Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
4 de junio de 2020

Historia

COLUMNA DEL DÍ

40 años. El último triunfo de Perón

23 Sep 2013   |   comentarios

El 23 de septiembre de 1973 la fórmula Perón-Perón superaba el 60% de los votos y así el viejo líder comenzaba su tercer mandato. Estaba enfermo. La situación de tensión política, las contradicciones en su Movimiento (que lo habían llevado a tener que poner a su esposa de vice para evitar más controversias) que ya habían estallado en enfrentamientos abiertos como en la Masacre de Ezeiza el día de su regreso definitivo a Argentina, el tener que lidiar (...)

El 23 de septiembre de 1973 la fórmula Perón-Perón superaba el 60% de los votos y así el viejo líder comenzaba su tercer mandato. Estaba enfermo. La situación de tensión política, las contradicciones en su Movimiento (que lo habían llevado a tener que poner a su esposa de vice para evitar más controversias) que ya habían estallado en enfrentamientos abiertos como en la Masacre de Ezeiza el día de su regreso definitivo a Argentina, el tener que lidiar con un movimiento obrero y las masas que esperaban su retorno para mejorar sus vidas, pero que no esperarían sentadas, lo agotaron demasiado. Murió el 1° de julio del año siguiente. Sólo nueve meses en el poder.

Perón asumió cuando ya en el Cono Sur de América latina se imponían los golpes militares impulsados por los Estados Unidos para terminar violentamente con el ascenso obrero y popular del último lustro. Antes ya gobernaban los milicos en Paraguay y Brasil, en 1972 en Bolivia y en 1973 primero en Uruguay y luego en Chile.

Perón volvió enfermo para prestar su último servicio. ¿A quién? ¿Al pueblo peronista? ¿A los trabajadores? No, de ninguna manera. Perón vino para salvar a la burguesía, su clase, como lo había demostrado ya de muy joven, siendo teniente al mando de tropas cuando el Ejército reprimió en forma sangrienta a quienes se insurreccionaron en la Semana Trágica porteña de enero de 1919. El “Pocho” era la única persona con peso y apoyo popular que podría frenar y desviar la intensa lucha de clases que se había desarrollado en el país a partir del Cordobazo del ’69. Así lo pensaron viejos enemigos y adversarios. Los mismos que lo rajaron en el ’55 lo fueron a buscar: el imperialismo, la Iglesia, los partidos, patrones y milicos antiperonistas.

Antes de asumir la presidencia fue asesinado José Ignacio Rucci, jefe de la CGT y uno de los organizadores de la Masacre de Ezeiza del 20 de junio donde la derecha peronista, con el aval del General, da el golpe de gracia al gobierno de Cámpora. El crimen se lo atribuyen a Montoneros, como venganza por aquella matanza. Perón diría ante la muerte del líder cegetista, una de las figuras relevantes del momento, “me cortaron las piernas”.

Hoy se sabe que días después Perón, en la misma quinta de Olivos, decidió armar una fuerza paraestatal con la que combatir a la guerilla y a los “sectores díscolos”. Puso a Villar y Margaride como jefes de la Federal, dos policías que habían sido echados por delitos varios de la fuerza. Uno del peronismo de izquierda le dice: “¡Pero General esos dos son unos fachos!"... "Puede ser pero son buenos policías", contesta con cinismo el viejo dirigente. Serían ellos los que organizarían, junto a López Rega, la temible Triple A que tenía su arsenal, más moderno incluso que el de la misma policía, en los sótanos del Ministerio de Bienestar Social.

Perón se abrazó con Pinochet, se fotografió con él posando ambos con uniformes militares y le mandó armas a su flamante dictadura. Apuntaló a la burocracia sindical, dándole entre otras cosas la Ley de Asociaciones Profesionales (aún vigente) para que se perpetuaran en sus sillones y mejor pudieran enfrentar al activismo combativo que existía en todas las fábricas, reparticiones y escuelas del país. Derechizó el Código Penal donde, entre otras cosas, se castigaba la ocupación de fábricas. Ésa fue la gota que motivó la renuncia de los ocho diputados de La Tendencia.

En febrero de 1974 la Policía de Córdoba da un golpe de Estado provincial y destituyen al gobernador y su vice. Perón avala el "Navarrazo" y, lejos de restituir a Obregón Cano y Atilio Lopéz de la izquierda peronista, manda un interventor. Se persigue a los sindicalistas combativos como Agustín Tosco, entre otros. Había que amordazar a la Córdoba insurrecta de tan sólo cinco años atrás.

Ya la Triple A se cobraba sus primeras víctimas. En marzo se levantan los metalúrgicos de Villa Constitución contra la burocracia de la UOM peronista. Ocupan Acindar y las otras plantas. Ganan y consiguen elecciones libres.

El Pacto Social, que congelaba salarios y precios y suspendía las paritarias por dos años, es cuestionado por sectores de vanguardia del movimiento obrero. Siguen las luchas por fábrica o región. Todas enfrentaban al Pacto social.

El 1° de mayo de ese año la JP llega a la Plaza de Mayo gritando “¿Qué pasa, qué pasa, qué pasa General que está lleno de gorilas el gobierno popular?” y contra la burocracia sindical. Perón se despacha con un ataque brutal a la que hasta hacía poco era, para él , “la juventud maravillosa”. Estúpidos e imberbes que vienen a cuestionar a los dirigentes sindicales que hace años vienen luchando, dijo Perón reafirmando su compromiso con los burócratas traidores, algunos de ellos incluso de estrechos lazos con la Triple A.

La izquierda peronista liderada por Montoneros se retira de la Plaza de Mayo.

Había comenzado la experiencia con el mayor líder de masas que tuvo nuestro pais. Sin embargo Perón moriría sólo dos meses después.

El 29 de mayo, justo cinco años después del Cordobazo, es asaltado el local del PST en Pacheco por bandas parapopliciales que secuestran y asesinan a tres compañeros. Era un salto en la represión, ya que nunca se había atacado la sede de un partido legal.

Hoy se cumplen 40 años de aquella elección. El peronismo ha sobrevivido. Sigue siendo el referente fundamental de las amplias masas obreras. Pero la crisis de su “ala izquierda” que hoy gobierna, el kirchnerismo, abre la posibilidad de que surja una alternativa de clase, que el movimiento obrero deje de confiar en patrones y cree su propio partido. El PTS en el Frente de Izquierda lucha por eso.

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