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Internacional

Miles de trabajadores toman las calles de Madrid

El pasado día 12/12 se dieron cita en las calles de Madrid más de 200 mil trabajadores respondiendo a la convocatoria lanzada desde Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT), las principales centrales sindicales del Estado español. Bajo el lema “el trabajo lo primero, por el dialogo social, que no se aprovechen de la crisis” se realizó la segunda movilización sindical más grande de las últimas décadas, superior incluso que la del 5/10 de 2002 contra los recortes en el subsidio de desempleo impulsados por Aznar, que habían llevado a la Huelga General de 24 horas en junio de ese año.

Fabio Graus

17 de diciembre 2009

El pasado día 12/12 se dieron cita en las calles de Madrid más de 200 mil trabajadores respondiendo a la convocatoria lanzada desde Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT), las principales centrales sindicales del Estado español. Bajo el lema “el trabajo lo primero, por el dialogo social, que no se aprovechen de la crisis” se realizó la segunda movilización sindical más grande de las últimas décadas, superior incluso que la del 5/10 de 2002 contra los recortes en el subsidio de desempleo impulsados por Aznar, que habían llevado a la Huelga General de 24 horas en junio de ese año.

Una de las principales reivindicaciones de la marcha fue contra el bloqueo que la patronal impone a miles de convenios pendientes de actualización. Sin embargo el impacto durísimo de la crisis sobre la clase obrera española en forma de miles de despidos, hizo que abundaran los cortejos de empresas contra expedientes de regulación de empleo, las rebajas a las condiciones laborales… El grueso de los manifestantes no iban, pues, por “el diálogo social”, sino para expresar su malestar ante la realidad que ha traído consigo dicha crisis. Todos estos datos señalan que existe un cierto grado creciente de malestar entre los trabajadores, a pesar de que aún domina la confianza en las direcciones sindicales burocráticas para salvaguardar sus derechos.

Las direcciones burocráticas del movimiento obrero vienen manteniendo una política criminal desde que se desató la crisis. Mientras la desocupación crece de manera alarmante -ya nos encontramos en 4 millones de desempleados, una tasa de casi el 20%- la burocracia ha mantenido la tasas de conflictividad social en los niveles más bajos desde hace años. Muchas luchas han sido conducidas a la derrota, otras ni siquiera se han dado por freno directo de la burocracia y todas ellas han permanecido aisladas entre sí.

Esta política de paz social ha envalentonado a la patronal, que viene reclamando una reforma laboral que desmantele aún más el Código Laboral, liberalice el despido, deflacione brutalmente los salarios… El Gobierno de Zapatero permanece expectante, esperando poder llevar adelante los planes de la patronal, aunque buscando el mayor acuerdo posible con los sindicatos para mantener la baja conflictividad que le ayuda a capear el desgaste gubernamental provocado por la crisis.

Sin embargo la burocracia no se ve capacitada para aceptar un ajuste draconiano como el que propone la patronal. Su política de este año ya la ha dibujado como un aparato inútil para los trabajadores, si cruza el Rubicón y acepta los planes de la patronal puede terminar demasiado desprestigiada entre los trabajadores, algo peligroso para el Régimen en vistas de los trágicos años que deparan al capitalismo español.

Así pues la manifestación del 12/12 buscaba en primer lugar “liberar algo de presión” de las bases de los sindicatos y represtigiar relativamente a sus direcciones burocráticas, al mismo tiempo que hacer demostración de fuerzas ante la patronal para forzar un “acuerdo aceptable” para la burocracia, aunque todavía lesivo para los trabajadores. Sin embargo la dinámica de movilización, por más que traten de controlarla, puede escapárseles de las manos.

El cada vez mayor impacto de la crisis (que en el Estado español no da tregua, sobre todo en forma de paro y más paro, y que ya empieza a poner inicialmente en cuestión las cuentas públicas) hace que Zapatero y la patronal se tornen cada vez más exigentes, a la vez que entre amplios sectores de trabajadores se empieza a terminar la paciencia. En los próximos meses el movimiento obrero del Estado español puede imponer un giro en la situación, defenestrando la política de paz y diálogo social y dejando pequeña la movilización de Madrid.

Desde Clase contra Clase venimos participando en estas y otras movilizaciones con una política de denuncia y exigencia a la burocracia. Somos conscientes de que es necesario forjar una oposición en el movimiento obrero que pelee contra las actuales direcciones, que todavía mantienen un peso e influencia significativo. En este sentido estamos llamando a los sindicatos de la “izquierda sindical”, a los delegados y comités de empresa combativos y los afiliados a CCOO y UGT contrarios a la política de su dirección a emprender la lucha desde abajo contra la burocracia sindical y su política, exigiendo el fin de la paz social y del diálogo social. Como primeros pasos debemos tratar de coordinar y rodear de solidaridad todas las luchas existentes y organizar asambleas en los lugares de trabajo donde discutir en esta perspectiva y organizar manifestaciones, cortes de carretera, entre otras acciones, para preparar el terreno para una Huelga General de 24 horas y un Plan de Lucha.

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