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Córdoba

UNIVERSIDAD NACIONAL DE CORDOBA

Carta Abierta al Centro de Estudiantes de Filosofía y Humanidades

Nos dirigimos a ustedes, porque al constatar esta realidad, nos damos cuenta de que para encarcelar a todos los genocidas necesitamos accionar con la más amplia unidad. Compartimos con ustedes la necesidad e exigir juicio y castigo para TODOS los milicos asesinos de la dictadura. Pero opinamos que hay que ir más allá y juzgar a los grandes empresarios impulsores del golpe junto al imperialismo y la Iglesia.

PTS Córdoba

19 de marzo 2008

Se acerca un nuevo aniversario del golpe militar del 24 de marzo de 1976.

El 95 % de los genocidas sigue impune.

El 100 % de los empresarios, curas, sindicalistas y civiles que promovieron o apoyaron el golpe también lo está.

Nos dirigimos a ustedes, porque al constatar esta realidad, nos damos cuenta de que para encarcelar a todos los genocidas necesitamos accionar con la más amplia unidad. Compartimos con ustedes la necesidad e exigir juicio y castigo para TODOS los milicos asesinos de la dictadura. Pero opinamos que hay que ir más allá y juzgar a los grandes empresarios impulsores del golpe junto al imperialismo y la Iglesia. Los hilos de continuidad de la dictadura a esta parte no son sólo los genocidas impunes: Cristina Kirchner, en su discurso en el Congreso le 01/03, afirmó que los responsables del genocidio fueron 992 militares (y sólo hay procesados 342!) y si existieron 651 centros de exterminio. Tendríamos que decir, entonces, con que cada dos centros clandestinos había tres represores a cargo? Este simple cálculo nos demuestra que fue necesaria la mayor complicidad de otros sectores junto con la totalidad de los militares en funciones en aquellos años.

Vemos así cómo esos otros sectores se beneficiaron con el golpe y lo siguen haciendo en la actualidad: los grandes capitalistas, como la Ford (que se conoce tuvo un centro clandestino dentro de la propia planta) o Techint. Ellos son los que promovieron el golpe pues necesitaban exterminar a todo el sector de trabajadores y la juventud que, desde el Cordobazo, comenzaban a cuestionar la opresión y la explotación en nuestro país. El genocidio perpetrado desde 1976 tuvo un carácter de clase. En la Argentina el terrorismo de estado significó un plan sistemático para exterminar a todas y todos aquellos que de alguna manera cuestionaban el dominio de la clase capitalista. Aquella entrega del país continuó en los ’80 y los ’90 de mano de la UCR y el PJ (que hoy intenta reconstruir el kirchnerismo): imponiendo la flexibilización y precarización laboral, las privatizaciones, la destrucción de la salud y la educación públicas. Los mismos empresarios que después del 2001, con la devaluación, aprovechan los bajos salarios y las condiciones de superexplotación, junto a los altos precios de las materias primas que exportan, para enriquecerse con el sudor de miles de trabajadoras y trabajadores. Los mismos que no titubean al poner en riesgo la vida de trabajadores como los compañeros de Acindar o del Astillero Río Santiago, muertos en “accidentes” laborales.

Opinamos que esta es una visión ausente en los “relatos” sobre la dictadura y que desde nuestro punto de vista, explica profundamente el proceso y sus continuidades. Es éste un debate que queremos iniciar en nuestra facultad y en la universidad en general.

Los llamamos entonces, a iniciar una consecuente discusión a la medida de las tareas que tenemos por delante. Porque creemos que los centros de estudiantes tienen que estar a la cabeza de estas discusiones, que como en aquella época, cuestionaban de cuajo al sistema de explotación y sus instituciones. Entendemos que como conducción les cabe la gran responsabilidad de que estos debates se produzcan. Porque opinamos, además, que pronunciarnos por la defensa de los derechos humanos, en general, no basta. Esa es la bandera que enarbola este gobierno en cuyo nombre reprime a los trabajadores y mantiene en funciones a miles de genocidas.

Emprendamos en común una gran campaña desde la cual se denuncie el doble disKurso de un gobierno que responde a esos mismos grupos económicos que amasaron sus fortunas en el barro y la sangre. Como Jefa de las FFAA y de seguridad bastaría un decreto de la presidente para prohibir que en las dependencias de estas fuerzas se tuviera a detenidos por crímenes de lesa humanidad como si estuvieran en un spa (como salió a la luz con la muerte de Febrés); un simple decreto bastaría para abrir todos los archivos y conocer quiénes fueron los partícipes necesarios de ese plan sistemático, así como del destino de los hijos apropiados. Pero no es esta la voluntad del gobierno. De hecho, Cristina Fernández, en su discurso frente al Congreso el pasado 1° de marzo, reclamó “la finalización del juzgamiento de quienes cometieron delitos de lesa humanidad durante la última dictadura” y equiparó estos crímenes a los delitos comunes provocados por la degradación y la miseria de este sistema. Es el nuevo PUNTO FINAL que la clase dominante necesita, pues a la impunidad de los asesinos de ayer la utilizan hoy para defender lo que nos quitaron con tantas muertes, represión y entrega. Pretenden enjuiciar un puñado de casos emblemáticos para salvaguardar las fuerzas represivas.

La clase dominante sacó las lecciones de aquel proceso que culminó con la Dictadura. Lograron imponer el silencio y la impunidad. Aprendieron que debían mantenerlo y no dejar que nadie los cuestione. Las jornadas del 19 y 20 de diciembre comenzaron a revertir esto y pusieron en jaque a los defensores de esa continuidad: la movilización popular tiró a uno de sus presidentes. Pero, a pesar de ello con Kirchner lograron “normalizar” el país.

Hoy se proponen defender sus conquistas y no van a permitir que nuevos sectores se organicen y cuestionen: ¿cómo permitir que en un país que creció al 8% anual en los últimos 5 años y cuyas reservas llega a los U$S 50000 millones, los trabajadores pidan por mejores condiciones laborales, aumentos de salario, delegados gremiales? Por eso atacan y reprimen, como se vio reiteradamente en el Casino de Buenos Aires, con patotas de la burocracia sindical y con Prefectura o Policía; por eso persiguen con la “Justicia” a los nuevos sectores de los trabajadores que no se resignan a aceptar las condiciones de explotación pactadas por las patronales, los dirigentes sindicales vendidos y el gobierno.

Pero nosotros también queremos sacar las conclusiones de aquellos años, y así como la clase dominante se prepara, vemos nosotros también la necesidad imperiosa de hacerlo. No nos haremos cargo de la derrota. Todo está por hacerse. La dictadura militar, a 32 años, no es sólo una cuestión de memoria. La verdad es necesaria hoy, así como la justicia. Pero no será de la mano de estos sectores que avanzaremos en su consecución.

Creemos que la organización y la lucha, la movilización en las calles es lo que nos permitirá triunfar sobre la dictadura y sus “secuelas”. Ante la apertura de los juicios en Córdoba, las consignas de memoria, verdad y justicia se hacen carne en la necesidad de defender a los testigos. ¿O permitiremos que los defienda la misma policía y los milicos de Menéndez?

Como ustedes mismos dicen en sus materiales: “más de dos mil desaparecidos…más de diez campos de concentración…más de 11.000 días de impunidad…más de 25 años de democracia…4 gobernadores…decenas de legisladores …una docena de jueces…cientos de causas contra los genocidas…” y entonces? Seguiremos confiando en ellos?
“No” es nuestra respuesta. Sólo confiamos en nuestras propias fuerzas y en la de la organización.

Por eso los llamamos a que ustedes como conducción del centro de estudiantes y nosotros poniendo a disposición la secretaría con la que contamos, lo planteemos. Convoquen a asambleas, pidamos 30’ en los cursos para garantizar que se discuta por qué, cómo y bajo que consignas marchar este 24. Hace falta en nuestras aulas un debate profundo. No basta con actos testimoniales.

Que esto sea un primer paso en común para movilizarnos este 24 de marzo contra la represión y la impunidad, por la aparición con vida de Jorge Julio López, por encarcelar a todos los milicos y policías de la dictadura y la Triple A, pero también para juzgar y castigar a los curas, civiles, sindicalistas involucrados, y a los empresarios que impulsaron el golpe. Es fundamental denunciar el doble diskurso y organizarnos para anular la Ley antiterrorista del gobierno, para encarcelar a los responsables del gatillo fácil, y por la libertad y el desprocesamiento de todos los luchadores obreros y populares.

Este será apenas el inicio de la inmensa tarea planteada. Impulsemos juntos también una gran campaña para echar a la policía de ciudad universitaria, para pelear por que se abran los archivos en la universidad y se investigue quiénes fueron los colaboradores de la dictadura.

El compromiso con la memoria, la verdad y la justicia nos impone, hoy, estar a la altura de las circunstancias, y ante una clase dominante que se rearma, tenemos que hacerlo nosotros también. El movimiento estudiantil, retomando fehacientemente sus mejores tradiciones debe volver levantarse para golpear con un solo puño las entrañas de este sistema que oprime y excluye. Esta es la tarea que desde Tesis XI nos hemos propuesto, queremos invitarlos a que en común vayamos allanando el camino para llevarla adelante.

Tesis XI - Contraimagen ( PTS + independientes) desde la Secretaría de Relaciones Obrero-estudiantiles del CeFFyH

Prensa

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