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Partido de los Trabajadores Socialistas
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JUJUY
Qué dejó el 23 octubre en las tierras de Ledesma
Por: Gabriel Brizuela , Miguel López

03 Nov 2011 |

A más de tres meses del importante triunfo con la expropiación de 75 hectáreas a los Blaquier, tras la toma de terrenos y la ejemplar resistencia a la represión (que se cobró la vida de tres jóvenes trabajadores); y a casi cuatro de la huelga azucarera que elevó el salario de la categoría 1 de $2.282 a $3.500 y del avance sobre la Ley de trabajo Agrario que significó el plus por domingo trabajado y la jornada de 8 horas para los obreros de campo; el PJ-FPV, con su candidato local Alé, triunfó contundentemente el 23 de octubre con 10.119 votos (41,8%), aventajando por 5.318 votos a Baigorria, candidato de UDESO.

El FIT es la 5° fuerza local con 500 votos, superando ampliamente al FAP y a Proyecto Sur-MST. Un buen resultado que confirma a la única alternativa independiente frente a los partidos patronales, parte del despertar obrero en la zona de los ingenios, con compañeros que defiende los intereses de los trabajadores como Patricia Garnica, referente de la lucha de las porteras y vecina del asentamiento El Triángulo, o luchadores como Eduardo Martínez, ex trabajador de Papelera Ledesma.

Promesas y cooptación, claves de la victoria de Alé

Tras el cuestionamiento a los Blaquier se montó una política de desvío con el plan Un lote para cada jujeño que lo necesite. Alé censó hasta 4.000 familias de las más de 20.000 censadas por la provincia. Así extorsionó para que voten y militen su campaña a quienes recibieron un certificado del selectivo censo, que es de dudosa validez ya que no consigna ni lote ni manzana. Y sumó un anuncio de aumento de categoría para los municipales y contratos precarios para jóvenes.

La gobernación buscó, con falsas promesas, patear el problema del déficit habitacional para después de las elecciones y salir de la crisis política. Y se propuso dejar impunes los crímenes de El Triángulo para eludir la responsabilidad de Carlos Pedro Blaquier y su directorio.

Las direcciones políticas y sindicales no fueron alternativa. Desde un principio les faltó una política de coordinación para fortalecer la lucha con los miles que, por fuera de su organización, se asentaron tras la represión y con el frente único generado con las familias independientes del Asentamiento El Triángulo. La CCC sembró confianza en los negociadores del gobierno, primero en los diputados Rivarola y Llanos y en el intendente Alé, y después, a través de Milagro Sala, en Barrionuevo y Fellner. De allí su denuncia vehemente, junto a la CTA provincial, centrada en el juez Samman y en Ledesma sin responsabilizar al gobierno provincial y nacional.

Por su parte, la Directiva del Sindicato de Obreros y Empleados Azucareros del Ingenio tuvo una orientación corporativa y sindicalista negándose a concretar la unidad con los asentados y por justicia para los jóvenes caídos, cuando gran parte de las bases de su sindicato estaban asentadas. Tuvieron hasta miembros de la Directiva detenidos y heridos y no fueron capaces de llamar a la unidad y movilizar o al menos empadronar a los trabajadores del Ingenio que necesitan vivienda.

Priorizaron el diálogo con Alé para re-gestionar las tierras y viviendas que el municipio y la patronal ya habían concedido a la burocracia saliente de Goitea. Cien en Libertador y cien en Calilegua, escaso número para los trabajadores del Ingenio que aspiran a más de mil viviendas.

El triunfo parcial y las lecciones de una batalla

Las 75 hectáreas arrancadas a los Blaquier, pese a ser insuficientes -el problema de hacinamiento involucra a más de 5 mil familias en Libertador y 53 mil en la Provincia-, es un triunfo parcial que eleva la moral de los explotados. Expresa que a ese “monstruo grande” que “pisa fuerte” le podemos torcer el brazo.

Esta experiencia muestra que sólo con la lucha los explotados podemos arrancarle a la patronal nuestras reivindicaciones, como la expropiación de tierras contra el problema de la vivienda, sin confiar en las mentiras del gobierno y sus funcionarios.

Junto a esta concesión a las familias asentadas, Ledesma (que durante meses se negó a elevar el salario de los trabajadores de la categoría 1 del Ingenio y el campo y mejorar las condiciones de los zafreros y tractoristas y el premio de zafra) les da a los azucareros gran parte de lo que reclamaban en la huelga del 7 de julio. Algo similar ocurrió en el citrus, donde se conquistó parte de las demandas levantadas en los paros y en la movilización, en base a un acuerdo sellado por la empresa y la burocracia de UATRE, que a los meses fue removida para darle lugar a los delegados que dirigieron la huelga. Pero la empresa no perdió la costumbre y despidió selectivamente trabajadores contratados que osaron violar la propiedad privada del patrón asentándose.

No es casual que Ledesma haya mejorado salarios y condiciones de los sectores más explotados que recluta, ya que muchos jóvenes zafreros, de riego, de hidráulica y del citrus (además de los precarizados del Ingenio, del municipio y del Estado) fueron parte orgánica de los asentamientos y resistieron la represión. Esto también fue un modo de descomprimir la lucha.

La victoria electoral no es un cheque en blanco: vuelven los asentamientos
La victoria de Alé y el FPV-PJ tiene bases débiles. A una semana de las elecciones, espontáneamente, unas 2.000 familias anotadas en el plan del gobierno y con parcelas acreditadas volvieron a asentarse en tierras de Blaquier exigiéndole al intendente que resuelva el problema habitacional como prometió en campaña. Fue luego de la adjudicación de los títulos de propiedad a 1.280 familias independientes y de la CCC y de que el vicegobernador Jenefes defendiera la propiedad terrateniente planteando que el plan “Un lote para cada jujeño” es irrealizable.

Llamamos a los trabajadores asentados a confiar en sus propias fuerzas, organizarse con independencia del partido de gobierno y de la oposición patronal y exigirle a los sindicatos municipales, docentes y azucarero que rompan la tregua y convoquen al paro y movilización hasta conquistar justicia para los compañeros caídos, tierra y vivienda para todos.
Avanzando en la expropiación a los Blaquier de todas las tierras necesarias y en la puesta en marcha de un plan de viviendas y obras públicas bajo control obrero para que los fondos estatales no sean desviados a la campaña de los políticos patronales, se construyan viviendas de calidad y se abran fuentes de trabajo genuino para cientos de desocupados.

 

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