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El movimiento estudiantil frente al crimen social de La Plata

El crimen social de La Plata conmocionó a todos. El odio y la bronca ante la muerte, producto de la desidia y corrupción de los distintos gobiernos, sacudió a la sociedad. Los días siguientes mostraron la solidaridad de los de abajo y la culpabilidad de los de arriba. El movimiento estudiantil no fue la excepción.

18 de abril 2013

El crimen social de La Plata conmocionó a todos. El odio y la bronca ante la muerte, producto de la desidia y corrupción de los distintos gobiernos, sacudió a la sociedad. Los días siguientes mostraron la solidaridad de los de abajo y la culpabilidad de los de arriba. El movimiento estudiantil no fue la excepción. Miles de estudiantes de todo el país se pusieron en acción frente a este crimen para hacer llegar la solidaridad a todos los barrios afectados. Donaciones en facultades, colegios, terciarios, locales, centros culturales, se multiplicaron rápidamente. Se escuchó también desde el comienzo el grito de bronca denunciando la responsabilidad política de Bruera, Macri, Scioli y Cristina, exigiendo el castigo a los responsables. La conmoción por el crimen, sumada a las sucesivas crisis políticas y disputas entre los partidos del régimen, junto al estancamiento económico y los ataques al movimiento obrero y al pueblo trabajador, pueden comenzar a sacudir el conservadurismo social que viene primando en las universidades en los últimos años, y al cual han aportado las corrientes con peso de conducción como el PO o la “izquierda independiente” con su rol “pasivizador”.

La Juventud del PTS puso desde el primer momento todas sus fuerzas en una campaña nacional de solidaridad activa y de denuncia a los responsables políticos. Inmediatamente impulsamos asambleas y comités de solidaridad para poner a los centros y federaciones a la altura de las circunstancias. En La Plata surgieron asambleas importantes como hace años que no se veían: la asamblea de Humanidades (500 personas) o la interestudiantil de la misma ciudad (700) fueron colmadas de participación estudiantil. En Filo y Sociales de la UBA, por dar sólo algunos ejemplos, impulsamos también, junto a decenas de compañeros independientes, comités, asambleas y un festival solidario del que participaron más de 600 estudiantes. Con los compañeros de la juventud trabajadora de Capital hicimos también un gran festival solidario. Los secundarios de la CABA, de la “Agrupación Manuel Gutiérrez” impulsaron la campaña en casi una decena de Centros de Estudiantes y en la Coordinadora (CEB). En la Zona Norte del Gran Buenos Aires surgió un activismo para organizar la solidaridad que, junto a los trabajadores de Kraft y Donelley, llevó lo recaudado a los barrios afectados, y se realizaron asambleas y comisiones en distintos establecimientos estudiantiles. En La Matanza, donde también golpeó la tormenta, fue un éxito la campaña en el I.S.F.D N° 82. Son sólo unos pocos ejemplos de las decenas de iniciativas en todo el país en las que confluyeron cientos de compañeros, que luego llevaron todo lo recaudado hasta La Plata.

El rol de las organizaciones estudiantiles: lo viejo y lo nuevo que está surgiendo

Este activismo que comenzó a surgir chocó con la rutina burocrática de las conducciones de la FUBA y la FULP, encabezadas por corrientes que se reivindican de izquierda, tanto las “independientes” semikirchneristas como las que son parte del FIT pero a las cuales siempre criticamos por sus prácticas burocráticas. Estas organizaciones no sólo no apostaron a transformar a los Centros en verdaderas herramientas de organización, sino que también vienen siendo un freno para que el movimiento estudiantil se transforme en un verdadero actor político de miles en las calles exigiendo castigo a los responsables. Los cientos de activistas estudiantiles que empiezan a surgir comienzan a cuestionar el rol de estas conducciones y a ver la necesidad de superar a estos centros y federaciones, organizadas esencialmente como maquinarias electorales.
El Frente Popular Darío Santillán–CN, que dirige la FULP, estando en el epicentro de la tragedia, intentó vaciar los Centros de Estudiantes y conducir un pequeño sector hacia sus centros culturales, actuando de forma mezquina. Es sólo una muestra de que, más allá de su discurso sobre la “horizontalidad” o las “nuevas prácticas”, para estas corrientes el estudiante no es más que un sujeto pasivo que vota y consume en bares y fotocopiadoras. En la asamblea de Humanidades esta política fue derrotada: los más de 500 estudiantes que participaron votaron mayoritariamente que los Centros y la FULP se pongan al servicio de esta tarea, y lo mismo se logró en facultades como Psicología y Bellas Artes. A su vez, en estas asambleas se votó la convocatoria a una asamblea interestudiantil entre todas las facultades y colegios que reunió a 700 jóvenes, pese a que la conducción de la FULP no se jugó a convocarla. Allí se votó denunciar el rol de las autoridades de la UNLP y apostar a la coordinación con las asambleas barriales y las federaciones universitarias del país, así como participar en el relevamiento que se está llevando adelante desde el Colegio de Trabajadores Sociales, en el que vienen participando más de 1.000 estudiantes para saber toda la verdad sobre este crimen social.

En la UBA, el PO y La Mella jugaron un rol similar al de la conducción de la FULP. La FUBA (PO, Mella, Sur) sólo realizó acciones “para la foto” sin jugarse a una amplia organización. En facultades como Filosofía y Letras, la asamblea del CEFyL que organizó la solidaridad en esta facultad fue convocada por iniciativa de la Juventud del PTS, con la pasividad de La Mella que conduce el Centro. En Sociales, decenas se organizaron en el Comité de Solidaridad, cuestionando la falta de iniciativa de la conducción del Centro, y además de tomar en sus manos la juntada de donaciones, el comité organizó un importante festival en la Facultad del que participaron más de 600 estudiantes.

Agrupaciones amplias para poner en pie un nuevo movimiento estudiantil

La emergencia de nuevos sectores de activistas estudiantiles abre un desafío para la Juventud del PTS: confluir, a través de múltiples experiencias y batallas políticas, con cientos de nuevos compañeros que forjen un ala izquierda dentro de los Centros y Federaciones, para revolucionarlos.

A su vez, y al calor de estas experiencias, la Juventud del PTS se propone fundar en todos los lugares de estudio nuevas agrupaciones comunes entre militantes de nuestra organización y compañeros independientes. Este es uno de los desafíos centrales votados en la sesión juvenil del XIII Congreso del PTS. La emergencia de este activismo redobla este desafío, ya que nos pone ante la necesidad de revolucionar nuestros métodos de organización, realizando amplias actividades político-sociales en las que confluyamos todos los que nos solidarizamos frente al crimen social de La Plata, los que denunciamos a los responsables políticos y quienes cuestionamos el rol burocrático de los Centros y Federaciones como la FUBA y la FULP.

Estas actividades deben ser el punto de partida para una nueva experiencia política de confluencia con un nuevo activismo que choca con las viejas formas de organización del movimiento estudiantil y que, así como se conmovió frente a las inundaciones y sacó conclusiones políticas, debe plantearse intervenir en otros grandes problemas que estarán planteados ante la perspectiva de mayores crisis. En lo inmediato, está planteada la lucha por revolucionar los Centros y por ligarse a las luchas obreras como LEAR, la lucha docente en Neuquén o la organización de la juventud trabajadora, como en Latingráfica, a la vez que avanzar hacia el cuestionamiento del carácter de clase de la universidad. Pero esto no debe ser el punto de partida, sino el de llegada. La fusión con este nuevo activismo debe partir de las experiencias realizadas y avanzar pacientemente hacia esas conclusiones por medio de múltiples experiencias políticas y sociales en común.

Dos desafíos inmediatos

La necesidad de transformar las organizaciones estudiantiles y ponerlas a la altura de las circunstancias tendrá un desafío central: el Congreso de la FUBA. Este Congreso comenzó como una postal de lo que viene siendo la Federación bajo la conducción del PO, La Mella y Sur, con una marcha testimonial el 16 de abril hacia el Ministerio de Educación, completamente vacía de participación estudiantil. Frente al Congreso, desde la Juventud del PTS apostaremos a confluir con cientos de estos nuevos activistas para dar en común esta pelea política, proponiendo medidas para revolucionar la Federación y sacarla de su parálisis.

Por otro lado, este viernes 19, la Juventud del PTS tendrá una cita de honor en los tribunales de Comodoro Py al cierre del juicio por el crimen de Mariano Ferreyra, para, como lo hicimos desde el comienzo, exigir perpetua a Pedraza y cárcel a todos los responsables.

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