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NACIONAL

ACUERDO CON CHEVRON, RECURSOS NATURALES Y REAPERTURA DEL CANJE PARA LOS FONDOS BUITRES

Saqueo

Cristina Kirchner dará seguramente este jueves 5 en la cumbre del G-20 en Rusia un discurso contra los fondos buitres a la vez de destacar las proezas del “modelo” argentino en oposición a la crisis de las principales potencias. No tiene mucho de qué ufanarse.

Pablo Anino

5 de septiembre 2013

Saqueo

Cristina Kirchner dará seguramente este jueves 5 en la cumbre del G-20 en Rusia un discurso contra los fondos buitres a la vez de destacar las proezas del “modelo” argentino en oposición a la crisis de las principales potencias. No tiene mucho de qué ufanarse. Pese a la teoría del “desacople” que pretendía que los países “emergentes” no se verían afectados por la crisis mundial, hoy estos países enfrentan el desaceleramiento económico. El “modelo” argentino sigue acumulando problemas y la situación en Brasil ya afecta algunas industrias locales. Pero sobre todo CFK no tendrá de que vanagloriarse porque estará frente a los jefes de Estado de las potencias que expolian al país. El acuerdo con Chevron es parte de una saga de concesiones al imperialismo para la explotación de recursos naturales, mineros y agrícolas. Pero no termina allí: este miércoles 4 el Senado con el voto del Frente para la Victoria y la mayoría de la oposición patronal dio media sanción a la reapertura del canje para los fondos buitres.

“Fracking” del relato de soberanía

El Decreto 929 se firmó un día antes del acuerdo con Chevron para beneficiarla con enormes concesiones tales como la libertad para exportar un 20% de lo extraído sin pagar un peso de retenciones y garantías para llevarse las ganancias en dólares sin cepo cambiario. El acuerdo tiene cláusulas secretas y beneficios fiscales, además de autorizar la utilización del fracking contaminante. El decreto 929 podrá beneficiar a otras empresas. La expropiación parcial de Repsol dejó en pie la estructura del mercado que surgió de las privatizaciones. El 83% de los hidrocarburos sigue en manos privadas, en su mayoría imperialistas, además de algunos grandes empresarios locales: la Total (Francia), Pan American Energy (asociación entre los piratas de la British Petroleum con el Grupo Bridas, de capitales chinos y de Bulgheroni), Shell (anglo holandesa), Esso (EE.UU.), Tecpetrol (Techint). Todos ellos podrán obtener los mismos beneficios que Chevron, sumando más favores a los ya obtenidos estos años con los subsidios. Un escriba del gobierno justificaba la represión en Neuquén hablando de “desarrollo” (P12, Cash, 1/9). El relato está fracturado.

Megaminería: un robo a cielo abierto

El menemismo otorgó incentivos fiscales, libre disponibilidad de la propiedad de los recursos y liberalización en el movimiento de capitales para atraer inversiones. Además dio estabilidad fiscal y seguridad jurídica por 30 años para las mineras contaminantes. El rechazo a las empresas se extiende por todos los lugares donde extraen cobre, oro y otros minerales, contaminando el medio ambiente. Las exigencias ambientales de Argentina son mínimas comparado con los países de origen de empresas como Minera Alumbrera (de la suiza Xstrata Plc y capitales canadienses), Barrick Gold (Canadá) y Anglogold (con sede en Sudáfrica, pero con participación de capitales de EE.UU), entre las principales que operan en suelo argentino. Los Kirchner profundizaron la obra de Carlos Menem. Los oficialismos de las provincias mineras y petroleras enfrentan su decadencia y hasta crisis políticas con pérdida de votos.

Semillas imperialistas

En el agro el capital financiero a través de pools de siembra y empresas de agribusiness hace grandes ganancias con la sojización en desmedro de otras producciones necesarias para la alimentación. Monsanto, Syngenta o Nidera y otras pocas monopolizan la tecnología de producción de semillas, herbicidas y fertilizantes. En 2012 Cristina anunció desde Nueva York la construcción por parte de Monsanto de la planta más grande de semillas transgénicas de América Latina en Malvinas Argentinas (Córdoba), tierra del peronista disidente Juan Manuel De la Sota que es más sojista que Monsanto. El rechazo a la empresa crece entre la población por los efectos para la salud (malformaciones, abortos espontáneos, cáncer, enfermedades respiratorias) que tienen las fumigaciones. La presidenta envió el año pasado al Congreso una nueva “ley de semillas” que beneficia la producción de variedades transgénicas. Podría aprobarse después de octubre. Por otro lado, Bunge y Cargill (EE.UU.), Dreyfus (Francia) y algunas empresas locales dominan el procesamiento, acopio y puertos por donde se exporta.

Reapertura del canje: señales a los tribunales yanquis

En la noche del 4/9 los senadores del FPV con el apoyo de la bancada de la UCR dieron media sanción a la reapertura del canje de deuda para los holdouts (bonistas). El “desendeudamiento” es un verso: la deuda no paró de crecer desde el primer canje de 2005 cuando Néstor Kirchner y Lavagna le ofrecieron un jugoso negocio a los especuladores que habían comprado los bonos por centavos y que son tan buitres como los que aún no entraron en los canjes. Boudou volvió a ofrecerles lo mismo en 2010. Como admitió Cristina más de 173 mil millones pagaron los Kirchner. Ahora el 58% de la deuda es intra estatal: se sacan fondos de la Anses y otros organismos estatales para pagarles a los especuladores. Los jubilados no sólo no cobran el 82% móvil, sino que en cualquier momento el Estado les hace un pagadiós por los bonos que coloca en la Anses. El supuesto desendeudamiento” venía en un combo discursivo que declamaba que el país había aumentado su autonomía en relación a las imposiciones del FMI y las potencias económicas. El litigio de los buitres en Nueva York permitió verificar que no es tan así. El lobby de los especuladores actúa detrás de los jueces neoyorquinos y hasta hizo retroceder al FMI del apoyo inicial dado a la Argentina. La reapertura del canje es una muestra (una más) de pleitesía del gobierno “nacional y popular” a los tribunales yanquis donde pretende obtener una resolución favorable.

La deuda externa es un mecanismo de dominación imperialista, no hay que pagarla. El petróleo y todos los recursos naturales hay que nacionalizarlos de manera íntegra para ponerlos bajo control obrero con participación de organizaciones de pueblos originarios y ambientalistas. El monopolio estatal del comercio exterior y la expropiación de puertos y plantas hay que oponerlo al dominio de las grandes cerealeras imperialistas. Expropiación de los 4000 grandes terratenientes y la gran burguesía agraria. Atacar las posiciones del capital imperialista y sus socios locales es la única forma de acabar con este saqueo.

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