La campaña electoral del 2013 podrá ser una importante oportunidad de agitación política de aspectos centrales del programa hacia amplias masas, y contribuirá a disputar a los sectores de la clase obrera y la juventud que se ubican en la oposición al gobierno y a las variantes patronales, si desarrollamos lazos cotidianos con esos sectores que superen la relación de pasividad que impone el régimen democrático burgués donde la “militancia política” es sólo para un sector “profesional” limitado a las campañas electorales. Apostamos a fortalecer el Frente de Izquierda y de los Trabajadores desde esta perspectiva.

Internacionalismo, lucha ideológica y formación política

Otro debate y resolución importante fue la necesidad de considerar indispensable para que nuevos compañeros y compañeras se transformen en dirigentes y militantes revolucionarios, la propaganda y la formación política en los fundamentos teóricos e históricos de nuestro programa y estrategia, basados en el marxismo revolucionario.
En este sentido, en el punto internacional votamos preparar un folleto de explicación sencilla del internacionalismo para los trabajadores y la juventud. Además, como parte del conjunto de medidas tendientes a profundizar la lucha ideológica que venimos desarrollando y que se debatieron en una reunión nacional de más de 200 compañeros y compañeras que se integrarán a los trabajos de elaboración teórico-política y edición de libros y folletos (ver informe en LVO 511), se constituirá una Secretaría Nacional de Propaganda para sistematizar y multiplicar los cursos y materiales de formación.

En síntesis, nos proponemos multiplicar nuestra intervención y construcción en todos los escenarios que nos presenta la realidad, pero sin perder el norte estratégico del partido que queremos construir: de combate en la lucha de clases, internacionalista, revolucionario.

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