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¿Quién sostiene a Macri?

La crisis política del gobierno del PRO parece no tocar fondo, y está poniendo al Ing. Mauricio en el centro de los escándalos que bien supieron llamar “Macrigate”. Todo comenzó con las escuchas telefónicas a opositores, a un sector de la comunidad judía y a los sindicatos docentes, que terminaron con dos jefes de la policía metropolitana, “Fino” Palacios y Osvaldo Chamorro, y la renuncia del ministro de educación Mariano Narodowski. Al que le siguió el ministro de espacios públicos, Juan Pablo Piccardo, cuestionado por ser el jefe de la patota UCEP, que golpeaba salvajemente a personas sin techo. Pero acá no terminó.

Leandro Sorribas

7 de enero 2010

La crisis política del gobierno del PRO parece no tocar fondo, y está poniendo al Ing. Mauricio en el centro de los escándalos que bien supieron llamar “Macrigate”. Todo comenzó con las escuchas telefónicas a opositores, a un sector de la comunidad judía y a los sindicatos docentes, que terminaron con dos jefes de la policía metropolitana, “Fino” Palacios y Osvaldo Chamorro, y la renuncia del ministro de educación Mariano Narodowski. Al que le siguió el ministro de espacios públicos, Juan Pablo Piccardo, cuestionado por ser el jefe de la patota UCEP, que golpeaba salvajemente a personas sin techo. Pero acá no terminó.

El reemplazante en la cartera educativa, Abel Posse, se hizo famoso por sus dichos en el diario La Nación defendiendo a la dictadura, como así también contra los docentes porteños, lo que hizo que no dure ni dos semanas en el cargo. Y siguiendo, mientras no se habían calmado las aguas, el presidente de la Fundación Banco Ciudad y asesor del PRO, Diego Guelar, en sintonía con los dichos de Posse, salió a pedir una amnistía a los represores de la última dictadura, obligando al propio Macri a que saliese a reubicarse defendiendo la “progre” teoría de los dos demonios, mientras junto a varios otros dirigentes del PRO, insistían en la defensa de los ex represores.

Esta crisis política desenmascara la verdadera “gestión” de la derecha argentina: el objetivo de montar un servicio de inteligencia, una policía propia y patotas como la UCEP va de la mano del programa PRO de “una ciudad para los monopolios inmobiliarios y las grandes constructoras”, mientras para los trabajadores y pobres destina “mano dura” y segregación en los barrios del sur y las villas de la Capital.
Ahora bien, si Macri puede seguir adelante, a pesar de semejante crisis política, es gracias a un entramado de apoyos, empezando por el kirchnerismo, que sostienen las principales políticas del gobierno de Macri, a pesar de su doble discurso “opositor” y el seguidísimo de la Coalición Cívica.

Volviendo al kirchnerismo, hagamos un repaso. Primero fue su bloque encabezado por Kravetz, quien le votara todos los presupuestos antipopulares en la legislatura. Solo en el 2008 votó el 75 % de todas las leyes presentadas por Macri. Una de ellas fue la creación de la policía metropolitana, un gran aporte al PRO. Mientras tanto, el gobierno nacional lo acompaña trabajando en común con la Federal a cargo de Aníbal Fernández, quien sostuvo: “es imperioso que haya una coordinación entre ambas fuerzas, creo que vamos por buen camino”. El “buen camino” que menciona Fernández parece ser el apoyo que la Federal viene dando al jefe porteño ante cientos de desalojos violentos en casas y predios tomados, como la represión a la cooperativa de cartoneros El Alamo o la Huerta Orgázmika, para mencionar algunos. Una denuncia de la Defensoría del Pueblo porteño plantea que la violencia de la policía Federal se agravó en estos dos últimos años; oh casualidad, durante el gobierno de Macri, algo que callan los kirchneristas críticos de la Metropolitana.

Este fin de año nos encontramos con dos bloques del Frente para la Victoria en la legislatura porteña. Por un lado, el encabezado por Kravetz, que sigue la misma línea de apoyo al macrismo, y por otro lado el bloque con discurso centroizquierdista encabezado por Tito Nenna, quien saliera a encabezar las denuncias contra Palacios, la UCEP y Posse -eso sí, desviando el odio generado en las calles a simples petitorios-. Es más, Nenna, como ex Sec. gral. del sindicato docente UTE, luego de denunciar como fascista al gobierno de Macri, no dudó ni un minuto en mantener reuniones secretas para “dialogar y mantener un buen vínculo” con el nuevo ministro de educación de la ciudad, el PRO Esteban Bullrich.

El kirchnerismo es doble discurso, sosteniendo lo esencial de la política PRO. Mientras tanto, renglón aparte se merece Pino Solanas y Proyecto Sur, que se guardó a silencio durante la crisis del macrismo.

Por todo esto, debemos prepararnos denunciando este doble discurso kirchnerista que ata a los docentes porteños y demás organizaciones sociales, impidiendo toda movilización seria.

Mientras peleamos para imponer un Congreso de delegados de toda la CTA-Capital abierto a los centros de estudiantes secundarios y universitarios, las organizaciones sociales, sindicales, de DD.HH. y políticas, ya que lamentablemente la directiva de la CTA porteña, encabezada por Fabio Basteiro, actual legislador porteño por Proyecto Sur, solo se dedica a realizar pequeñas marchas para denuncias parciales, en lugar de aunar todos los esfuerzos para impedir que la Metropolitana entre en funciones y para echar a Macri.

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