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A pesar de que la ciudad de Salto queda a tan solo 200 Km. de la Capital, recién en estos días la planta de Bagley (del Grupo Arcor) empezó a ser parte de las luchas por recomposición salarial, con un paro escalonado que ya lleva más de una semana. La medida fue convocada por la burocracia Verde (Daer), en respuesta al gran malestar que recorre la planta desde los últimos meses del año pasado, debido a que era la única empresa de la ciudad en donde no se había conseguido ninguna recomposición (a diferencia de Metrive y el frigorífico La Anonima).
La comisión interna (verde) largó la medida de fuerza por arriba y sin ninguna preparación, llegando al colmo de que el lunes 21 hasta una hora antes del paro programado nadie sabia concretamente si se llevaría a cabo, por cuanto tiempo, ni el monto que se le iba a reclamar a la patronal. Esto hizo que durante los 3 primeros días todo fuera bastante confuso, y algunos sectores no adhirieran a la medida a pesar de estar de acuerdo con el reclamo salarial.
A pesar de estas maniobras burocráticas, la mayoría de los trabajadores empezaron a adherir, aunque pasivamente, en los días siguientes, y algunos sectores empezaron a reclamar asamblea y un endurecimiento de las medidas, como paro por tiempo indeterminado y permanecer en los portones. La comisión interna verde respondió pasando de 2 a 4 hs. de paro por turno e hizo algunas reuniones informativas (donde finalmente se supo que el reclamo que llevaría la verde sería de $450 al básico por 3 meses hasta las paritarias), pero se negó a convocar una asamblea argumentando que “en las decisiones importantes los trabajadores no participan” y que las medidas “las deciden los de arriba”, mientras fomentaban el miedo en la base diciendo que una medida más dura llevaría a que “el gobierno lo declare ilegal”.
Por su parte, la patronal sigue intransigente con el reclamo, aduciendo por medio de sus representantes que “es un reclamo de un sector minoritario”. Pero mientras se niegan a dar respuesta al reclamo salarial, Luis Pagani y el Grupo Arcor no solo han recibido subsidios del gobierno nacional de los K y del intendente Victorio Migliaro (un verdadero lobbista de la empresa), sino que además han comenzado con las obras de ampliación del centro de distribución en Salto, ya que está en planes de la empresa incorporar nuevas líneas de producción ante los records de ventas y exportaciones.
En el marco de la intransigencia patronal, el ministerio de trabajo ha dictado la conciliación obligatoria por 10 días. La Comisión Interna Verde intentará arreglar por debajo de las expectativas y sus métodos burocráticos ya han generado confusión y desconfianza. Pero aun no esta definido el conflicto. Y ya se empieza a respirar un aire distinto en la fábrica. Algo está cambiando, y en estas primeras experiencias los trabajadores de Bagley-Arcor de Salto se empiezan a sumar a la lenta pero persistente recomposición de la clase obrera.
Corresponsal
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