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Mundo Obrero

DOCENTES

Nos dicen que no hay plata y que seamos razonables

No hay lucha docente que no termine en discusión política, ya que reclamamos al gobierno, nuestra patronal (sea nacional, provincial o municipal) y nuestra pelea involucra a las familias. Nosotros peleamos por la educación pública para los hijos de los trabajadores y el pueblo pobre y ante esto aparecen los sentidos comunes que atacan a la docencia en su básico derecho a reclamar salario y condiciones laborales.

Virginia Pescarmona

26 de marzo 2009

No hay lucha docente que no termine en discusión política, ya que reclamamos al gobierno, nuestra patronal (sea nacional, provincial o municipal) y nuestra pelea involucra a las familias. Nosotros peleamos por la educación pública para los hijos de los trabajadores y el pueblo pobre y ante esto aparecen los sentidos comunes que atacan a la docencia en su básico derecho a reclamar salario y condiciones laborales.

¿Plata no hay?

“Plata no hay”, es el argumento para mantener salarios docentes apenas por sobre la línea de pobreza, presupuestos mínimos, deficiencias en infraestructura, falta de materiales básicos, recortes de derechos conquistados como becas y viandas.

Mientras se siguen destinando millones al pago de la deuda ilegítima, se subsidian a los empresarios que despiden y suspenden, se negocian impuestos para los patrones del campo y se destinan millones a las escuelas privadas, la mayoría en manos de la Iglesia Católica. En la Ciudad de Buenos Aires se destina el doble de presupuesto a la educación privada que a los planes de vivienda, mientras nuestros alumnos mueren en incendios evitables en viviendas precarias.

Además el Estado es evasor y no sólo miente con las cifras de nuestros salarios, si no que mantiene partes en negro, destinando a los jubilados a cobrar sueldos miserables.

¿Los docentes son vagos?

Se dice que trabajamos sólo 4 horas, pero un docente que tiene un sólo cargo trabaja 4 horas frente al grado y 2 o 3 más (que no se pagan) fuera de la escuela, ya que para la corrección y preparación no hay tiempos institucionales. Pero como el salario docente no alcanza, hay que juntar horas en 2 o 3 turnos más para poder vivir. La peor parte la llevan las maestras que además tienen que cargar con las tareas domésticas. Todo esto tiene graves consecuencias no sólo en la calidad educativa, si no en la salud física y psíquica.
¡Necesitamos trabajar un turno, con un salario igual a la canasta familiar, para poder capacitarnos, preparar clases, corregir y no tener graves consecuencias en nuestra salud! Es la única forma de garantizar, verdaderamente, calidad educativa.

Los chicos pierden clases y se lo toma de rehenes

Se nos ataca diciendo que no enseñamos. Para ser docente hay que estudiar y además capacitarse. Una capacitación que el Estado no garantiza.

Por otro lado, el léxico policial de “rehenes” mezcla el discurso de la seguridad con el justo reclamo docente. Se nos acusa a quienes venimos siendo atacados sistemáticamente por las políticas educativas, desde la dictadura a esta parte. La docencia incluye una labor no reconocida ni remunerada, para sostener a los chicos y chicas, muchas veces en condiciones muy precarias. Es cotidiano atender problemas asistenciales, alimenticios y médicos. No habría educación pública si no fuera porque día a día la sostenemos en las escuelas, junto a las familias.

Sin embargo en los últimos años son más los días en que no hubo clases por falta de gas o agua, por techos caídos u otros problemas de infraestructura que por paros. Incluso hay miles de chicos sin clases porque no hay docentes para cubrir grados o materias especiales.

Decimos: ¡Plata hay! ¡Basta de subsidios a la educación privada! No al pago de la deuda externa. Impuestos progresivos a las grandes fortunas.

Triplicación de presupuesto YA.

Salario que cubra la canasta familiar.

Creación de escuelas bajo control de padres, docentes y organizaciones obreras y sociales.

Becas para todos y todas.

Capacitación gratuita y en servicio para toda la docencia.

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