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Partido de los Trabajadores Socialistas
Buenos Aires   |  10 de diciembre de 2019
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Elecciones, política y clase obrera
Por: PTS Neuquén

17 May 2009 |

El jueves 23 de abril más de 7.000 obreros petroleros se movilizaron en el centro de Neuquén. Ésta fue una gran demostración de que crece la impaciencia entre los trabajadores del petróleo que ven peligrar sus fuentes de trabajo. Quienes realmente manejan este sector clave de la economía provincial dijeron presente y mostraron, como hacía años no se veía, la fuerza social y la capacidad de paralizar la producción petrolera, en lo que fue de hecho un paro en todos los pozos.
La burocracia del Sindicato Petrolero, con el “Caballo” Pereyra a la cabeza, tuvo dos objetivos centrales con la convocatoria a esta particular “asamblea”, donde sólo hablaron Pereyra y Sergio Rodríguez, Secretario General de la CGT Neuquén.

Uno, buscar una vía para canalizar y descomprimir la bronca obrera que viene desde abajo por los despidos, las suspensiones y rebajas salariales que ya son una realidad entre los trabajadores petroleros. Como esta medida no terminó de descomprimir, el Sindicato convocó un paro el 7 de mayo que fue levantado ese mismo día, demostrando los intentos de la burocracia, aliada de los K, de frenar cualquier lucha obrera para no agitar más las aguas en tiempos electorales. Pero también dejó ver, por abajo, el ánimo y predisposición de la base petrolera que ya estaba preparada y se empezaba a movilizar en ciudades como Cutral Có, Plaza Huincul y Rincón de los Sauces.

El otro objetivo, menos explícito pero bastante claro, fue meter presión en la interna del MPN. La tribuna que le armaron a Sergio Rodríguez, quien buscaba un lugar como candidato a diputado por el PJ neuquino, para que hablara ante miles de petroleros fue un mensaje muy poco sutil para el MPN y el propio gobernador. Y el anuncio a los pocos días de esta manifestación de que los “diputados petroleros” de Pereyra se retiraban del bloque del MPN en la Legislatura, aunque luego retrocedieron en sus dichos, fue otro claro mensaje.

Una unidad que no cierra

El de Pereyra fue el más fuerte de una serie de cuestionamientos puertas adentro del MPN al acuerdo cerrado entre Sobisch y Sapag para evitar enfrentarse en las elecciones internas. Las iniciales 11 posibles listas dentro del MPN, de las cuales fi nalmente participaron 3, muestra las debilidades y divisiones dentro del partido que gobierna la provincia desde hace más de 45 años. La muy baja participación en las internas del MPN, donde se impuso por el 83% José Brillo, el candidato del acuerdo, es otro síntoma de que el partido provincial ya no es el mismo. La magnitud del impacto de la crisis en el sector petrolero será un factor decisivo para ver si se pone realmente en crisis la hegemonía del “partido de las petroleras”.

La proximidad de las elecciones también aceleró las divisiones en la oposición, amontonada en el Palacio Municipal de la capital neuquina. El fi n del “kirchnerismo tardío”, como llamamos al clima de unidad que quisieron imponer luego de la asunción de Sapag, ya no tiene vuelta atrás, al igual que la ruptura de la Concertación. La UCR, como en el resto del país luego de la muerte de Alfonsín, vuelve a buscar su lugar en las clases medias tradicionales, con Quiroga a la cabeza de la lista de diputados, tras un discurso de “orden” contra el “caos” de las huelgas y los piquetes. El Frente para la Victoria va por su lado llevando como cabeza de lista a Rioseco como “candidato testimonial”. Y quienes sostuvieron este año y medio “por izquierda” al intendente del desalojo en Confl uencia, de la falta de viviendas y del rechazo a los aumentos salariales a trabajadores municipales, el UNE y Libres del Sur, ahora van separados, pero sin dejar, eso sí, de ser parte del gobierno de Farizano.

“Necesitamos políticos obreros”

Con esta frase Guillermo Pereyra saludó el discurso de Sergio Rodríguez de la CGT frente a miles de petroleros. Lo mismo dicen los dirigentes de la CTA que conformaron el UNE cuando afirman que “los trabajadores tenemos que hacer política”.

Desde el peronismo, con la famosa frase de que “los trabajadores son la columna vertebral del movimiento” y no la “cabeza”, siempre se buscó relegar a los trabajadores a un segundo plano, dejando la política para “los políticos”, lo que para ellos es sinónimo de políticos patronales. Como diría uno de los personajes de Osvaldo Soriano: ‘Yo no me meto en política, siempre fui peronista’.

La dictadura militar vino a profundizar, con 30.000 desaparecidos, la idea de que “no hay que meterse” en política y resignarse a que las cosas son así y punto. Finalmente, la ofensiva neoliberal y el desprestigio de los partidos terminó de cerrar la idea de que la política es llanamente despreciable y, en el mejor de los casos, poco tiene que ver con los trabajadores.

Frente a este sentido común de que los trabajadores no tenemos que meternos “en política”, o a lo sumo sólo en cuestiones sindicales o barriales, decimos que los trabajadores debemos dicutir y prepararnos políticamente para que de una vez demos una salida propia y sean los capitalistas los que paguen esta crisis. Pero no es como dice Pereyra, peleando por “candidatos obreros” dentro de las listas de partidos como el PJ o el MPN, que defendieron históricamente los intereses de los patrones y las grandes empresas como Repsol. Ni tampoco como hacen los dirigentes de la CTA en el UNE, apoyando un gobierno como el de Farizano, que no dudó un segundo en mandar las topadoras para desalojar a los vecinos del barrio Confl uencia. Los trabajadores tenemos que construir un partido propio, y levantar un programa de total independencia de clase.

Un partido de trabajadores

En momentos donde están amenazados miles de puestos de trabajo en un sector clave de la economía provincial como el petróleo, es necesario luchar contra todos los despidos y las suspensiones, repartiendo las horas de trabajo sin rebaja salarial. Pero esto no puede lograrse, como dice Pereyra, de la mano de gobiernos como el de Sapag y los Kirchner, fi eles representantes de las petroleras. Ni llamando a los empresarios a ser “solidarios” con los trabajadores, cuando durante años de crecimiento económico sólo pensaron en sus ganancias. Hay que levantar entre los trabajadores petroleros un claro planteo de salida a la crisis: hay que prohibir los despidos y las suspensiones y pelear por la renacionalización del petróleo y el gas bajo control de los trabajadores, para disponer de estos recursos para invertir en salud, educación y viviendas y terminar con el saqueo.

Por eso tampoco sirven planteos como los de la CTA y el UNE, que aunque proponen alguna medida parcial contra las petroleras como puede ser algún aumento de las regalías, pretenden hacerlo de la mano de políticos patronales como Farizano o, en estas elecciones, con Podestá del Frente Grande, uno de los partidos impulsores de la Alianza de De la Rúa.

Los trabajadores tenemos planteado recuperar los grandes sindicatos como herramientas de lucha y organización de nuestra clase. Pero la magnitud de la crisis mundial muestra que esto solo es insuficiente. Necesitamos construir un gran partido de trabajadores que, contrariamente a lo que hacen los dirigentes de la CTA en el UNE, levante un programa claro para que la crisis la paguen los capitalistas. Desde el PTS impulsamos en estas elecciones el Frente de Izquierda y los Trabajadores, Anticapitalista y Socialista, para difundir entre los trabajadores estas ideas

 

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