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Saludos a la bandera
La lucha de los trabajadores de Aerolíneas Argentinas mostró, una vez más, el rostro de las privatizaciones y el control por parte del capital español de una empresa de servicio público. Desde la derecha se agitó el fantasma de la “reestatización” y tildó a los huelguistas de “sinvergüenzas y salvajes”. El gobierno “nacional y popular” actuó de forma consecuente apretando a los trabajadores y solucionó la cosa en contacto directo con Rodríguez Zapatero, Jefe del Gobierno español. Las privatizaciones deben ser una de las cuestiones más sensibles que percibe el pueblo trabajador como entrega de las riquezas del país. El presidente Kirchner suele tener palabras y gestos contra el pasado menemista (como el que realizó tocando madera en el momento del juramento del riojano como senador electo días atrás) pero su contenido es recurrentemente vacío y demagógico, aunque pueda tal vez resultar divertido un par de segundos.
”Acuerdo estratégico”
Aerolíneas está bajo el mando del grupo español Marsans (que basa su negocio en el turismo), al que fue entregada por De la Rúa después de la debacle de Iberia. Monopoliza el mercado de cabotaje y las principales líneas internacionales de vuelo comercial y el movimiento turístico que está dando enormes ganancias, con el cambio de 3 a 1. Similar control ejerce el capital español sobre el petróleo, la banca, las pensiones, las telecomunicaciones, la electricidad, la pesca y el gas. Kirchner, palabras más palabras menos, viene negociando con los capitalistas españoles asegurándoles una rentabilidad enorme y delineando aumentos de tarifas, y sin ningún tipo de innovación ni cambio del marco regulatorio impuesto por el menemismo. La cuestión sería profundizar los negocios mediante un “acuerdo estratégico” con la corona de cara al 2006. La retirada de los franceses de Suez de Aguas Argentinas sería cubierta por Aguas de Barcelona y los grandes negocios de la Repsol en la región cuentan con el apoyo del gobierno peronista de Kirchner. Esto se da en un marco internacional donde el gobierno argentino tendrá que encarar las negociaciones con el FMI en mayor soledad, ya sin el apoyo de EE.UU. y con la hostilidad del resto de los Estados europeos. En este panorama, el Estado español parecería haber iniciado un giro de mayor autonomía o inserción hacia la región respecto a las directrices norteamericanas. La operación comercial con Venezuela, vendiéndole unos 2000 millones de euros en barcos y aviones militares, es el ejemplo quizás más destacado en la coyuntura.
”Parecen chinos”
En cuanto al mercado argentino, el capital español está jugado. Mientras otros avanzan hacia el este europeo, los españoles se abrazan al sur americano. Por eso saludan con alegría el momento económico y pretenden aprovecharlo para extender y consolidarse. En esa dirección, van el encuentro en Salamanca, donde Zapatero elogió a Kirchner diciéndole: “ustedes parecen chinos”, recordando el crecimiento económico de más del 9%, o los almuerzos entre la dirección burocrática de la CGT y la UIA con el presidente del Consejo Económico y Social de España, Jaime Montalvo Correa, donde abordaron la discusión obrero-patronal sobre precios y salarios. Semejantes comparaciones, alianzas y sucesos con el imperialismo español muestran claramente los niveles altísimos de productividad y rentabilidad que nos extraen a los trabajadores estas empresas imperialistas a diario y la magnitud del robo al pueblo. Solamente hasta el 2001 se contabiliza que el imperialismo español, con los bancos BBVA y Santander, Repsol y Telefónica a la cabeza, se llevaron más de 12.000 millones de dólares. Desde Menem hasta Kirchner el peronismo se ha convertido en agente directo de la entrega de las riquezas nacionales. De su viejo programa nacionalista no queda nada. Los tiempos de esta especie de “neo colonialismo” español empezaron con Menem y se continúan con Kirchner, que no está dispuesto a recuperar las empresas privatizadas. Recordando el debate y las movilizaciones populares que se realizaron por Aerolíneas Argentinas contra De la Rúa allá por junio / julio del 2001 (donde se hacía hincapié en la lucha por “nuestra línea de bandera”), hoy las palabras del gobierno “nacional y popular”, no son más que otro “saludo a la bandera”. La única salida es la renacionalización de AA (y las demás privatizadas) sin pago y puesta bajo control de los trabajadores.
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