Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
17 de octubre de 2017

Nacional

Acto obrero y socialista

Celia Martínez en la Federación de Box

09 Jul 2004   |   comentarios

Discurso de Celia Martínez

Hace 10 meses atrás, en este mismo lugar tenía el orgullo de hablar como candidata por el PTS. En esos días estábamos todavía en la carpa resistiendo, y recuerdo que terminé cantando con ustedes: "vamos a volver". Y volvimos, compañeros... Recuperamos nuestra fábrica.
Y para que esto sucediera, tuvimos el apoyo de muchas organizaciones sociales, de desocupados, sindicatos combativos como el ceramista y partidos de izquierda. En particular, creo que ya todos reconocen que el PTS jugó un rol central. Basta nombrar solamente algunos hechos muy importantes: la propuesta de resistir y poner la carpa, es uno. Acá es cuando empieza la historia de nuestra resistencia. El enorme fondo de huelga de más 35.000 pesos que el PTS se ocupó de juntar junto a las compañeras fue clave para que la lucha no se cayera por el hambre. Pero además, fue muy importante la actitud del partido para oponernos totalmente al microemprendimiento que ofrecía Ibarra, que debíamos luchar por entrar de nuevo a esa fábrica, y tenía que ser así, no había otra. También, dijimos que los carneros no iban a pasar, y junto con muchos de los jóvenes que hoy están acá, impusimos el no pasarán... y no pasaron.
Pero lamentablemente no volvimos como queríamos. El gobierno utilizó los 8 meses en la carpa para imponernos un cambio de dirección, un cambio Caro, sí que nos salió muy caro y muchas compañeras terminaron aceptando el chantaje del Estado.
De todos modos, la lucha no fue en vano. Estamos adentro y Jacobo Brukman afuera. Y además, estamos nosotras, una minoría de obreras y obreros más concientes, más convencida, que la salida individual no nos sirve para avanzar en la lucha de los trabajadores. Junto a este grupo de compañeras que hoy me acompañan y varios más, vamos al Puente a apoyar a los piqueteros, o al Bauen a impulsar la lucha por las 6 horas con los compañeros del Subte, y seguimos gritando ¡Aquí están estas son las obreras sin patrón!
Porque ahora que tenemos problemas con la producción, se ve la diferencia: antes teníamos una enorme solidaridad y organizábamos colectas, festivales, y rápidamente podíamos levantar la producción y conseguir nuestro sueldo. Hoy hemos llegado a un aislamiento total no porque la gente que nos apoyó no nos quiera apoyar ahora, sino porque desde la cooperativa no se lo pedimos. Supuestamente todo tiene que arreglarse con el gobierno, que nos niega cualquier subsidio. Y así estamos.
Por todo esto, fuimos discutiendo que no alcanza con ser una buena luchadora combativa, encerrada en el lugar de trabajo. Porque hace falta pensar como parte de una clase, porque la salida para los compañeros de mi fábrica sólo podremos conseguirla si logramos una salida para todos los trabajadores. Y esta salida vendrá si estamos dispuestos a ir hasta el final en la lucha contra los patrones. Para dar esta pelea hace falta ser revolucionaria.
La tarea es enorme, inmensa, pero sin revolución no tenemos futuro. Y para eso nos estamos preparando.
Tengo un poema para acercarles de Bertold Brecht que dice así "El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analbeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales."
Tengo el orgullo de ser hoy parte del PTS, un partido que no sólo ha aportado para la lucha de Brukman, a pelear como clase, sino que aprendemos día a día sobre marxismo, que es la herramienta de los obreros conscientes. Hoy puedo explicarles a mis compañeras la plusvalía, cómo nos explotan los capitalistas. Y comparto con todos los obreros, estudiantes e intelectuales esta lucha para construir una herramienta política para la liberación de los trabajadores.
Nuestra experiencia ya es una página en la historia de la clase obrera, que llamó la atención de los movimientos antiglobal en el mundo, de intelectuales como James Petras o Naomi Klein, en libros y películas. Pero a míno me conforma. Yo quiero que sirva para cambiar de fondo esta sociedad de miseria, hambre y explotación. Pero para esto hace falta que cada vez seamos más los que construyamos un gran partido revolucionario de los trabajadores. Los invito a que sean parte de esta lucha que estamos dando desde el PTS.
Aquella frase, que dije el 13 de abril del 2002, en el primer Encuentro ("si los obreros podemos dirigir una fábrica, podemos dirigir el país") hoy la puedo decir con más autoridad y conciencia, porque ya me siento una militante socialista revolucionaria, aunque todavía me queda mucho por aprender.
Y hoy, ahora, me animaría a agregar y decir:
¡¡Compañeros, camaradas!!: "¡para que los obreros podamos dirigir un país, hace falta construir un partido revolucionario que nos lleve a la victoria!".

Gracias, camaradas.

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