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Brasil: la crisis de Petrobrás se cuela en las elecciones

Leandro Lanfredi es trabajador de Petrobrás

Leando Lanfredi, LER-QI Rio de Janeiro

26 de agosto 2014

La mayor empresa brasilera está atravesando una crisis. Todos los grandes diarios brasileros destacan a diario en sus tapas algún artículo sobre Petrobrás. La nueva faceta de esta crisis es la amenaza de denuncias son las posibles denuncias que podría hacer el ex director de Abastecimiento (sector de Refinería). Paulo Costa, preso desde hace 200 días, haría estas denuncias a cambio de no ser procesado, mediante un mecanismo judicial brasilero denominado “delación premiada”. Cuándo hablará o a quiénes alcanzará son incógnitas que alimentan una nueva expectativa de “hechos inesperados”, en una elección que quedó fuera de libreto tras la muerte de Eduardo Campos.

Paulo Costa está ligado a poderosos políticos del Partido del Movimiento Democrático Brasilero, el partido del vicepresidente Temer) del nordeste. Además, está vinculado a numerosos casos de sobrefacturación de las obras, como la Refinería del Nordeste en Suape, en el estado de Pernambuco, y en la compra de la Refinería de Pasadena, Estados Unidos. La suma de estos sobre facturamientos supera los 20 mil millones de dólares. Costa fue preso justamente debido a estos esquemas de lavado de dinero.
Los diarios O Globo y Folha de S.Paulo le atribuyen una frase amenazante: “si digo todo lo que sé, no habrá elecciones”. O Globo plantea el 24/08 que habría al menos 100 diputados involucrados en su mega esquema. Se suma una nueva incertidumbre en el ambiente de las elecciones de octubre.

La privatización de Petrobrás: tema político de las últimas tres décadas

La privatización de la mayor empresa estatal brasilera, responsable por casi el 10% del PBI, es un tema que atraviesa generaciones.

En 1995, el entonces presidente de la República Fernando Henrique Cardoso quiso privatizar esta empresa símbolo del país. Una inmensa y heroica huelga de petroleros que duró más de 30 días bloquearon su plan, pero no pudieron parar las siguientes privatizaciones, y una generación de dirigentes sindicales fue despedida.

El ex presidente Lula y su partido, el PT, buscó vender una imagen nacionalista desde que asumió en 2003, recomponiendo el plantel de Petrobrás con numerosas contrataciones y aumentos salariales. En el ballotage de las elecciones de 2006, uno de los principales ataques de Lula a su contrincante del Partido de la Socialdemocracia Brasilera, Geraldo Alckmin, fue que privatizaría Petrobrás. En las elecciones de 2010, la empresa volvió a ser un tema importante. Lula y Dilma hacen propaganda sobre la expansión de la producción, que habría permitido la autosuficiencia en petróleo -según sus cálculos, no los nuestros- y sobre el descubrimiento de los campos de pre-sal, anunciados como el pasaporte de Brasil al primer mundo.

Aécio Neves, candidato del PSDB para las próximas elecciones de octubre, ya se anticipó a la probable acusación de privatizador por parte del PT y ha declarado que no quiere privatizar Petrobrás, pero sí “reestatizarla”, acusando a la gerencia petista de la empresa un uso político. Marina Silva aún no se pronunció sobre el tema, pero el fallecido Eduardo Campos, pocos días antes de morir, dijo que se perciben los “efectos de una Petrobrás que perdió impulso en sus inversiones, que fue entregada al fisiologismo. Petrobrás tiene que ser rescatada por una gestión capaz y equilibrada” (O Globo 1/08).

Los petroleros toman estas declaraciones de Aécio y Campos como preparatorias hacia la privatización. Recuerdan cómo fueron los años previos a 1995, y ya sufren hoy con un recorte de puestos de trabajos, como el plan de despidos voluntarios que ya alcanzó a 8 mil trabajadores de un total de 75 mil. Todos recuerdan también la huelga de cinco días -sin éxito- contra la privatización del mega campo petrolero Libra, con reservas de 15 mil millones de barriles.

Si los supuestos “no privatizadores” del PT entregan parte de los recursos nacionales y aumentan los ritmos de trabajo y accidentes por falta de personal, como han denunciado incluso sectores oficialistas de la Federación Única de los Petroleros , ¿qué se puede esperar de los que tienen planes aún más privatizadores? Este debate electoral, político y sobre nuestro trabajo es un tema cotidiano.

La situación electoral ya es de incertidumbre con respecto a los posicionamientos, la utilización política y las denuncias que harán los diferentes gerentes presos o con causas. Las consecuencias de los planes de “ajuste”, iniciados por la presidenta de Petrobrás, Gra˜ça Foster, y el PT, también ya se hacen sentir. Estamos en los primeros capítulos de una crisis, laboral por ahora, pero que más tarde o más temprano será una crisis política y nacional.

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