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Elecciones 2005

Lanzamiento del frente PTS-MAS

28 de julio 2005

La división del peronismo en la provincia de Buenos Aires es hasta ahora el hecho más saliente de la campaña electoral

José Montes: Sí, pero lo que hay que tener en cuenta es que entre Cristina y “Chiche” no hay ninguna diferencia sustantiva. Tanto el Frente para la Victoria como el PJ apoyan la política económica actual. Los intendentes que hoy están con Solá y con Kirchner, como Granados de Ezeiza, Othacehé de Merlo, Ishi de José C. Paz o Balestrini de La Matanza, apenas ayer eran duhaldistas y anteayer menemistas... Es el mismo caso del recientemente nombrado ministro de Justicia Alberto Iribarne, que fue funcionario con Grosso, con Menem, con Duhalde y ahora con Kirchner. Es un mero cambio de “estética” para que los mismos que nos llevaron al desastre sigan en sus lugares aplicando una política que en lo esencial no se diferencia de la llevada adelante en los ’90, un “neoliberalismo del 3 a 1” como decimos en la Revista Lucha de Clases.

Christian Castillo: Lo cierto es que la división del peronismo, que va con listas separadas en varias provincias, muestra lo superficial de los análisis que veían al PJ bajo Kirchner y Duhalde como un nuevo “partido hegemónico”, subestimando su profunda crisis estructural. La implosión del sistema de partidos capitalistas que mostró el 2001, expresión de lo que los marxistas llamamos “crisis de hegemonía”, no ha sido superada. De ahí la tendencia a la fragmentación y al surgimiento de coaliciones políticas inestables propias de estas situaciones. Igualmente hay que esperar el resultado electoral para ver si la ruptura del peronismo se consolida y qué tipo de bloques se forman entre los partidos del sistema para la segunda mitad del mandato de Kirchner. Hay quienes señalan, como el “Chacho” ˜álvarez, que la división actual es el primer paso hacia un sistema fundado sobre dos grandes coaliciones, una de “centroizquierda” que incluiría al kirchnerismo e incluso al “socialista” Binner y otra de “centroderecha” donde tengan cabida Duhalde y Macri, entre otros. Otros especulan con que luego de la elección Kirchner y Duhalde harán un nuevo acuerdo, aunque el kirchnerismo quede con más fuerza propia. Nada de esto está hoy definido. Para nosotros lo importante es utilizar esta crisis del peronismo para hacer avanzar entre los trabajadores la idea que es necesario romper con todos los partidos patronales y que la clase trabajadora construya su partido propio, sin capitalistas ni burócratas sindicales.

Parece también que vamos hacia una ruptura de Izquierda Unida...

JM: Es probable, aunque como la división entre el PC y el MST no expresa diferencias políticas importantes, pueden terminar acordando antes del plazo para el cierre de alianzas. La pelea es fundamentalmente porque hay muchos postulantes para pocos cargos. Van seguro separados en Neuquén, Río Negro y Mendoza, donde el PC ha hecho acuerdos con el ARI y el Partido Socialista. Y están muy duras las discusiones en Provincia de Buenos Aires y Capital. Pero te decía que no tienen diferencias sustanciales, como muestra que el candidato del MST a senador por provincia es Mario Cafiero, quien no sólo es un antiabortista declarado sino que fue parte del bloque del PJ de Menem y Duhalde hasta fines de los ’90, es decir que ni siquiera se fue de allí cuando lo hizo el “grupo de los 8” o cuando se puso a Cavallo como Ministro de Economía. Incluso, y esto nos toca muy de cerca a los trabajadores del Astillero, en su momento fue puesto por Duhalde a cargo de la “zona franca”, la avanzada de la privatización de nuestra fábrica. La izquierda no puede prestarse a servir de plataforma para los políticos carreristas que se caen de los partidos patronales. Creo que el travestismo político que está practicando el MST, llevando como candidato a Mario Cafiero y celebrando el aniversario de la muerte de Evita, no es como ellos pretenden “tener política de masas” sino una verdadera confesión de su profundo escepticismo en que es posible convencer a los trabajadores de superar la experiencia peronista y avanzar hacia una política de independencia de clase.
CC: No nos olvidemos que en las elecciones pasadas el MST ya estuvo aliado al Partido Socialista, uno de los fundadores del Frepaso y de la Alianza. Hoy el PS va como aliado del PC en varios distritos y junto a los radicales en Santa Fe y en Córdoba, donde comparte listas con los herederos de Angeloz. Sus listas santafesinas llevan como candidato a diputado a Pablo Zancada, un hombre de la Iglesia opuesto a la anulación de la obediencia debida y el punto final y al aborto. Los acuerdos que postulan el PC y el MST con fuerzas de centroizquierda y candidatos caídos de los partidos capitalistas en nada sirven para que los trabajadores avancen en su independencia política.

¿Cuál es la importancia del frente realizado entre el PTS y el MAS?

JM: Lo consideramos un pequeño pero importante paso para oponer una clara alternativa de la izquierda socialista y los trabajadores al gobierno de Kirchner y a todas las variantes patronales, como expresa la declaración programática con la que constituimos el frente (ver LVO N° 167). Por eso nuestras listas están pobladas de luchadores que han sido protagonistas de algunas de los conflictos más importantes: delegados telefónicos, ferroviarios, del Hospital Garrahan, la alimentación, el gremio de la carne y tantos otros. También van miembros de organismos de Derechos Humanos que están junto a los trabajadores así como compañeros intelectuales de reconocida militancia socialista y lucha contra la opresión de género y sexual. Vamos igualmente a seguir convocando al PO para que se sume y deje su sectarismo hacia la izquierda obrera y socialista y su oportunismo de seguir buscando un acuerdo con el PC. En la campaña, vamos a dirigirnos a los trabajadores que se están dando cuenta del doble discurso gubernamental y especialmente a los luchadores que hoy están recuperando los cuerpos de delegados y comisiones internas y encabezando las luchas por el salario, para decirles que también es necesario enfrentar a la patronal y sus partidos en el terreno político.

CC: Desde el frente vamos a decirle basta a la Argentina de los capitalistas, donde los mismos grupos empresarios que se enriquecieron en los ’90 siguen teniendo hiperganancias mientras el salario obrero está entre un 20 y un 30% por debajo de lo ya poco que se cobraba en el 2001. Vamos a luchar por el no pago de la deuda externa y a llamar a movilizarnos para que Bush no pise nuestro país y exigir el retiro de las tropas argentinas de Haití. Como decía el otro día en la columna del programa radial “Pateando el Tablero”, tenemos que decir con claridad que de nada sirve poner como diputados o legisladores a figuras mediáticas que no expresan ninguna fuerza militante y se rodean de arribistas, como Luis Zamora. Porque la medidas que proponemos sólo pueden aplicarse producto de la movilización popular. ¿O de qué otro modo puede lograrse la renacionalización bajo control de los trabajadores de Repsol-YPF y de todas las empresas privatizadas? ¿O alguien piensa que sin una gran lucha puede conseguirse una recuperación sustancial del salario? Justamente de lo que se trata es de utilizar la tribuna electoral y eventuales cargos legislativos para desarrollar un fuerte partido revolucionario de la clase trabajadora, con presencia en las fábricas y empresas, en los colegios y facultades, no sólo para impulsar la movilización de los trabajadores por sus demandas puntuales sino que levante un programa que ayude a madurar en millones la idea que es preciso un gobierno de los trabajadores y el pueblo explotado. Y que en la próxima crisis aguda de “los de arriba” tenga fuerza para jugar un papel decisivo en evitar que la clase dominante encuentre una salida, como fue en diciembre de 2001, y, por el contrario, los trabajadores puedan hacerse del poder.



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