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Viernes 9 de Diciembre de 2016
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La Verdad Obrera N° 600

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BRASIL

El ajuste del “progresismo” marca la cancha

28 May 2015   |   comentarios

Entrevistamos a Daniel Matos, miembro del consejo editorial de La Izquierda Diario - Brasil y de la dirección del Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT), organización hermana del PTS en el país vecino.

¿Cuál es la magnitud del recorte presupuestario recientemente anunciado por el gobierno?

Se trata del mayor recorte de presupuesto en los 12 años de gobierno del PT. Son 70 mil millones de reales, equivalentes a casi todo el presupuesto para educación en 2014. 26 mil millones salen de los planes de infra-estructura; y 7 mil millones de los planes de vivienda. La salud perderá 11,7 mil millones (14% del total del gasto federal en el área) y la educación 9,4 mil millones (12% del total).

Dilma Rousseff también está impulsando leyes que atacan derechos laborales
Sí. Ya fueron aprobadas en la Cámara de diputados y están ahora en el Senado. Estimulan el avance de las tercerizaciones y quitan derechos sobre todo a los sectores más precarizados de la clase trabajadora. Cuando Lula llegó al poder había 4 millones de trabajadores tercerizados formales. Hoy son 12,7 millones. Las propias estadísticas oficiales muestran que 90% de los 10 millones de empleos creados bajo el lulismo, perciben entre uno y dos sueldos mínimos, que en Argentina serían entre 2500 y 5000 pesos. La rotatividad afecta a más de 20 millones de trabajadores que salen y entran del trabajo anualmente. Estos son los sectores que serán más afectados por la ley que dificulta acceder al seguro de desempleo.

¿Cuál es la situación económica detrás de estos ataques?

El ciclo de crecimiento lulista se basó sobre todo en un inédito aumento de la dependencia con el capital extranjero. Con el declive de las exportaciones a China y la tendencia a la migración de capitales internacionales hacia EE.UU. y la inflación como subproducto de la devaluación del real, el gobierno aumenta la tasa de interés e implementa el ajuste fiscal tratando de mantener los capitales imperialistas en el país elevando su rentabilidad y su garantía de pago. Esto ha profundizado las tendencias recesivas, generando más desempleo, sin lograr revertir las presiones inflacionarias. Así, el desempleo subió de 4,9% a 6,4% en un año, llegando a 16,2% en los jóvenes, y el poder medio de compra del salario cayó 2,9% en el mismo período por la inflación.

El giro a la derecha del gobierno Dilma adelanta las tendencias en Latinoamérica de conjunto en función de los nuevos desdoblamientos de la crisis económica mundial. La crisis en Brasil golpea en Argentina y las patronales (así como el gobierno) lo usan para justificar despidos o suspensiones sobre todo en la industria automotriz. Daniel Scioli habla de “adecuar” u “ordenar” las cuentas públicas, evitando decir que va a “ajustar”. Pero como dice la propia Unión Industrial Argentina, entre Scioli y Macri no hay grandes diferencias. Tampoco con Sergio Massa. Aunque Argentina tenga mayores márgenes para seguir endeudándose, y por esto no necesariamente atacará de entrada en los mismos ritmos e intensidad que en Brasil, el próximo gobierno, sea cual sea, se prepara para cambiar el “progresismo” en el mismo sentido que está haciendo Dilma.

De ahí la importancia de pelear por la unidad de la clase trabajadora del subcontinente en la lucha contra los intentos de descargar la crisis sobre nuestras espaldas.

¿Cómo inciden las huelgas de docentes o de las grandes autopartistas en este marco?

En 2015 vemos una continuidad de la ola de huelgas de los últimos años, que no se veía con tamaña intensidad desde los años 80. Lo que hasta el año pasado eran luchas por una mayor redistribución de los beneficios del crecimiento económico, ahora se combinan con luchas de resistencia al intento de sacar lo que fue conquistado.

Las huelgas en la Volkswagen y General Motors, que evitaron los despidos en masa, son la expresión más avanzada de las luchas de resistencia que se han desarrollado en la industria, la rama de la economía más afectada por la crisis. Las huelgas docentes, que alcanzaron diez provincias, son la expresión más avanzada en los servidores públicos en contra los paquetes de ajuste tanto del PT como de la derecha tradicional del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Contanos de las protestas nacionales convocadas por las centrales sindicales.
Las centrales sindicales han convocado una nueva jornada nacional de lucha contra los ajustes el 29/5. La CUT, la principal central que organiza 2.100 sindicatos y 2,4 millones de afiliados, debería apoyarse en las huelgas en curso para impulsar un gran paro nacional capaz de hacer retroceder a Dilma en el ajuste. Pero lo que hace es convocar medidas parciales para delimitarse de los ataques más de derecha del gobierno y mantener su autoridad entre los trabajadores. Así, pretenden contener un mayor enfrentamiento contra el gobierno, preservar mínimamente la imagen del PT para las elecciones municipales de 2016 y articular la candidatura de Lula para las presidenciales de 2018.

¿Cuál es la actuación de la izquierda y del Movimiento Revolucionario de Trabajadores?

Los principales partidos de la izquierda, en lugar de exigir que la burocracia de la CUT tome medidas efectivas de lucha y pelear para que una vanguardia obrera pueda imponer su propia impronta para llevar la lucha hasta el final, se adaptan a las direcciones oficialistas, alimentando ilusiones de que puedan hacer alguna lucha seria.

El MTR pone todos sus recursos y fuerzas militantes al servicio de enfrentar los ataques de las grandes patronales y el gobierno y desenmascarar el rol de la burocracia sindical exigiendo medidas efectivas de lucha y denunciando que tratan de frenar la resistencia obrera y popular. Entre nuestros mayores proyectos, impulsamos La Izquierda Diario Brasil para llegar a decenas de miles de trabajadores y jóvenes que no se resignan a perder sus puestos de trabajo o sus derechos laborales o a ver sus salarios cada vez más reducidos. Que la crisis la paguen los capitalistas.

Al los partidos de la izquierda como el PSTU y el PSOL les planteamos que pongan su peso sindical y parlamentario al servicio de esta lucha, dando ejemplos, aunque sean pequeños, de lo que es posible hacer con una política combativa en los sindicatos y centros de estudiantes. Así lo hacemos en el sindicato de los no docentes de la Universidad S˜ão Paulo, que paró en la jornada de 15/4 y propone a la vanguardia obrera una pelea independiente de la burocracia para desarrollar las luchas.

La Izquierda Diario Brasil también impulsa una campaña nacional por que todos los funcionarios políticos ganen lo mismo que un docente y difunde los conflictos como la huelga docente en S˜ão Paulo que ya lleva más de 70 días.

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