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ACUERDO ENTRE EL GOBIERNO, LAS PETROLERAS Y LA BUROCRACIA SINDICAL

“Si cortan los mato, van todos presos”

25 Nov 2010   |   comentarios

El pasado jueves 18, en el Salón de las Mujeres de la Casa Rosada, Cristina Kirchner, los gobernadores de las provincias petroleras, representantes de las empresas de esta industria y dirigentes de la burocracia sindical del sector firmaron el “Acuerdo Nacional de Promoción del Diálogo Social en la Industria Hidrocarburífera”, un verdadero “Pacto Social” para llevar un poco de tranquilidad en medio de la crisis a las grandes petroleras. Es que el sector hidrocarburífero no sólo fue fuente de millonarias ganancias para las empresas y los distintos gobiernos, sino también escenario de duras luchas de los trabajadores durante los últimos años, como la de Las Heras o la toma de un pozo de Pride en Neuquén.

El objetivo de este acuerdo “es generar un espacio de contacto asiduo entre funcionarios y los eslabones de la industria para evitar paros intempestivos por parte del fuerte gremio petrolero, que en años anteriores llegó al punto de hacer colapsar al sistema energético. A cambio, las empresas se comprometieron a hacer esfuerzos para sostener la producción y recomponer reservas, ambas en caída” (El Cronista 17/11/10, destacados nuestros).

Esta reunión de unidad entre “el capital (extranjero) y el trabajo”, con foto de Evita incluida, junto al reciente pedido del gobierno de asistencia técnica al FMI, muestra hacia dónde apunta la “profundización del modelo” luego de la muerte de Néstor Kirchner: mayor subordinación al imperialismo y entrega de los recursos naturales.

“Si llega a pasar algo, si cortan los mato, van todos presos”

Con ironía, pero sobre todo cinismo, Cristina lanzó la amenaza: “si cortan los mato” dijo en su discurso. Como a Mariano Ferreyra, le faltó agregar. A punto de cumplirse un mes del asesinato del compañero del PO por parte de una patota de la Unión Ferroviaria “que banca a Cristina”, el gobierno y otro sector de la burocracia sindical firmaban este acuerdo de “paz social”, donde los burócratas se comprometen (algunos hablan de por lo menos por un año, para llegar tranquilos a las elecciones del 2011) a no realizar ninguna medida de fuerza, rechazando explícitamente “el corte de rutas y/o bloqueo de acceso de los lugares de trabajo como metodología de protesta”.

Este acuerdo incluye la inminente firma de un precio diferenciado para el gas que se obtenga en arcillas y arenas compactas, elevando el precio del gas de yacimientos no convencionales (que sería de 6 dólares por millón de BTU contra los 2 que paga actualmente). Para las petroleras todo, para los trabajadores nada. A lo sumo un “compromiso” de no ser despedidos, eso sí, sólo si no son parte de los miles de tercerizados del sector y si se resignan a agachar la cabeza.

“Petroleros Carajo”. Pero … ¿y los tercerizados?

Dicen que el más aplaudido fue el neuquino Guillermo Pereyra, el dirigente sindical ex Subsecretario de Trabajo de Sobisch y hoy devenido sapagista/cristinista, quien se fundió en un abrazo con Hugo Moyano. “Petroleros Carajo” gritó “la barra” en la Casa de Gobierno.

Pereyra y los dirigentes sindicales petroleros saben de estos acuerdos. En 2008, en medio de la incertidumbre sobre el desenlace de la entonces reciente crisis económica internacional que hizo descender el precio del barril de petróleo a nivel mundial, el “Caballo” Pereyra les organizó un acto a los gobernadores Sapag y Saiz con unos 10.000 petroleros. A cambio de garantizarles la “paz social” pedía que las empresas en lugar de despedir trabajadores los “suspendiera”, rebajándoles el salario. La burocracia sindical se comprometía a mirar para otro lado y dejar pasar centenares de despedidos de las “tercerizadas” y empresas de servicios, que existen en gran cantidad en la industria petrolera.

Ya en 2006 habían sido los petroleros de Las Heras, localidad de la provincia de Santa Cruz, los que se levantaron contra la tercerización, ya que miles trabajaban en los pozos bajo el convenio de UOCRA, cobrando menos de la mitad que sus compañeros petroleros. La respuesta de Kirchner en su momento fue la represión, encarcelando a más de una decena de trabajadores y saturando de gendarmes la pequeña localidad patagónica. Sólo alguien cegada por el gobierno como Hebe de Bonafini pudo afirmar que no vio a ninguno cuando visitó Las Heras.

Para la burocracia y el gobierno estos son trabajadores de segunda que no valen nada. Como para ellos no vale nada la vida de Mariano. Hay que enfrentar este acuerdo de “paz social” firmado a menos de un mes de un crimen político brutal.

“En una sociedad siempre hay conflictos, sólo no los hay en los cementerios” dijo Cristina. Un acto de “honestidad brutal” mientras firmaba un acuerdo para … terminar con los conflictos.

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