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Partido de los Trabajadores Socialistas
    Buenos Aires   |  4 de junio de 2026
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En Aerolíneas se ganó una batalla
GUERRA A LAS PRIVATIZADAS
09 Dec 2005 |

El viernes pasado, luego de una dura huelga que tuvo gran cobertura mediática, los técnicos y pilotos aeronáuticos lograron torcerle el brazo a la poderosa patronal española de Marsans en esta nueva «era K». Lograron aumentos que varían de $400 a $1000, la reincorporación de los despedidos de esta lucha y el pago de los días caídos. En 90 días vuelven a negociar. Quedaron pendientes los despedidos de Aerohandling, “los de la carpa de Aeroparque” donde sólo fue reincorporado un compañero.

La combatividad de la base se mostró en la contundencia del paro de 9 días, el corte de la Ricchieri que lleva a Ezeiza cuando las fuerzas represivas impidieron que entraran en los galpones y hangares, y en el masivo acto de la Federación de Box. Esta predisposición a la lucha, sin amedrentarse por los telegramas de despidos, fue una de las claves del triunfo.
Las lecciones de este conflicto son muchas y todas ellas muy valiosas para el conjunto de este nuevo movimiento obrero que comienza cada vez en forma más decidida a reorganizarse para salir a recuperar lo perdido después de años de retrocesos.

En primer lugar, siendo que millones de compañeros tienen expectativas en Kirchner, es imposible de ocultar cual fue la posición del gobierno en esta lucha.
Amenazas desde el Ministerio con quitar la personería a los gremios, imponerles multas de más de diez millones de pesos por desacatar la “conciliación ya no tan obligatoria”. A todos los aeronáuticos nos gustaría saber cuántos millones de multa le van a poner a la patronal por enviarle un telegrama de despido al compañero que se encontraba postrado desde hace meses por tener una grave enfermedad y la angustia por ser despedido de la empresa donde dejó su vida, le provocó la muerte. A pesar de esto a quien Aníbal Fernández catalogó de “salvajes” fue a los huelguistas.
No conforme con esto, desde la Secretaría de Transporte ofreció pilotos de SW (que no vuela hace semanas) para carnerear el paro y un avión militar por orden de Kirchner llevó turistas a Río Gallegos.
Después y ante el cariz que tomaba el conflicto el gobierno apareció como “negociador”. Se dice que el mismo Kirchner habló con Zapatero para destrabar. Los dirigentes de APLA y APTA salieron presurosos a agradecer esta mediación. Atrás quedaba la bronca de la base, sobre todo de los técnicos que en la Federación de Box, insultaban al mismísimo presidente, y a sus funcionarios.
 
En segundo lugar, la función de la conciliación obligatoria, y de cómo es utilizada para hacer caer en una trampa de negociaciones que no llevan más que al desgaste. Como dijera un dirigente sindical: “Nos aprietan a nosotros y a la empresa no le dicen nada”. Recordemos que Aerolíneas siguió despidiendo con la conciliación obligatoria decretada. Parece que sólo los trabajadores estamos “obligados” a acatarla. Pero esta vez hubo “desacato” y se ganó.
A pesar de todas las intimidaciones de parte de la empresa que despidió a más de 500 trabajadores y las ya mencionadas medidas del Ministerio de Trabajo la lucha se mantuvo firme. Por ello, como enseñanzas para próximas batallas, en el caso de que la relación de fuerzas sea favorable, seguir adelante con las medidas por fuera del marco de la legalidad burguesa, es no sólo posible, sino necesario como bien se vio en el conflicto de Aerolíneas y Austral y fue esa determinación una de las claves del triunfo. El secretario general de APTA , en uso de licencia, es Cirielli que es funcionario del gobierno Kirchner, y su gremio fue el más combativo. Esta contradicción incluso puede costarle el puesto, pero también explica que pese a lo duro del conflicto no fueron tratados como los trabajadores del Garrahan, que ahora mismo están siendo citados por la justicia para condenarlos.

En tercer lugar, cuando los medios se aprovechaban del descontento de los pasajeros para atacar el paro, era necesario dirigirse a los usuarios y al público en general poniendo en claro que sólo ellos mismos y los trabajadores están interesados en que las tarifas sean accesibles a los bolsillos de los sectores populares. O que es criminal que se reduzcan gastos en seguridad y mantenimiento de los aviones para engrosar los bolsillos de los dueños de las aerolíneas. Tendría que haber quedado absolutamente claro que los trabajadores queremos que el aumento de nuestros salarios venga de lo que se llevan explotándonos las patronales y no de la billetera del pasajero. Y las conducciones sindicales no lo hicieron. Y aunque en este caso el conflicto se ganó, ayudado además por las contradicciones existentes (la salida de Lavagna, por ejemplo) sería erróneo pensar que en esta situación (donde la clases medias y la mayoría de los trabajadores confían en el gobierno) las luchas, y mucho más las duras, no necesitan de la unidad de las filas obreras y de un programa obrero y popular para triunfar.

En cuarto lugar, uno de los hechos nuevos en este paro, es que las acciones se coordinaron desde el inicio entre dos gremios distintos, y esto le dio fuerza a cada huelguista. Lo que finalmente se consiguió, con la unidad de dos gremios aeronáuticos y los métodos clásicos de la clase obrera, son una muestra pequeña de lo que se podría conseguir en caso de que la unidad se extendiera a la totalidad de los gremios. En primer lugar de todos los trabajadores de Aerolíneas Argentinas pero en el camino de la unidad de todos los trabajadores de todas las empresas aéreas. Lamentablemente no fue, ni es la política de las direcciones sindicales de técnicos y pilotos.
 Una mención aparte merecen las conducciones carneras de APA con Llano a la cabeza y la de AAA de Alicia Castro. El primero miembro de la CTA y la segunda ex Diputada y casi candidata en la coalición electoral que conformó el PC con el PS y el PI. De hecho fue ella quien en el 2001 acercó a esta patronal (el grupo Marsans) que desde que se hizo del manejo del grupo ARSA y Austral no dejó de perseguir activistas y luchadores e imponer condiciones deplorables de trabajo.
En el caso de Llano ya era conocido por difamar en forma constante a los que luchamos en contra de la privatización de LAFSA, de ponerse de acuerdo con la empresa para que despidieran a los trabajadores de AeroHandling que aun luego de 9 meses siguen luchando en el Aeroparque por su reincorporación. Es el mismo que le da una gran mano a la patronal de LAN y Aerolíneas en no convocar a las elecciones de delegados (donde tiene oposición) para que éstas tengan las manos libres.
Para que la solidaridad sea concreta, diversos delegados de APA que en total representamos a más de 1.500 trabajadores de distintas compañías, impulsamos una declaración que repudia la actitud carnera de la directiva y les exige que convoquen a un paro nacional. Y cuando con una delegación nos hicimos presentes en el acto de la Federación de Box fuimos ovacionados.
Esa es la unidad que debemos seguir impulsando, para que juntos podamos pararle la mano a los pulpos aeronáuticos y pelear por la reestatización sin pago de Aerolíneas Argentinas y que sea administrada por sus trabajadores. En definitiva para que podamos ganar nuevas batallas y nos preparemos para ganar la guerra.

Ver Kirchner, las privatizadas y España


 

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