Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
16 de junio de 2019

La Verdad Obrera Nro. 181

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1969-1972: La insurgencia obrera

23 Feb 2006 | “Entonces a nosotros, ¿qué nos conviene hacer? Movilizar todas nuestras fuerzas, y sumar a ellas las de todos los trabajadores y la clase obrera de Córdoba y del país. Mostrar al pueblo cuál es la trampa de la patronal, cuáles son los juegos del gobierno...Nuestra fuerza está en las manos, en las cabezas, en las gargantas de la clase trabajadora y el pueblo de todo el país.” Volante del SITRAC-SITRAM (sindicatos clasistas) 24-6-71   |   comentarios

La Verdad Obrera comienza una serie sobre los ’70 y el golpe militar. En esta primera entrega: la etapa que llamamos de la insurgencia obrera que se inicia con el Cordobazo hasta 1972. En el próximo número analizaremos el período que va desde las elecciones de 1973, la vuelta de Perón a la Argentina y el Pacto Social. Y en la tercera entrega, en una edición especial para el 24 de marzo en el 30 aniversario del golpe, tomaremos los años en que la clase obrera desborda la contención peronista hasta el sangriento desenlace que la clase capitalista nativa y el imperialismo imponen a los trabajadores con la dictadura de Videla. En cada una de las etapas incluiremos la posición de los marxistas revolucionarios en los debates de la época que consideramos imprescindibles en el aprendizaje de las lecciones de los años ’70. En la contratapa de este número Christian Castillo, como introducción a la serie, debate contra las distintas “lecturas” que se hacen del período.

En 1969 el “Cordobazo” abre una etapa de ascenso de la movilización obrera y popular, de despliegue de una creciente autonomía y una gran combatividad, de surgimiento de organizaciones independientes del gobierno y la patronal, de afirmación de una vanguardia revolucionaria y de profundas tendencias a la unidad obrera y popular.
El Cordobazo marca el inicio de una nueva etapa revolucionaria en la Argentina. Con distintos momentos esta etapa perdura hasta 1976 cuando la burguesía y el imperialismo recurren a una respuesta acorde a la magnitud del ascenso: el golpe militar y la dictadura más brutal.
Este ascenso es parte de una oleada internacional y en nuestro país se asienta sobre la experiencia de las luchas de la “Resistencia” contra la ofensiva patronal e imperialista en los años previos y pega un salto frente al ataque de la dictadura de Onganía.

Hacia el Cordobazo: El gobierno de Onganía

El gobierno de Onganía iniciado en 1966 significó el intento de los sectores más concentrados de la economía y más ligados al capital extranjero de resolver a su favor la crisis política que vivía el país desde la década del "50. No era ajena a esta crisis la resistencia de las masas a los objetivos imperialistas de reforzar la penetración en el país y liquidar las conquistas obreras, ni a su lucha por el regreso de Perón, cuyo partido estaba proscripto desde 1955.
El ministro de economía Krieger Vasena expresó este intento al imponer una política económica que implicó una redistribución de ingresos desde los trabajadores, las clases medias y algunos sectores burgueses a favor de los sectores dominantes de la economía1.
El ataque del gobierno abarcó no sólo a la clase obrera, sino que afectó a los sectores medios, e impactó especiamente sobre el movimiento estudiantil2. Esto abrió el paso de sectores amplios de clase media desde su “gorilismo” tradicional a su predisposición a la alianza con la clase obrera, e incluso la radicalización de sectores importantes3.
El gobierno de Onganía se dio en una situación internacional caracterizada por la aparición de los primeros signos del fin del llamado “boom de postguerra”4. En los países centrales, las primeras reacciones al fin de la prosperidad se harán sentir en procesos de movilización obrera y popular, como en el Mayo Francés o en el Otoño caliente en Italia. No sólo en los países imperialistas se darán estas movilizaciones: en Checoslovaquia, la Primavera de Praga, implicará un cuestionamiento al stalinismo. No quedará fuera América Latina del ascenso y Argentina será un ejemplo.

El Cordobazo y la clase obrera después de 1969

En 1969 la clase obrera entra ofensivamente en escena transformándose en el eje del ascenso obrero y popular –con un papel fundamental del movimiento estudiantil- que derribará a la dictadura de Onganía, desmintiendo categóricamente a quienes veían que el proletariado no jugaría un rol central y ponían sus expectativas en otros actores sociales al calor de teorías como la del “foco guerrillero”.
El proletariado cordobés dio el puntapié inicial al ascenso y mantendrá un rol protagónico. El Cordobazo fue un levantamiento semi-insurreccional obrero y popular detonado por una huelga general convocada por los sindicatos cordobeses, en mayo de 1969. Fue una gran acción de masas independiente que tuvo a la clase obrera como eje del ascenso y caracterizada por profundas tendencias a la alianza obrero-popular y en él se manifiestan elementos de una nueva subjetividad particularmente en los métodos: huelga política, barricadas, sabotajes, elementos de autodefensa armada.
El Cordobazo fue el más agudo de los levantamientos en las provincias pero no fue una erupción aislada sino parte de una oleada en varias provincias que no logró coordinarse ni extenderse a Buenos Aires. Este ascenso cubrió el país hasta el "72: Rosario, Tucumán, La Plata, San Luis, Mendoza, Bahía Blanca, Corrientes, Río Negro.
El Cordobazo mostró los límites de la implementación de una política que sólo satisfacía los intereses de la burguesía monopólica y marcó el fracaso del gobierno de Onganía.
Por otro lado, la acción independiente de las masas mostraba que la burocracia sindical estaba profundamente cuestionada abriéndose el camino para el surgimiento de un nuevo grupo de dirigentes sindicales –independientes de la burocracia-, que condujo al surgimiento de los sindicatos «clasistas». Aunque tuvo variadas expresiones a nivel nacional, su centro fueron los sindicatos de FIAT Concord y Materfer en Córdoba, SITRAC y SITRAM, surgidos después del Cordobazo.
Los sindicatos clasistas tuvieron en común el enfrentamiento con las viejas direcciones sindicales y plantearon formas de organización basadas en la democracia sindical y con un programa de enfrentamiento contra la patronal, el Estado y con una perspectiva antiimperialista. Tomando como referencia la experiencia de los sindicatos cordobeses, el clasismo, como fenómeno, expresó lo más avanzado de la subjetividad en estos primeros años del ascenso. Así por ejemplo en el “plan de lucha” aprobado por el plenario de “sindicatos combativos y agrupaciones clasistas, reconocidos por la lucha antipatronal, antiburocrática, antidictatorial y antiimperialista”, en agosto de 1971, se planteaba: “La lucha por una dirección independiente para la clase obrera (...) A la clase obrera le cabe... la tarea de la liberación de la sociedad toda (...) Por la destrucción definitiva del capitalismo... y del imperialismo, y por la construcción del socialismo”.
Sin embargo, como organización de un sector de la vanguardia, el clasismo no logró crear lazos con el conjunto de la clase obrera mayoritariamente peronista, ni romper el aislamiento a través de la coordinación y el agrupamiento de sectores antiburocráticos y combativos en torno al programa que levantaba.
Por otro lado, la situación abierta con el Cordobazo, potenció la acción de las corrientes de izquierda en el movimiento obrero. La radicalización de sectores de clases medias y la juventud y la influencia de los movimientos guerrilleros en Latinoamérica impulsó el desarrollo de las corrientes guerrilleras, fundamentalmente de origen peronista, Montoneros, y de origen marxista, el PRT-ERP. Por otro lado, el ascenso favoreció también la influencia de corrientes de la izquierda trotskista, como el PRT- La Verdad, después PST. Se abrió entonces una lucha de estrategias en la izquierda y la vanguardia, enfrentándose las estrategias guerrilleristas y las que apostaban a transformar el ascenso obrero y popular en un levantamiento a nivel nacional dirigido por el proletariado.

La caída de la dictadura de Onganía. El ”Viborazo”. Lanusse y el GAN

El gobierno de Onganía, aunque recurre a un acuerdo con la burocracia sindical para intentar frenar el auge obrero, se debilitaría inevitablemente.
Distintas variantes se ensayarán para intentar contener el ascenso, con la intervención del propio Perón, como fue La Hora del Pueblo que pretendió negociar con el partido radical una salida electoral. No faltará el Partido Comunista en esta política de conciliación nacional con su “Encuentro Nacional de los Argentinos” -del que formó parte Agustín Tosco- con personajes burgueses y pequeño-burgueses para participar en la negociación con la dictadura como «pata izquierda» del régimen.
El gobierno de Levingston tendrá su final tras el “Viborazo”, otra vez en Córdoba en 1971, pero donde tendrán un papel clave los sindicatos clasistas cordobeses. Será reemplazado por el General Lanusse en marzo de 1971.
Lanusse diseñará la política del Gran Acuerdo Nacional (GAN) planteando la apertura electoral y la inclusión del peronismo. El objetivo prioritario de la burguesía en su conjunto era claro: contener el ascenso obrero y popular y alcanzar condiciones políticas adecuadas para desplegar un proyecto económico acorde con las necesidades de acumulación del capital y de penetración imperialista.
Desde fines de 1972 la amplia mayoría de los trabajadores depositarán sus expectativas en el retorno al poder de su líder, logrando la burguesía un primer triunfo al encauzar la movilización popular hacia los carriles institucionales y jugando su carta más importante aunque arriesgada, el retorno de Perón, bandera de lucha de amplios sectores de la clase trabajadora. Perón ordena ponerse al frente del movimiento de protesta popular y encauzarlo a través de la CGT, evitar desbordes populares y direcciones alternativas y recuperar credibilidad ante las bases.
Estas condiciones implicaron un desvío del ascenso iniciado en 1969, aunque no su derrota como se verá con el resurgir de las luchas en una segunda etapa del ascenso, esta vez en pleno gobierno peronista a partir de 1973.

1 La política “desarrollista” aplicada desde fines de la década del 50 había generado un sector dinámico de la economía basado en industrias con predominio de capital extranjero, fundamentalmente, siderúrgica, metalúrgica, automotriz.
2 Además de los efectos de la política económica, un hecho clave fue el ataque de Onganía a las universidades que fueron intervenidas en julio de 1966. La protesta de profesores y alumnos, fue respondida por el gobierno con la represión en la llamada “Noche de los bastones largos”.
3 Otros hechos no menos importantes a nivel internacional, como la influencia de la Revolución Cubana, los movimientos de liberación nacional, modificaron profundamente el clima ideológico de la época, impactando también en sectores provenientes de las clases medias.
4 A los elementos de crisis económica se sumaron factores políticos de envergadura que implicaron una crisis para la hegemonía de Estados Unidos, uno de los pilares de la prosperidad de postguerra, entre los más importantes, el empantanamiento y posterior derrota en la guerra de Vietnam.

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