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CIUDAD DE BUENOS AIRES

Brutal desalojo

En la Ciudad de Buenos Aires hay 150.000 familias en emergencia habitacional. En los últimos 5 años se consolidaron 24 nuevos asentamientos. 20 de ellos, en la zona sur.

PTS

21 de agosto 2008

En la Ciudad de Buenos Aires hay 150.000 familias en emergencia habitacional. En los últimos 5 años se consolidaron 24 nuevos asentamientos. 20 de ellos, en la zona sur.

En los últimos 4 años la población en los asentamientos creció un 30%. 350.000 personas viven en villas de emergencia.

5 años de crecimiento interrumpido, han hecho de la Capital Federal la ciudad de mayor PBI del país. Sin embargo, en ella 200.000 personas no tienen más opción que ocupar inmuebles tomados, mientras que 70.000 tienen que resignarse a vivir en inquilinatos y otras 70.000 en hospedajes o alojamientos. Otros 120.000, deben alojarse en viviendas de familiares, habitaciones rentadas o vivir hacinados en viviendas propias.

Para el 20% de la población de la Ciudad, la situación habitacional es deficitaria. En esas terribles condiciones debe sobrevivir una inmensa proporción de la población trabajadora.

Ahora se suman los desalojos que manda Macri y la represión policial ordenada por el Ministerio del Interior del gobierno Nacional.
Un caso testigo fue el suscitado en la madrugada del 8 de agosto. La policía, en una verdadera cacería humana, desalojó brutalmente el Hotel Carlos V de Constitución.

Actualmente, 23 de sus habitantes se encuentran detenidos. 7 de ellos son mujeres y otros militantes de la Asamblea de San Telmo.

La Justicia los imputa por daños, usurpación, coacción, lesiones, amenazas, resistencia a la autoridad y privación ilegitima de la libertad, y les ha negado la excarcelación por considerarlos peligrosos. A continuación, un testimonio.


“Estoy presa por la injusticia y el poder del dinero”

Testimonio de Natalia Soledad Silva

“Me llamo Natalia Soledad Silva. Hoy me encuentro presa en el penal de Ezeiza, pabellón 21. Vivía en el hotel Carlos V con mis tres hijos y pagaba $450 por el alquiler de una habitación. El 28 de julio, la supuesta dueña nos aumentó el alquiler en un 80%. Nadie podía pagar semejante aumento y por eso los vecinos nos reunimos para hablar con ella diciéndole que sólo podíamos pagar un aumento de $100.

A partir de allí, la mujer nos empezó a hacer la vida imposible: nos cortó el agua caliente y la luz. Nosotros protestamos por ese atropello. Sin decirnos nada, nos dejó encerrados poniéndole cadena a la puerta y fue a buscar a la policía acusándonos falsamente de que habíamos tomado el hotel.

El operativo policial fue terrible. El grupo GEO entró rompiendo la puerta y apuntando con armas largas. Yo estaba en la pieza con mis hijos, entraron apuntándome y, al igual que a toda la gente, me agarraron de los pelos, me tiraron al suelo y me patearon.
A todos nos llevaron a la comisaría, salvo a quienes pudieron escapar por los techos. Allí, volvieron a patearnos y a pegarnos con sus palos.

Mis hijos quedaron traumados y esa noche tuvieron que dormir en el piso junto conmigo. El más chico, de 2 años, hoy cuando me llama por teléfono me pregunta “si los policías no me mataron”.
Cuando la dueña nos aumentó el alquiler, supongo que tenía miedo que denunciemos las condiciones en las que vivíamos y que le mandáramos una inspección. La cocina era un mundo de cucarachas, los baños en malas condiciones, las escaleras sin barandas y los matafuegos todos vacíos. Quiero que se sepa que las estamos pasando mal. La gente que está presa en Marcos Paz y Devoto está perdiendo su empleo por “abandono de trabajo”.

Yo no tengo familia en Buenos Aires, y mis hijos están perdiendo los días de clases. Toda las personas que vivíamos en el hotel somos gente de trabajo y necesitamos que nos apoyen porque somos inocentes. Me pregunto porqué estoy presa y me respondo que es por la injusticia y por el poder del dinero”.

Prensa

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