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Notas

La política de las burguesías latinoamericanas

PTS

2 de octubre 2010

A diferencia de la década de los ’90, los gobiernos latinoamericanos, a excepción de los más pronorteamericanos -como el de Colombia- mantienen buenas relaciones con Cuba y tienen sus propios planes de negociar con el régimen de Raúl para realizar inversiones beneficiosas para sus capitales, e ir incorporando a la isla a la estructura capitalista del continente. Parte de esa política fue la propuesta, rechazada por el propio régimen cubano, de readmitir a Cuba en la OEA, surgida en la cumbre de Trinidad en 2009.

Sus dos principales socios comerciales en el continente son Venezuela y Brasil. En el caso de Venezuela, Chávez viene subsidiando de hecho a la economía cubana a través del precio preferencial de petróleo y de la compra masiva de servicios profesionales, (principalmente médicos) que según algunos economistas está reportando ingresos en divisas similares a la actividad turística. A cambio, Chávez tiene condiciones de inversión privilegiadas en Cuba para PDVSA tanto en exploración como en refinación de crudo.

Por su parte, Lula viene cultivando una relación estrecha con los Castro que le ha reportado importantes negocios y representa una política de restauración: las empresas brasileras se convirtieron en los segundos exportadores de alimentos (detrás de Estados Unidos). En su visita de febrero de 2010, estas inversiones se ampliaron al sector hotelero y de infraestructura (reconstrucción del puerto Mariel y viviendas), en el agro, la industria farmacéutica y en el petróleo, un sector estratégico en el que viene invirtiendo Petrobras.

Los revolucionarios no nos oponemos a que el estado cubano mantenga relaciones económicas y diplomáticas beneficiosas con países como Venezuela o Brasil. Sin embargo, la política de la burocracia es crear ilusiones en los gobiernos “progresistas” latinoamericanos y confiar en sus alianzas en lugar de apoyarse en los explotados del continente. Incluso Fidel Castro, presenta el tibio nacionalismo burgués de Chávez y su supuesto “socialismo del siglo XXI” con los empresarios, como la herencia de la revolución cubana.

En verdad estos gobiernos son “amigos” del régimen cubano, pero enemigos de la revolución social y representan otra vía de la restauración capitalista.

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