Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
19 de noviembre de 2017

La Verdad Obrera N° 554

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¿Qué fue el Rodrigazo?

23 Jan 2014   |   comentarios

En medio de la crítica situación política y económica que sufre el gobierno de Cristina mucho se habla de “Rodrigazo”, en especial la oposición y las patronales. Ellos hacen referencia al paquetazo hiperinflacionario y devaluatorio, que dio Isabel Perón en 1975 de la mano de su ministro de Economía, Rodrigo.

Lavagna, por ejemplo, dice que este “Rodrigazo en cuotas” no sirve y que hay que sincerarse y hacerlo de una vez, como varios de los economistas y políticos neoliberales.

Los empresarios hablan de Rodrigazo para asustar a los trabajadores que si no se moderan los reclamos salariales viene el caos. Meten miedo con lo que vino a continuación del plan Rodrigo.
 
¿Es correcto hablar de Rodrigazo, como analogía a lo que pasó a mediados de 1975 en nuestro país? Creemos que no. Que ni toda inflación descontrolada e incluso hiperinflación es un Rodrigazo, ni que todo reclamo salarial por encima del 18 o 20% que quiere imponer el gobierno lleva a la huelga general que derrotó a Isabel.
 
Un poco de historia

El pacto social que implementó el peronismo (que congeló salarios pero no los precios, como prometía) tambaleaba tras la muerte de Perón.

Y a principios del 75 la crisis mundial, con la baja de los precios de los productos agrícolas hundía la economía de un país agroexportador como el nuestro. Entonces la burguesía y su gobierno deciden descargar la crisis sobre los trabajadores. Y cuando venían las primeras paritarias después de 2 largos años, el gobierno “popular” pretende con un shock inflacionario y devaluatorio una mayor explotación de su base obrera y hundir a sectores de clases medias a favor del gran capital nacional y extranjero. A este shock es que la burguesía y la prensa llaman Rodrigazo.

El Plan Rodrigo en marcha

Los burócratas adictos firman por un 45% de aumento (“la pauta”, que encabeza la UOCRA) cuando la inflación de un saque supera el 120%. La bronca obrera y popular se extiende, empieza por abajo un movimiento huelguístico extendido, aunque no coordinado. La CGT llama a un paro nacional el 27 de junio para presionar. Pero Isabel se niega a homologar los convenios como el metalúrgico, que rompían el tope.

El país entra en un período de gran lucha de clases. Paros y movilizaciones en todo el país. Surgen las Coordinadoras del Gran Buenos Aires, expresión de los sectores más combativos y antiburocráticos del movimiento obrero, que dirigen sindicatos de base y cientos de Comisiones Internas y cuerpos de delegados desde Ensenada hasta el Tigre. Influencian y movilizan a decenas de miles de trabajadores del conurbano bonaerense y también de Capital. En Córdoba resurge la mesa de gremios combativos. De hecho hay un paro nacional por días y días. Desbordada, la CGT de Casildo Herreras y Lorenzo Miguel, llama a un paro activo para el 7 y 8 de julio.

“¡Conteste, conteste, conteste Isabel, cuánto gana un obrero, cuánto gana un coronel!” 
 
Es el grito de las columnas obreras que avanzan sobre Plaza de Mayo. Los insultos a Rodrigo y López Rega (el ministro político, el capo de las AAA) son los mas coreados y comienza el cuestionamiento a la presidenta. La primera huelga general contra un gobierno peronista está en marcha y pone en jaque a ese gobierno, al que los trabajadores consideraban “suyo”. La crisis política es enorme. Para evitar males mayores, la burguesía y su gobierno (sin comillas) ceden en toda la línea: se homologan los convenios que superan la inflación y es derrotado el Plan Rodrigo. Queda herido el gobierno. Renuncian Rodrigo y el brujo López Rega (que se exilia).
Los trabajadores fueron los protagonistas centrales del Rodrigazo, esa magnífica acción de millones que paralizó el país e hizo trizas al plan Rodrigo.

La burocracia sindical, cuestionada, logró reubicarse con lo conseguido y fue el factor decisivo para evitar la caída de Isabel por la movilización obrera. Pero la crisis continuaba. Isabel pide licencia, asume Luder (presidente del Senado), las FFAA y el gobierno refuerzan el Operativo Independencia en Tucumán (antesala del golpe del 76).

La Triple A retoma sus ataques

La burguesía sacó la lección. Muerto Perón y con la crisis mundial no había forma de imponer a los trabajadores y las masas un plan reaccionario que no sea con los métodos que se impusieron en Uruguay y Chile en el 73: el golpe genocida.
Balbín (de la UCR) llama a combatir a la “guerrilla fabril”, el PJ intenta en enero otro paquetazo: el Plan Mondelli. La clase obrera vuelve a salir, resurgen las Coordinadoras, la burocracia sindical peronista se rinde. Es la hora en que la burguesía y sus FFAA se deciden al golpe mas sangriento de nuestra historia.
No hay comparación del fenómeno con la actualidad, ni por la magnitud de la crisis de Argentina (los comodities se habían desplomado, y hoy la soja sigue cerca de los u$s 500 la tonelada), ni por el contexto internacional, ni por la homogeneidad del movimiento obrero (no había precarización y ni desocupación), había una sola CGT, sindicatos con alta afiliación y de conjunto veníamos de un ascenso de masas fenomenal desde el Cordobazo (en 1969) que solo había sido desviado circunstancialmente por Perón y el PJ.

En el Rodrigazo se jugaban la revolución y contrarrevolución. Lejos todavía de lo que pasa en nuestros días.

Confundir los tiempos en política es mas grave que en gramática.

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