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Partido de los Trabajadores Socialistas
Buenos Aires   |  31 de mayo de 2020
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A 90 años de la Revolución Rusa
¿Qué fue la revolución de febrero? (Parte I)
08 Mar 2007 |

Los antecedentes
Como venimos explicando en números anteriores de LVO, a comienzos de 1917 los campesinos, los soldados y los trabajadores rusos vivían una situación desesperante: los tres años de guerra habían hecho estragos en las condiciones de vida de la mayoría de la población. Millones habían muerto en el frente de batalla, otros tantos sufrían hambrunas y los trabajadores veían aumentar la explotación de los patrones y la represión del régimen autocrático. El zarismo había entrado en una profunda decadencia y su dominio se había vuelto insostenible.
Desde comienzos de 1917 se venía profundizado la actividad del movimiento de masas. El 12° aniversario del llamado "domingo sangriento" –en alusión a la represión brutal a los obreros de San Petersburgo que dio lugar a la revolución de 1905– fue recordado con manifestaciones y una oleada de huelgas en Petrogrado. El movimiento huelguístico luego se extendería a otras ciudades.
El 18 de febrero los 30 mil obreros de la fábrica Putilov forman un comité de huelga y salen a las calles reclamando aumento salarial y rechazando los despidos. La agitación y los mitines en las calles inundan la barriada de Viborg. A su vez, los huelguistas se mezclan con las interminables colas de las mujeres que trataban de procurar el pan para sus familias hambrientas.
Aunque nadie lo esperaba, ni siquiera el partido Bolchevique, se estaba gestando la revolución de febrero, una insurrección obrera que puso fin a la autocracia zarista.

La huelga general
El 23 de febrero (8 de marzo según el calendario occidental1), Día Internacional de la Mujer, en un contexto de gran excitación de las masas y de grandes sufrimientos causados por la guerra y la explotación capitalista, las obreras de varias fábricas textiles de Petrogrado se declaran en huelga (ver Nadie esperaba que...) y arrastran tras de sí a los obreros del distrito de Viborg, mayoritariamente dirigido por el partido Bolchevique, sumando en total 90.000 obreras y obreros en huelga. Nadie imaginó entonces que la revolución había comenzado.
Al día siguiente, la huelga abarca a la mitad de los obreros de Petrogrado que se concentran en las fábricas y desde allí marchan hacia el centro de la ciudad. El grito de "¡pan!" es reemplazado por "¡abajo la autocracia!" y "¡Abajo la guerra!"
El día 25 se suman a la huelga muchas pequeñas empresas y paran los tranvías. También se adhieren los estudiantes universitarios. Ese día se suceden los choques con la policía, contra la cual la multitud exterioriza un odio furioso.
Sin embargo, los soldados saludan a los obreros con muestras de simpatía y un rumor corre como el viento entre los manifestantes: los cosacos, que constituían la fuerza represiva más confiable del zar, prometen no disparar. Los cambios operados por la guerra en el ánimo del ejército serían la clave de la insurrección de febrero.
El pueblo lo percibe e intenta confraternizar con la tropa. Las mujeres, más audaces, se meten entre la tropa e invitan a los soldados a desviar sus armas y pasarse al lado del pueblo. El gobierno, frente al desarrollo de la situación, decide medidas más represivas.

Los soldados se unen a la manifestación
El 26 de febrero las fuerzas del zar reprimen a los obreros movilizados. Los violentos enfrentamientos dejan un saldo de 40 muertos. Después de la batalla, un grupo de obreros se dirige al cuartel del regimiento Pavlovski a denunciar que sus soldados habían disparado contra la multitud. El regimiento, conmovido por la noticia, sale a detener la matanza.
La revolución obtuvo así su primer triunfo: la huelga se transforma en insurrección. Los soldados, apresando o directamente ajusticiando a sus oficiales, se unen al levantamiento obrero y popular. Esa noche los combates se suceden y los soldados, junto a los trabajadores, deciden tomar los puntos neurálgicos de la ciudad: las telefónicas, el correo, las estaciones de trenes y el arsenal de la guarnición.
Así, las masas consiguen armas de fuego, cuchillos y sables arrancados a los cosacos.
Miles de automóviles son requisados por los manifestantes e incorporados a las nuevas brigadas creadas en el combate callejero. La insurrección ya era un hecho.

La burguesía y la revolución
La burguesía asustada ve desarrollarse los acontecimientos. Rodzianko, el presidente de la Duma estatal, integrante del partido de la burguesía liberal, el partido Cadete – Demócrata Constitucionalista–, se dirige al Zar para "consultarle" sobre la salida más adecuada para el reestablecimiento del orden. Nada más lejos de este partido que la idea de constituir un nuevo gobierno, ya que en estas condiciones eso significaría que la autoridad del nuevo poder burgués emanaría de la insurrección, algo que no estaba en sus planes. Hasta último momento intentan buscar algún tipo de sucesión aprobada o aceptada por el Zar.
El día 27 de febrero Rodzianko escribe al Zar: "La tropa sublevada se ha unido al movimiento popular y se dirige a la Duma y al Ministerio de Interior. Ha dado inicio a la guerra civil y el ambiente se enrarece a cada momento. Ordene la creación de un nuevo gobierno según los principios sugeridos por mí a Su Majestad (…) en nombre de Rusia suplico a su majestad que obre como queda indicado". El plan era que el Zar abdique a favor de un sucesor. Las súplicas no fueron escuchadas y la burguesía deberá enfrentarse cara a cara con la revolución, que no buscaba, no esperaba ni quería.

El Soviet de Petrogrado
En los mismos salones del enorme palacio de Táurida, donde tenía su sala de reuniones la Duma estatal, tienen lugar en la tarde del 27 de febrero las reuniones del nuevo Soviet (consejo) conformado por un delegado cada mil obreros y uno por cada regimiento. Al día siguiente, con la incorporación de los soldados, se transforma en el Soviet de Diputados Obreros y Soldados, y se reúnen en él aproximadamente 2.000 delegados de los soldados y 800 de los obreros. El comité ejecutivo del Soviet ya había sido conformado el día anterior, pero con la nueva reunión se incorporan a él delegados de todas las organizaciones socialistas. Pero a pesar de la combatividad desplegada por la clase obrera, la dirección del soviet recayó en los Socialistas Revolucionarios (SR) y los mencheviques, que tienen la política de reestablecer el orden, hacer regresar las tropas al cuartel y detener la huelga general.
Ayudada por el complot de las potencias aliadas en la guerra, Francia e Inglaterra, y con el apoyo de los jefes conciliadores del Soviet de Petrogrado, la burguesía negoció un nuevo gobierno, a la cabeza del cual puso nada menos que a un príncipe como primer ministro, junto a viejos monárquicos como Miliukov.
Como explica Trotsky en Historia de la Revolución Rusa, esta fue la "paradoja de la revolución de febrero", dado que si bien la revolución había sido protagonizada por los obreros/as y los soldados, el poder quedará en manos de la burguesía.
La resolución de esta "paradoja" determinará los meses siguientes del calendario revolucionario, en los cuales se establecerá una lucha entre dos poderes: por un lado el débil gobierno burgués encabezado por Kerenski y por otro el naciente poder de los soviets que expresa los intereses del proletariado, los campesinos pobres, los soldados y las masas populares.
El desarrollo de la situación de doble poder, así como las características de los soviets, y el gobierno provisional, serán algunos de los temas que continuaremos desarrollando en los próximos artículos de esta serie.

1 El atraso de la Rusia zarista también se reflejaba en que aún se seguía utilizando el antiguo calendario juliano, producto del cual se da este desfasaje de fechas.
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Glosario

Mencheviques
. Los mencheviques (en ruso "minoritarios") eran la facción moderada del POSDR, que se escindió en 1903 a raíz de disputas políticas e ideológicas con los bolcheviques (en ruso "mayoritarios"), liderados por Lenin. Aunque la ruptura original, durante el II° Congreso del POSDR, fue por cuestiones en apariencia "organizativas", como la definición en el estatuto del partido de quienes eran considerados militantes o la composición del nuevo comité de redacción del periódico Iskra, ambas fracciones fueron enfrentándose fundamentalmente en torno a la actitud a asumir ante la burguesía liberal. Los mencheviques sostenían que puesto que en Rusia estaba planteada una revolución democrático burguesa el liderazgo de la misma le correspondía a los partidos de la burguesía liberal, con los cuales el proletariado debía buscar una alianza en la lucha contra la autocracia zarista. La separación del partido fue definitiva en 1912.

Socialistas Revolucionarios. El Partido Social-Revolucionario (SR o eserista) era expresión política de los narod-nikis (populistas) rusos. Antes de la Revolución de Octubre era el partido de mayor influencia en el campesinado. Kerensky fue dirigente de su ala derecha.

Kerensky, Alexander (1881-1970): Socialrevolucionario (SR) ruso. Después de la Revolución de Febrero de 1917 fue ministro de Justicia, de Guerra y Marina. Luego se convertiría en jefe del Gobierno Provisional desde julio hasta la Revolución de Octubre.

Miliukov, Pavel (1859-1943): Fue ministro de Relaciones Exteriores entre marzo y mayo de 1917 del Gobierno Provisional ruso. Era dirigente del Partido C onstitucional Demócrata (KDT o "Cadete" por sus siglas en Ruso), partido burgués fundado en 1905, que apoyó la monarquía constitucional y luego se inclinó hacia una república liberal burguesa.

 

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