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Informaciones Obreras

Se impuso el Plan Taselli

Aportes al balance de Parmalat

7 de septiembre 2006

Tras veinte meses de resistencia obrera, Taselli impuso su plan vaciador, avalado por el Ministerio de Trabajo y la burocracia de ATILRA. Cierre de plantas, rebaja salarial, suspensiones, retiros voluntarios y paz social. ¿Cómo se llegó a este final?
El Partido Obrero publicó un balance (Prensa Obrera del 17 de agosto), donde no dedica una sola palabra a su actuación, cuando tuvo responsabilidad de dirección a través de sus dos delegados de Carapachay. Nosotros, que apoyamos activamente esta lucha desde el inicio, queremos plantear nuestras conclusiones y diferencias con PO, con lo que esperamos ayudar a la vanguardia obrera.

Los “métodos piqueteros” y el control obrero
Pablo Heller, en dicho artículo, señala que “el planteo del activismo –que el Estado se haga cargo de Parmalat y su funcionamiento bajo gestión de los trabajadores (…)– no logró el respaldo de la mayoría de los trabajadores. La masa de éstos la consideró un salto demasiado grande, sin posibilidades de implementarse, más aún con la hostilidad del propio aparato sindical”. Pero, no se detiene a explicar en profundidad los motivos.
Parmalat tenía dos plantas de producción, Pilar y Chascomús, y una de distribución, Carapachay, donde estaba el PO. Para convencer a los trabajadores de la perspectiva de la estatización bajo control obrero, era una tarea central ganar la dirección de los centros de producción superando a la burocracia que tenía el control de esos sectores estratégicos. Sin esto, la perspectiva de la estatización bajo control obrero es impensable. Pero inculcaron a la vanguardia obrera que alcanzaba con cortes de ruta, marchas y piquetes en una planta de logística, cuando la clave era conseguir el control de la producción ganando a la mayoría de los trabajadores de Pilar.
En segundo lugar, para buscar apoyo social en esa perspectiva, se imponía una fuerte campaña nacional e internacional (Parmalat detonó un escándalo en Italia), denunciando a Taselli como vaciador y asesino de los mineros del Turbio: ¡Qué el Estado se haga cargo y los obreros de Parmalat la pondremos a producir bajo nuestro control para que no falte la leche en ningún hogar, en ninguna escuela!”. Nada de esto se hizo, llegando al extremo de que la leche y los yogures se pudrieran en los depósitos de Carapachay, donde funcionaban los piquetes, con el argumento de que no se podía tocar esa mercadería, con una visión legalista, en vez de apropiársela o donarla a los sectores carenciados. Para esto el PO podría haberse apoyado en la experiencia de Zanon. ¿Qué mejor para convencer a los trabajadores de Parmalat que mostrarles una experiencia concreta de control obrero, en lucha también por la estatización?

La lucha contra la burocracia sindical
La burocracia de Atilra llevaba todo a la negociación con Tasselli, con medidas de presión, marchas al ministerio y paros esporádicos. Pero a la vez, con duros golpes a la vanguardia. El 6 de enero de 2005, matones apalearon al activismo y los delegados opositores de Carapachay y Pilar. Este duro golpe fue un punto de inflexión que imponía responder ofensivamente para revertir la relación de fuerzas. El PO se limitó a hacer una denuncia penal. La burocracia fortaleció así el control sobre Pilar, y profundizó la división en la base, llevando a los trabajadores a ver como única salida posible “la reactivación” de Taselli
Cuando cerró Carapachay, que redundó en retiros voluntarios y traslados a Pilar, el PO sacó un artículo en El Obrero Internacional N° 3 (21/07/05) titulado “Victoria en Parmalat Argentina”. Después de eso la burocracia convocó a elecciones de delegados en Pilar. Nuevamente PO llegó tarde, presentando la lista un día antes, a espaldas del activismo, sin hacer campaña en la base contra la burocracia. Resultado: cantado. Ganó la burocracia. El PO fue impotente en la lucha contra la burocracia sindical.

El PO se negó a la coordinación
Por otro lado el PO afirma que “la lucha de Parmalat no empalmó con otras luchas del gremio. La industria láctea está en expansión pero esta reactivación no ha redundado en un movimiento salarial”. Este argumento expresa una visión corporativa y sindicalista. Los momentos más altos de la resistencia de Parmalat coincidieron con el gran “movimiento salarial” en importantes gremios, con triunfos como en telefónicos y el Subte. Incluso llegaron a reunirse el 2 de abril del 2005 cientos de delegados y activistas de todo el país en el Encuentro Obrero Nacional. Para romper el aislamiento a que los sometía la dirigencia de ATILRA y fortalecer al activismo, era necesario coordinar la lucha con estos delegados y organizaciones de trabajadores antiburocráticos y combativos. El PO se negó a esta orientación, e incluso a convocar y organizar una Comisión de Solidaridad amplia y permanente que fue propuesta incansablemente por el PTS.
En definitiva, el aporte del PO en la lucha de Parmalat fue lamentable.
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