Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
18 de diciembre de 2017

Nacional

EL GOBIERNO Y LA OPOSICION

La reforma política no se aplicará hasta después de las elecciones

09 Aug 2004 | El Gobierno admite que no es una prioridad para el 2005. El proyecto había sido relanzado en abril, con el anuncio del plan de seguridad del ex ministro Beliz. Pero ni siquiera fue enviado al Congreso   |   comentarios

A un año de haber sido impulsada por decreto, la reforma política, uno de los grandes mitos de la política reciente, no es una prioridad para el Gobierno. El proyecto oficial está parado y se descuenta que no llegará a ser aplicado en las elecciones legislativas del año que viene: falta voluntad política. 
Lo admitieron a Clarín dos calificadas fuentes del Gobierno. 
Con todo, hay un proyecto redactado y a consideración del presidente Kirchner, según indicó una alta fuente del Ministerio del Interior, acaso el único despacho donde la reforma política todavía se defiende.
A pedido de Kirchner, el ministro Aníbal Fernández elaboró una propuesta y la dejó en su despacho hace más de un mes, coincidiendo con el regreso del Presidente de su visita a China. "Yo mi trabajo lo hice", se le escuchó al ministro en reserva.
El último gran escenario de relanzamiento de la reforma fue hace algo más de tres meses, el 20 de abril. El proyecto integraba el plan de seguridad elaborado por el entonces ministro de Justicia, Gustavo Beliz.
Del plan se aprobaron la semana pasada algunas leyes aisladas en el Congreso. Se sabe que Beliz dejó de ser ministro y de la reforma política casi no se volvió a hablar en ámbitos oficiales.
El Gobierno había creado por decreto presidencial hace casi un año, el 13 de agosto de 2003, la Comisión para el Análisis y Estudio de la Reforma Política, en el ámbito del Ministerio del Interior. El ministerio recibió ideas y propuestas de la comunidad, de particulares y ONG: se pueden leer más de 40 en la página web del Ministerio. Según la evaluación de los colaboradores de Aníbal Fernández, la cosecha ha sido pobre en calidad.
El Ministerio no ha dado a conocer cómo es su propuesta. Pero trascendió que tiene dos capítulos, referidos a la reforma al sistema electoral y al régimen de partidos políticos.
En cuanto a la primera, el proyecto oficial propone la eliminación parcial de la lista sábana e incorpora la elección uninominal por distrito de un tercio de cargos electivos. Los dos tercios restantes será cubiertos por elección plurinominal. Un sistema mixto.
El último antecedente de reforma política fue producto de la crisis. En respuesta a la fuerte demanda por un recambio en la dirigencia, el Congreso aprobó entre mayo y junio de 2002, durante el gobierno Duhalde, un paquete de reformas al régimen de partidos. Incluyeron una ley de financiamiento, que impuso límites a los gastos de campaña; una ley que redujo la duración de las campañas y una tercera ley que obligó a la convocatoria de internas abiertas y simultáneas.
Las dos primeras estuvieron vigentes durante las elecciones presidenciales del año pasado. Pero la última fue suspendida y debería ser aplicada en las elecciones del año que viene.
Aún cuando Kirchner envíe al Congreso su proyecto de reforma política, difícilmente podrá ser implementado en las próximas elecciones, según las fuentes a las que consultó este diario.
El Gobierno trabaja con otras prioridades. En primer lugar, la búsqueda de una instancia de diálogo hacia dentro y fuera del peronismo abrió nueva agenda.
La estrategia de Kirchner de volver hacia el PJ, y que incluye la posibilidad de presidir el partido, aleja la posibilidad de una confrontación interna con Duhalde y consolida la idea de un acuerdo para compartir las listas de diputados bonaerenses para la elección del año que viene.
El giro de Kirchner se hizo evidente precisamente al regreso de su viaje a China, cuando la relación con Duhalde llegó a su piso más bajo y el sistema de alianzas del Gobierno entró en crisis.
Otra de las prioridades del Gobierno es hoy, según uno de sus operadores políticos clave, la recuperación del radicalismo en su rol de principal oposición institucional, un desafío que aún no ha sido medido con justeza en los despachos oficiales.
Además de la reforma de la Constitución, la reforma electoral fue uno de los instrumentos a los que recurrió Kirchner en Santa Cruz para desarmar los sistemas de oposición a su gobierno.
La incorporación, en su último período de gobierno, del llamado "diputado por pueblo", de elección uninominal por distrito, volcó la Legislatura a favor del oficialismo: sólo dos de los 24 diputados son opositores.
Con ese antecedente, en un reciente debate público sobre la reforma, los principales referentes de la oposición en Capital, Elisa Carrió y Ricardo López Murphy, coincidieron en que la lista sábana, un instrumento maldito en el imaginario político, no es ahora el problema. Se lo esperaba para discutir, pero ese día, Aníbal Fernández avisó a último momento que no podía.

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