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A 70 años de la fundación de la IV° Internacional

La Polémica Bujarin-Preobayensky

Preobayensky y Bujarin, autores en 1919 de El ABC del comunismo, uno de los manuales que durante largo tiempo nutrió la educación de los cuadros revolucionarios de todo el mundo, se enfrentaban desde 1923 sobre el rumbo de la economía rusa.

8 de mayo 2008

Preobayensky y Bujarin, autores en 1919 de El ABC del comunismo, uno de los manuales que durante largo tiempo nutrió la educación de los cuadros revolucionarios de todo el mundo, se enfrentaban desde 1923 sobre el rumbo de la economía rusa. Bujarin suscribía a una especie de laissez faire en la política económica, sostenía que debía alentarse el crecimiento de la pequeña propiedad, y temiendo que la presión del agro provoque una revuelta campesina, proponía sellar una alianza con los campesinos retrasando la intervención estatal y construyendo el socialismo “a paso de tortuga”. De este modo para ganarse su “confianza” levantaba la consigna del momento de “campesinos: enriqueceos” lo que no hacía más que profundizar el proceso de diferenciación social tan peligroso que crecía en el campo.

Por su lado, Preobayensky consideraba que la NEP habiendo incorporado el capital privado en pequeña escala, producía el desarrollo de dos tendencias en la economía rusa, por un lado la ley del valor y la ganancia (las tendencias capitalistas), y por otro la planificación estatal, y la intervención del gobierno en la economía (tendencias socialistas). Esto era así porque a diferencia de la burguesía, que se asentó en lo económico para luego tomar el poder político, el proletariado tomaba el poder, y trastocaba las relaciones de propiedad1 antes de que se desarrollaran las fuerzas productivas en toda su extensión, por lo tanto profundizar la planificación socialista en detrimento de los sectores privados tenía una importancia excepcional.

A diferencia del capitalismo que formaba de antemano el material humano para organizar su producción, el estado obrero, debía apoyarse en los viejos “trabajadores del estado” (léase burocracia) para organizar su economía. Así este período se volvía el más peligroso para la supervivencia del estado obrero, ya que aún no podía mostrar en toda su extensión las ventajas del socialismo y ya había perdido las ventajas del capitalismo. Pero: “En el período de acumulación socialista originaria, la economía estatal, aunque no ha reedificado su propia técnica, está ya en condiciones de aprovechar las ventajas de un complejo organizado único, inaccesible al capitalismo, que gasta muchas fuerzas en pura pérdida a consecuencia del carácter anárquico de su estructura”2. Utilizando las palancas del poder estatal, inhibiendo el surgimiento de la gran propiedad, a través de la planificación, por medio de la ley de desarrollo socialista primitivo, se podía desarrollar la industria, reabsorber la pequeña propiedad en la economía planificada, e incorporar la masa de campesinos a la explotación socialista del campo.

Trotsky, acordaba con la postura de Preobrajensky pero consideraba que este tomaba sólo en cuenta la economía interna rusa, y así podía ser utilizado por Stalin para basar su teoría del socialismo aislado. Decía entonces que había “un peligro creciente de que este enfoque metodológico sea convertido en una perspectiva económica acabada que prevea el “desarrollo del socialismo en un solo país”3, es decir, que se arribe a la conclusión de que pudiera alcanzarse el desarrollo socialista, independientemente de la situación internacional y, por eso, debía completarse esta visión con el análisis de la situación de la economía mundial y las perspectivas de la revolución del proletariado internacional.4