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Partido de los Trabajadores Socialistas
Buenos Aires   |  14 de diciembre de 2019
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REFLEXIÓN A PROPÓSITO DEL DOCUMENTAL "CHE, UN HOMBRE NUEVO"
Una vida por la revolución y el socialismo
Por: Diego Dalai

03 Mar 2011 |

“Sepan sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Que la revolución es lo importante. Y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada” Che, Carta a sus hijos, abril de 1965

El documental de Tristán Bauer es una importante obra y una gran investigación sobre la vida y obra de Ernesto Che Guevara. Muy destacada en su género y la mejor sin dudas que se ha hecho sobre el revolucionario argentino cubano. Doce años de trabajo le demandó su realización, así como varios viajes y entrevistas. A pesar de sus más de dos horas de duración, no llega a aburrir ni cansar, por el contrario logra mantenernos atrapados en los apasionantes caminos de la vida del Che y de la revolución cubana, partes indisolubles de la historia de lucha del proletariado y las masas latinoamericanas por su emancipación.

Bauer, aunque por momentos cae en el común de hacer del Che un héroe romántico, consigue emocionarnos con su documental al mostrar “los profundos sentimientos de amor” que guían al Che (y nos guían a los revolucionario/as de hoy). A través de material fílmico y fotográfico inédito facilitado por la familia Guevara, retrata la relación con su madre, su compañera, sus hijos, el respeto que sentía por la naturaleza y el interés por dominar la ciencia y la técnica.

El documental consigue también hacernos indignar frente al salvajismo de la reacción imperialista en Vietnam y otros confines del planeta; y nos hace vibrar con el triunfo de la Revolución cubana, con los llamados a la lucha continental y mundial contra el capitalismo.

Pero sobre todo, y pese a la orientación política del director (kirchnerista, director de Canal 7 y Canal Encuentro), el documental tiene el mérito de abordar aristas de la vida del Che que ninguna otra película o documental ha siquiera intentado. A través de un acuerdo con el gobierno de Evo Morales, Bauer tuvo acceso al archivo sobre Guevara en manos del Banco Central de Bolivia. También consiguió documentar parte del archivo en manos del Ejército boliviano sobre la campaña del Che en ese país que consta de 29 volúmenes. Entre otras cosas, los documentos y cuadernos manuscritos que llevaba en la mochila junto a su diario antes de ser capturado.

“Se está regresando al capitalismo”

Lo novedoso que nos acerca Bauer, aunque no sea el centro del documental, es que muestra, y en forma documentada, la creciente delimitación política de Guevara con el stalinismo y el maoísmo.

Como ya es bastante conocido (pese a que la “izquierda” corriente intente ocultarlo) por su Discurso de Argel y el Mensaje a la Tricontinental (textos del Che maduro), éste denunció abierta y claramente las relaciones comerciales “a precio de mercado” que establecían Moscú y Pekín con los países subdesarrollados del “campo socialista”, así como su “complicidad tácita” con el imperialismo al dejar “tristemente solo” al pueblo de Vietnam en su heroica lucha.

Pero es menos conocida su delimitación teórica con la burocracia stalinista que el trabajo de Bauer permite ver. Si durante los primeros años como parte del gobierno revolucionario en Cuba el Che defiende e impulsa las relaciones económicas con la URSS con la que había acordado un precio preferencial para el azúcar cubano, su experiencia lo llevará luego a comenzar una crítica sistemática de la planificación económica en el campo soviético. Se trata del libro inconcluso del Che, Crítica al manual de economía política de la URSS, que Bauer rescata en el documental y en cuyo prólogo plantea que allí por la línea actual, “se está regresando al capitalismo”.

El documental de Bauer desliza que en esta delimitación teórica, tuvo gran influencia su visión humanista y la concepción del “hombre nuevo” (título de la obra). Estas ideas lo llevaron a chocar con el sistema económico implementado en la URSS y países del Este europeo.

Guevara y la transición al socialismo

Aunque Bauer no lo menciona (por cierto, una gran laguna en el documental) el Che ya había chocado duramente con los técnicos y economistas pro soviéticos durante el llamado “Gran debate económico” entre 1963 y 1964. La planificación económica en aquellos países (y que querían trasladar a Cuba) se caracterizaba por el llamado sistema de “cálculo económico” en el cual por un lado las distintas empresas (nacionalizadas) se relacionan según estándares capitalistas, compiten entre ellas y deben autofinanciarse, y por el otro, la relación con los trabajadores se rige por parámetros de productividad y estímulos materiales.

El cálculo económico se basa en la utilización de la Ley del valor como rectora de las relaciones económicas dentro de la economía estatizada.

Por el contrario el Che va a oponer a esta concepción la idea de que el socialismo debe ir eliminando lo más pronto posible (de la mano del desarrollo de la técnica) las categorías capitalistas. Pone los estímulos morales (el avance de la conciencia de que se está aportando a la construcción de la sociedad nueva, sin clases, sin división entre trabajo material e intelectual) por sobre los materiales (que no los niega); a la vez que aplica el “sistema presupuestario de financiamiento” en el cual las empresas llevan una contabilidad en valor, pero se relacionan entre sí intercambiando solamente productos y entregan sus ingresos a un fondo común en el Banco Nacional, entidad que luego distribuye el presupuesto entre las distintas empresas según sus necesidades y el plan económico general elaborado por la Junta de Planificación (JUCEPLAN).
La política económica que se terminó imponiendo finalmente fue la stalinista-castrista, que incluía además estructurar la economía cubana en torno al monocultivo de azúcar dentro de una supuesta “división internacional socialista” del trabajo (contra el Che que planteaba la industrialización y diversificación de la economía) que va a llevar a Cuba a una dependencia absoluta de la URSS y al desastre económico cuando ésta desapareció en 1989.

Bauer cuenta cómo el Che, desde su puesto de lucha a la cabeza del Ministerio de Industrias, y su equipo de colaboradores más cercano encaran un estudio sistemático de El Capital de Marx, para intentar desarrollar los lineamientos generales para la construcción del socialismo en el pequeño país caribeño. Su orientación económica y sus esbozos teóricos tuvieron fuertes rasgos voluntaristas como creer que la conciencia del hombre nuevo puede surgir simplemente a base de llamados morales de los dirigentes independientemente de las bases materiales en un país atrasado como Cuba, o su línea de industrialización acelerada (de la que él mismo retrocedió luego). El punto más débil de su concepción, que deriva de su estrategia guerrillera, es negar la autoorganización de las masas y la democracia obrera más amplia para encarar los problemas de la transición. El Che, aunque criticaba duramente a los dirigentes que se burocratizaban (cada vez más), sólo otorgaba a los trabajadores un papel subordinado en la toma de decisiones a la dirección del Estado y su líder infalible. De esta manera no le quedaba más recurso que apelar a los estímulos morales (o materiales en el caso de sus detractores stalinistas) porque en su esquema los trabajadores no son sujetos activos ni en la elaboración del plan ni en otros aspectos de la construcción de la nueva sociedad (como la política internacional, el desarrollo de una nueva cultura y conciencia, etc.).

No obstante estos límites, Guevara tuvo el mérito de intentar pensar la etapa de transición del capitalismo al socialismo. Lejos de la política de toda la burocracia stalinista que minaba implacablemente las bases de los Estados donde se había expropiado a los capitalistas, o como actualmente impone Raúl Castro (con el apoyo de Fidel) en Cuba con sus Lineamientos basados en 1.500.000 de despidos y recortes a la salud y educación.

El Che luchó, a su manera, por la profundización de las bases socialistas en Cuba, así como por extender la revolución a escala internacional, aunque no creía en la posibilidad de la revolución dentro de los países imperialistas y pensaba que solo se los podía golpear desde afuera impulsando “dos, tres, muchos Vietnam”.

Los trazos fundamentales de la vida de Ernesto Guevara están plasmados en este documental que provocativamente comienza preguntando “¿sería su muerte en Bolivia el fin de su proyecto revolucionario, o por el contrario representaría un nuevo punto de partida? Nos propusimos entonces encontrar la respuesta en sus propios textos… en su propia vida”.

 

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