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Partido de los Trabajadores Socialistas
    Buenos Aires   |  24 de noviembre de 2020
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ENTREVISTA A JUAN IÑIGO CARRERA
“Lo que está en discusión es la apropiación de la renta de la tierra”
15 May 2008 | En esta sección de “Tribuna abierta” entrevistamos a Juan Iñigo Carrera, economista e investigador, docente universitario y director del Centro para la Investigación como Crítica Práctica. Recientemente, en 2007, publicó su primer volumen de “La formación económica de la sociedad argentina. Renta agraria, ganancia industrial y deuda externa. (...)

¿Cuál es la relación entre el flujo de la renta agraria y los distintos sectores de la clase dominante en nuestro país?

Para tomarlo en términos generales, en nuestro país siempre el proceso de acumulación del capital se caracterizó por el flujo de la renta de la tierra, que los terratenientes siempre compartieron con distintos capitalistas, aún en la época en que los primeros tenían la representación política general de la Argentina. El Estado puede tomar esa renta vía retenciones, vía la fijación interna de precios, la fijación de cupos de exportación. La forma absolutamente visible hoy es la de las retenciones a partir de las cuales el Estado subsidia a distintos capitales. Lo que permite, además, mantener barata una serie de mercancías, que lo que hace es abaratar la fuerza de trabajo interna.

En realidad, una de las cuestiones en las que hay que hacer hincapié es que las retenciones benefician al capitalista que le compra la fuerza de trabajo al obrero. Porque le permiten al obrero comprar más barato los valores de uso que necesita para reproducir su fuerza de trabajo y entonces el capital que compra esa fuerza de trabajo obtiene de ésta los atributos productivos plenos pagados por menos de su valor. Lo que el obrero produce, el capital lo vende por su valor (a través de su precio de producción) y esa diferencia le queda como ganancia al capital industrial. Capital, que como opera en el país en pequeña escala, al obrero le puede extraer menos plusvalía. Con la renta que recibe compensa la menor plusvalía. Entonces, acá no hay una distribución del ingreso a favor de la clase obrera vía las retenciones. Si hablamos de una distribución, es a favor del capital industrial y comercial.

Al mismo tiempo, si desaparecen las retenciones, el capital industrial, que no va a poder tener esa fuente de compensación, buscará conseguirla bajando aún más el salario por debajo del valor de la fuerza de trabajo, con lo cual la clase obrera también tendrá que absorber el efecto de la desaparición de las retenciones.

En nuestro país históricamente existe una apropiación más grande o más chica de la renta de la tierra por parte de los capitales industriales. Cuando la renta es relativamente menor, la apropiación por el capital industrial se hace vía la sobrevaluación del peso, como en los ’90. Entonces parece que el Estado no media en la apropiación de la renta, aunque lo hace a través de la política de sobrevaluación. Pero cuando la renta sube la forma de apropiación es la intervención abierta del Estado. Cuando la renta es más o menos grande, con las retenciones, y cuando es más grande aún, abiertamente con la participación del Estado en el comercio. Y esto pasó en 1946-48, y 1973-74-75 después se extiende, pero esos son los años claves. Y ahora.

Las dos bases en las que se sostiene hoy la fuerte expansión de la acumulación del capital en Argentina son, por un lado, la suba de la renta agraria y por el otro, el pago de la fuerza de trabajo por debajo de su valor. En 1973-74 la fuerza de trabajo se pagaba, en el mejor de los casos, por su valor (no hay ningún indicador que demuestre que se pagase por encima). El salario real cae brutalmente con la dictadura, tiene un repunte en el ’84 y después vuelve a caer. Ahora cuando se habla de recuperación salarial nunca se lo compara con el ’73-’74 sino con el 2001 donde claramente hay una venta de la fuerza de trabajo por debajo de su valor: el salario industrial en blanco estaba más o menos dos tercios de lo que era en el ’73-’74.

Volviendo entonces, para completar su visión sobre el conflicto entre el gobierno y el “campo”...

Uno tiene que distinguir. Se dice que éste es un paro de los productores. Productor es el que trabaja. Este no es un paro de los obreros asalariados del campo, con lo cual ya hay toda una parte de los productores que no está incluido en él. Sí hay pequeños productores capitalistas que a su vez trabajan directamente en la producción. Pero su conflicto no es con los bajos salarios rurales sino con su participación en la apropiación de plusvalía. Entonces cuando uno mira la apropiación de plusvalía también tiene que distinguir entre el capitalista y el terrateniente. El capitalista agrario es un sujeto activo de la producción que valoriza su capital, y como cualquier capital industrial se beneficia porque los salarios son bajos. El terrateniente es un parásito social que lo único que apropia es renta de la tierra. Y por más que uno se pueda encontrar con individuos que tienen las tres figuras, uno se tiene que preguntar, expresión de cuál de las tres es la que se pone de manifiesto.

Lo que está en discusión acá es la apropiación de la renta de la tierra. No es la valorización del capital agrario, más allá de que el capital agrario circunstancialmente por las formas de la apropiación de la renta se vea afectado por las retenciones porque ya fijó el arrendamiento y le cambió la base de su ganancia. Pero el que tiene en juego la apropiación de la riqueza social es el terrateniente. Entonces esto es una discusión donde el sujeto que está peleando esencialmente es la clase terrateniente frente al conjunto de los capitales industriales y comerciales por quién se queda con más renta de la tierra.

¿Cuál es el papel de los pequeños productores?

Retomando, uno se pregunta entonces, por qué la Sociedad Rural no es la que está a la vanguardia sino los llamados pequeños productores. Si uno mira bien al pequeño productor, es un sujeto que tiene en sí las tres determinaciones. Vamos a personificarlo en la Federación Agraria. La mayoría interviene directamente en el proceso de producción con lo cual, en tanto interventores directos en ese proceso, lo que les corresponde es el equivalente de un salario, y los salarios son bajos. Pero no salen a reclamar por eso. ¿En qué papel reclaman? ¿qué es lo que les pasa como capitalistas? Les pasa que la escala de la producción los superó absolutamente. La productividad del trabajo los ha dejado completamente atrás, no pueden competir con las condiciones normales de producción actuales. Siempre en la producción agraria el pequeño capitalista tiene más posibilidades de sostenerse. Pero estos ya no se pueden sostener y cuando lloran que están siendo desplazados, lo están, pero como capitalistas. Entonces lo que tratan de hacer es sostenerse en su condición de pequeños capitalistas, y la fuente que los puede sostener en esa condición es que en su condición de pequeños propietarios territoriales reciben renta de la tierra. Si les bajan el precio tendrán dificultades para reproducirse como capitalistas. A mí entender la esencia es esta, por eso los más chicos son lo que aparecen más activos.

Un proceso que se estaba dando marcadamente es el pasaje de estos pequeños capitalistas a la condición de puros rentistas de la tierra. Una parte grande de ellos, aún en la región pampeana, no pudo mantenerse en producción en los ’90 y lo que hicieron fue arrendar sus tierras a otros que tienen más escala o a los pooles de siembra.

Entonces, lo que está esencialmente en juego, es un problema de apropiación de la renta de la tierra entre terratenientes y capitalistas en general. Obviamente en el país hay capitales que operan en escalas normales, como en la agroindustria, pero cuando se toma la productividad del trabajo en el sector industrial en Argentina (que incluye al sector agroindustrial) lo que da es a lo sumo el 25% de la productividad del trabajo industrial en EE.UU. Esa baja productividad general es la que está compensada con la renta de la tierra que escapa a la apropiación de los terratenientes, y con la plusvalía extraída a los obreros, que se integra con la que puede llamarse “normal”, más la plusvalía extraída porque la fuerza del trabajo se vende muy por debajo de su valor.

En la estructura del “campo” ¿ve algún sector que pueda ser aliado de los intereses de los trabajadores del campo, de los trabajadores en general?

El pequeño capitalista propietario de tierra que pelea para sobrevivir, es más propenso a bajarle el salario a su obrero, y es el que ideológicamente puede tener más odio respecto del obrero. Uno lo oye en el discurso, en el corte de Gualeguaychú, en televisión, contraponiéndose como “gringos trabajadores” a los “negros villeros”. Es el odio “espontáneo”, con racismo incluido, del campesino propietario todavía de sus medios de producción respecto del otro que lo que le muestra es lo que le va a pasar a él cuando pierda los medios de producción. No creo que ahí pueda haber una alianza.

Estos sectores son también parte de los que –para expandir la producción de soja- avanzaron sobre toda otra producción campesina que ni siquiera llegaba a apropiar un salario equivalente al trabajo que realizaba. Muchos de esos productores pequeños están siendo desplazados, tanto de la producción por su cuenta como en su condición de vendedores de fuerza de trabajo estacional, para las cosechas. Ahí sí, a mí entender, hay alguien cuyas condiciones de reproducción confluyen con las condiciones inmediatas de reproducción de la clase obrera.

Por otra parte, veo que no hubo muchos planteos con respecto a la clase obrera rural, ni siquiera de los dirigentes del trabajador rural. Es evidente que mucha defensa no hay porque son los obreros peor pagos. Es notable, por ejemplo la diferencia entre el salario industrial y el rural en Argentina; mucho más grande que en Brasil. El salario de convenio del peón rural en nuestro país es de $1.000 y la cantidad de trabajadores registrados particularmente baja.

Entrevistaron Ruth Werner y Miguel Raider

 

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