PTS
Partido de los Trabajadores Socialistas
    Buenos Aires   |  19 de octubre de 2021
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Ellos o nosotros
Expropiar a los expropiadores
20 Dec 2001 |

Hambre y miseria para millones o Confiscación del stock de los Hipermercados y comercializadoras

Masas de desocupados reclaman comida en todo el país. Los diarios y TV los llaman "saqueos", pero no es nada más que una desesperada búsqueda de subsistencia. El verdadero saqueo es el que ha hecho del país la oligarquía de monopolios, entre los que se encuentran los supermercadistas como Wal Mart, Carrefour, Jumbo, Norte, Disco, Casa Tía. En esta depresión económica se ven crudamente las contradicciones del sistema capitalista: millones no tienen para darle de comer a sus hijos, mientras los alimentos se abarrotan en las góndolas y depósitos de los hipermercados.
Las "revueltas del hambre" del 89 no fueron solución. Como la clase obrera de conjunto no dio una respuesta a aquella catástrofe de la hiperinflación, porque la CGT de Ubaldini esperaba la llegada de Menem al gobierno, fueron estallidos sin organización y la mayor de las veces se dirigían contra el pequeño comercio arruinado, en una guerra de pobres contra pobres.
En cambio estas revueltas fueron el detonante de la caída de Cavallo, porque se dieron en simultáneo con las manifestaciones de las clases medias y los trabajadores. Por eso esta vez podemos dar una salida distinta. La estrepitosa caída del consumo y las ventas acelera la quiebra del pequeño comerciante, asfixiado además por los bancos, pero hace crecer el stock excedente de mercadería del gran capitalista comercial. El pequeño comerciante no debe ser hostigado, porque hay que ganarlo para una alianza dirigida por los trabajadores. El ejemplo lo dieron los pobladores de Concordia que consiguieron alimentos de un hipermercado que se había declarado en quiebra, y mantenía toneladas en su depósito para pagarle a sus acreedores. Todas las organizaciones obreras, ya sean sindicales o de desocupados, deben pelear por la confiscación del stock de mercadería de los grandes hipermercados y comercializadoras. Y para que esto no sea aprovechado por los punteros de gobernadores e intendentes, la distribución de los alimentos debe estar a cargo y bajo el estricto control de comités barriales y de los movimientos organizados de piqueteros.
Estas medidas de emergencia, deben estar puestas en dirección de nacionalizar las grandes comercializadoras de alimentos, granos y frigoríficos, para terminar con el hambre en la Argentina.

Pobreza o Trabajo para todos

Ya supera los cinco millones la masa de desocupados y subocupados. Por esto la encuesta popular de la CTA fue un pronunciamiento masivo por un seguro de desempleo de 500 pesos. No se puede esperar, como propone De Gennaro y Maffei, que lo otorgue este gobierno y su Congreso. Hay que luchar por imponerlo de la única forma viable, movilizando a los desocupados y trabajadores porque, como demuestran las manifestaciones frente a los supermercados, el hambre y la pobreza no esperan a los señores diputados y al Frente contra la Pobreza de la CTA y Elisa Carrió.
Un seguro de desempleo es imprescindible para la subsistencia de los trabajadores, pero de ninguna manera es cierto que puede "terminar con la pobreza" en la Argentina, como miente la dirección de la CTA. Más aún: una devaluación del peso, como amenaza producirse, provocaría la baja real del monto del seguro, como de todos los salarios en general. La CTA no plantea una salida de conjunto ante la crisis y por lo tanto se la deja a la clase dominante.
Hugo Moyano de la CGT defiende directamente una devaluación porque dice que "es preferible perder un porcentaje del salario a perder el empleo". Esta es la trampa que nos tienden las patronales en cada empresa, y ahora la corporación nacional de todas ellas, la UIA amiga de Moyano y Daer, propone hacerlo en forma generalizada. Los trabajadores debemos responder con un programa opuesto: hay que luchar por trabajo para todos. No se trata de bajar algunos puntos porcentuales la desocupación a costa del salario sino de incorporar en masa a la producción a los 5 millones sin trabajo digno. Esto sólo se consigue con el reparto de todas las horas del trabajo entre las manos disponibles con un salario igual a la canasta familiar. Y ante la amenaza de devaluación, que traerá aumento de precios, hay que imponer la escala móvil de salarios, una cláusula gatillo para que no siga en caída el ingreso real de más de ocho millones de asalariados y sus familias, como viene sucediendo desde la época de la dictadura militar, tanto con devaluaciones como con "estabilidad" monetaria.

Monopolios y tarifas dolarizadas o Reestatización de las empresas privatizadas

Las tarifas de los servicios públicos afectan los ingresos de la mayoría urbana y rural. Pagarlas se lleva más del 30% de la canasta familiar. Aún peor, una devaluación del peso haría impagable para el pueblo esas tarifas dolarizadas y además sería una de las causantes de una nueva hiperinflación.
La lucha de los trabajadores de Aerolíneas demostró la estafa de las privatizaciones. Son un acto de piratería imperialista contra las necesidades indispensables de la mayoría nacional. Mientras ha aumentado la extracción de petróleo y gas por la Repsol o Pérez Companc, millones no tienen para calentarse en invierno o pagan la nafta cuatro veces más cara que en EE.UU o Europa. Los ferrocarriles siguen despidiendo, como Ferro Expreso Pampeano, mientras son subsidiados por el estado a costa de sucesivos aumentos del boleto. Las tarifas de teléfonos están al nivel de Nueva York, mientras el salario argentino en dólares es menos de un cuarto del norteamericano: todo en función de las ganancias extraordinarias de Telecom y Telefónica, que encima pretenden despedir y rebajar salarios. Mientras la compañía de electricidad de Nueva York cobra un 1% mensual por mora en el pago de boletas de luz, un habitante del suelo argentino paga diez veces más o de lo contrario se la cortan. En más de 10 mil kilómetros de rutas se cobra peaje, una carga más para el usuario y pequeño transportista, se nos imponen modernas aduanas internas contra la libre circulación.
No hay ningún plan obrero y popular viable sin recuperar las palancas fundamentales de la economía nacional privatizadas en los 90. Hay que desconocer todos los contratos con los privatizadores. La demanda de reestatizar sin indemnización y bajo control de trabajadores y usuarios a las empresas privatizadas, es una gran causa nacional que debe sellar una alianza popular contra los monopolios.

Cierres y despidos o Estatización con control obrero de las empresas que quiebran

El récord de quebrantos de empresas deja miles por día sin empleo. Los dirigentes sindicales inculcan la idea de que la solución está lejos de los ámbitos cotidianos de los trabajadores, en los despachos de los ministerios o en negociaciones ocultas con la patronal. Sin embargo está cerca de nuestras propias manos. Si una patronal aduce crisis hay que exigir que se abran los libros de cuentas para demostrar su robo. Así como en épocas de buenos negocios obligaban a trabajar horas extras a la fuerza, ahora hay que obligarlos a repartir las horas, empresa por empresa, sin reducir el salario, deduciendo las diferencia de sus ganancias. Y si cierran, el ejemplo de los ceramistas de Zanon de Neuquén y su combativo sindicato debe ser el programa de todo el movimiento obrero industrial para defenderse: toma de fábrica con piquetes y guardia obrera, y exigir su estatización bajo control obrero.
Hay una condición básica para que esta solución pueda abrirse paso: se necesitan nuevos delegados y dirigentes de comisiones internas elegidos en la base, verdaderos Comités de fábrica. Así como el movimiento de desocupados se inició con el control piquetero de las rutas, para interferir en la distribución de mercancías de la maquinaria capitalista, así también nuevos gérmenes de poder obrero deben surgir en el ámbito de la producción con el control obrero y los comités de empresa.

Déficit cero o No pago de la deuda externa

El FMI empuja el Déficit Cero con nuevos ajustazos en el Presupuesto 2002: rebaja de salarios, jubilaciones y aguinaldo para cobrarse la deuda. En varias provincias los empleados públicos se movilizan porque se les adeudan dos o tres meses, o se paga con Lecop, Patacones y otros bonos, papeles que se están devaluando a medida que aumenta su emisión, mientras que los banqueros y los buitres del FMI se quedan con los dólares.
Con la "reestructuración" de la deuda, apoyada por los políticos de la UCR y el PJ, la UIA y hasta la CGT de Daer, hacen otro negociado ya que el gobierno les dio a los acreedores toda la recaudación de impuestos como garantía de pago por los próximos 32 años, y van a cobrar una tasa de interés tres veces superior a lo que se paga en EE.UU.
En los últimos cuatro años el consumo bajó 10 mil millones de pesos, mientras que el pago de los intereses de la deuda aumentó 7 mil millones. La deuda equivale a casi el 50% de todo lo que produce el país en un año, cuestión que impide todo ahorro nacional. Hay que terminar con este dominio asfixiante: no pagar la deuda externa y romper con los organismos internacionales usureros como el FMI y el Banco Mundial.

Confiscación de los pequeños ahorristas o
Nacionalización de la banca y las AFJP

En 10 meses los grandes capitalistas fugaron casi 20 mil millones de dólares. Una vez salvados ellos, Cavallo inmovilizó los depósitos a los pequeños ahorristas e impidió que los trabajadores dispongan de todo su sueldo y jubilaciones. Con este golpe mortal al pueblo, a pequeños comerciantes, pequeños productores y cuentapropistas, los banqueros hacen un gran negocio no solo con los fondos congelados, sino también con la bancarización forzosa de millones que deben perder horas y horas en las colas para hacer abrir las cuentas y el cobro de increíbles comisiones para hacer un trámite. Los comercios que intentan poner la maquinita para tarjetas de débito deben pagar $90 por mes y los banqueros se quedan además con el 3% de cada venta: los únicos que se salvan son las grandes cadenas de hipermercados.
Ya nadie cree que exista "el día 91" cuando prometen devolver los depósitos. Están amenazados de ser confiscados para pagar la deuda externa, o para sostener una eventual dolarización, o directamente serán devaluados. Los capitalistas tienen tradición en expropiar a las clases medias, como con el Plan Bonex en 1989.
Exijamos la libre disponibilidad de salarios, jubilaciones, y de los depósitos menores a 100 mil pesos y que se congelen los superiores a ese monto. Hay que condonar las deudas de los chacareros pobres y pequeños comerciantes asfixiados por las tasas usurarias.
Hay que reestatizar las AFJP bajo el control de los jubilados y trabajadores porque la mayor parte de estos salarios diferidos ha sido convertido en bonos de la deuda o están en manos de bancos que pueden ir a la quiebra o irse del país.
Para solucionar el problema de fondo: terminar definitivamente con la fuga de capitales, defender los ahorros de hasta 100 mil pesos y poner el resto de las reservas y dinero de los banqueros al servicio de la producción y un plan de empleo masivo hay expropiar a los expropiadores y nacionalizar toda la banca bajo el control de sus trabajadores. Un plan obrero y popular necesita una banca estatal única que centralice el ahorro nacional y otorgue créditos baratos al pequeño productor del agro, la industria y el comercio, en función de las necesidades populares. El comerciante esquilmado y el chacarero pobre debe buscar solución a sus penurias junto a la clase trabajadora, que es la única fuerza social que puede llevar adelante estas tareas.

Oligarquía de la Sociedad Rural o Expropiación de los latifundios


La propiedad terrateniente es el otro factor de atraso y causante de la miseria popular. En los últimos años ha sido aún mayor la concentración de tierras en pocas manos: no más de 500 terratenientes poseen más de 5 millones de hectáreas. La cúspide de esta oligarquía son apenas 53 propietarios con promedio de 44 mil hectáreas cada uno, que tienen copadas las áreas agrícolas más ricas del país. Al compás de la penetración imperialista magnates como Benneton o Soros son parte de ellos, pero también viejos "capitanes de la industria" nativos como Pérez Companc o Amalita Fortabat. El jefe de su corporación, la Sociedad Rural, Enrique Crotto no se cansa de pedir represión contra los trabajadores y el pueblo. Aliados de los imperialistas de EE.UU y Europa a quienes venden sus productos, a los banqueros y hermanados por lazos de sangre con los grandes industriales, estos parásitos han provocado la expulsión del campo de masas que se transforman en desocupados en las grandes ciudades y han hundido al chacarero pobre. Para solucionar el problema del hambre en la Argentina se necesita liquidar el latifundio, expropiando y nacionalizando la propiedad terrateniente. Hay que repartir la tierra nacionalizada para entregarla en usufructo a las familias de chacareros pobres. Así se podría además recolonizar el campo otorgando parcelas de tierra nacionalizadas a los pobres que hoy se hacinan en las ciudades y quieran trabajar la tierra. Junto a ello se podría avanzar en la colectivización de las grandes estancias agrícolas y ganaderas bajo administración de sus trabajadores rurales.

Fuga de divisas y saqueo o Monopolio del comercio exterior

La apertura de la economía y el actual descontrol del comercio exterior, produjo un descomunal aumento de las importaciones, a costa de liquidar ramas enteras de la producción nacional como la de electrodomésticos, la textil o el calzado, con su secuela de desempleo. Esto no tiene nada que ver con promover, como hace la CGT y CTA, la solidaridad de los trabajadores con los industriales de la UIA, que se embanderan con "la producción nacional" pero su propio presidente Ignacio de Mendiguren vendió su empresa y se hizo importador de ropa. Estos industriales piden barreras para los productos de Brasil pero son aliados de los principales importadores: los monopolios imperialistas y las privatizadas. Las ganancias de estas grandes empresas y las divisas giradas al exterior no solo salen de las altas tarifas y de haber copado el mercado interno. Otra gran fuente de lucro es la importación "intra-empresas". Renault importa de su propia casa matriz en Francia partes y accesorios para autos, igual que Ford de EE.UU, y todas las privatizadas traen insumos importados de las metrópolis imperialistas.
El monopolio del comercio exterior significa que todo lo que se compra y se vende en el mercado mundial debe quedar en manos del estado. Así podría otorgarse el "precio sostén" de productos agrícolas que reclaman los pequeños productores. El intercambio deja de estar en manos de monopolios privados, que regulan las importaciones y exportaciones sin importarle el interés de millones de consumidores.

Dictadura de banqueros y empresarios o Gobierno de los trabajadores y el pueblo

Una organización social que es incapaz de garantizar alimentos y trabajo, merece perecer. El puñado de banqueros y capitalistas que esquilmó y saqueó a la nación con los servicios de sus políticos, resistirá toda medida que atente contra sus intereses expoliadores.
Como decía el revolucionario ruso Vladimir Lenin "No hay Estado, incluso el más democrático, cuya Constitución no ofrezca algún escape o reserva que permita a la burguesía lanzar las tropas contra los obreros, declarar el estado de guerra, etc. "en caso de alteración del orden" - en realidad, en caso de que la clase explotada "altere" su situación de esclava e intente hacer algo que no sea propio de esclavos".
La única perspectiva real es iniciar el camino de organismos de democracia directa que expresen a todas las capas de los trabajadores y explotados. Comités de lucha, asambleas, coordinadoras, intergremiales, congresos de delegados de base, que deberán incorporar medidas de autodefensa frente a la reacción de los capitalistas. Estos organismos podrán ser la base para imponer en forma revolucionaria, barriendo al gobierno, el régimen y el Estado de los capitalistas, el gobierno de los trabajadores y el pueblo. Este gobierno será el único que podrá implementar hasta el final estas medidas y todas las que hagan falta para acabar con el mecanismo anárquico de la producción capitalista, basado en las ganancias de un puñado de parásitos, y dar comienzo a una planificación racional de la economía basada en las necesidades de toda la sociedad.
Somos conscientes que pese a que la mayoría obrera y popular ya marcó a fuego a algunos de sus enemigos - el gobierno, los banqueros y las empresas privatizadas -, aún no comparten una salida revolucionaria como la que propone el PTS. Pero millones ven con preocupación que ante la caída de Cavallo y De la Rúa, asuma algún político del PJ, y no quieren volver a eso. Ante trampas de este tipo, pactos que se harán de espaldas al pueblo, nuestro programa de acción tiene una respuesta. Luchar por imponer una Asamblea Constituyente soberana para que el pueblo pueda discutir libre y democráticamente la salida a la crisis nacional. Una Asamblea que concentre el poder legislativo y el ejecutivo, terminando con la actual división de poderes. Sus miembros serían electos mediante el sufragio universal para los mayores de 16 años, sin distinción de sexo o de nacionalidad. Sus mandatos deberán ser revocables para terminar con los engaños de los falsos "representantes del pueblo" que estafan a sus votantes. Los candidatos a diputados constituyentes podrían, además, ser promovidos desde asambleas locales, cercanas a las necesidades del pueblo y ante su vigilancia. Durante el ejercicio del mandato recibirían un salario igual al de un obrero o un maestro, para terminar con los políticos ricos y hacer efectivo un gobierno barato. Pero aún para abrir camino a esta democracia generosa, hay que barrer el poder existente con una huelga general y un gran levantamiento nacional. Al derrumbar al gobierno de Cavallo-De la Rúa y sustituirlo por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, se podría instaurar una democracia mucho más amplia, en que las masas trabajadoras harían mucho más rápidamente su experiencia, y se prepararían más fácilmente para el poder obrero.

Diputados y senadores coimeros y dirigentes sindicales millonarios o Coordinadoras y Asamblea Nacional de trabajadores y piqueteros

La situación abierta en el país empuja a cada vez más capas de los explotados a la lucha. ¿Qué organización puede centralizar la voluntad de millones hastiados con este régimen? Las cúpulas de las centrales sindicales gozan de profunda desconfianza, bien ganada en años de agachadas. En los sindicatos se le cierra la puerta a los millones de desocupados, a los jubilados, a las masas pobres. Sin darle la espalda a las viejas organizaciones de masas, se necesita poner en pie otras nuevas que armonicen las distintas reivindicaciones y formas de lucha, y supere las fronteras gremiales, aunque sólo sea en los límites de una ciudad o región. Ya hay pequeños intentos en ese sentido, como la Intergremial de La Plata que convocó a la marcha a la Legislatura contra Ruckauf encabezada por los obreros del Astillero Río Santiago, los docentes de Suteba, los estatales y desocupados; o los pasos dados en Neuquén por el Sindicato ceramista junto a los desocupados del MTD y los docentes de la UNTER de Río Negro, y muchas otras experiencias. Todas ellas señalan la necesidad de formar coordinadoras regionales de trabajadores estatales, industriales y desocupados.
Lo mismo hay que hacer a nivel de todo el país: una Asamblea Nacional de Trabajadores y piqueteros, que funcione en base a delegados elegidos en asambleas de los barrios y lugares de trabajo .
Los dirigentes de la Asamblea piquetera de La Matanza, han sido completamente pasados por encima, desbordados por los acontecimientos de masas de desocupados que marcharon sobre los supermercados. D´Elia de la CTA y Alderete de la CCC, no han cumplido con lo resuelto por miles de compañeros. Se había votado la convocatoria a una tercera Asamblea Nacional mediante la representación de delegados de los desocupados y ocupados, "uno cada veinte compañeros organizados" para lanzar un plan de lucha común. No la convocaron durante todo este tiempo, respetando la tregua de Moyano y De Gennaro que duró meses. Y luego, en el pico de la crisis, siguieron sin convocarla, como se lo han reclamado decenas de organizaciones desde Neuquén y varios puntos del país. A esta altura está claro por qué no la llamaron. La CTA pone todo su esfuerzo en seguir pasito a pasito con la "consulta popular" mientras el país se derrumba y las masas ganan la calle. La CCC parece haber renunciado a toda lucha seria. Pero aquella resolución incumplida debe hacerse realidad. Los sectores más combativos de sindicatos y movimientos piqueteros ya podríamos reagruparnos en un Encuentro para luchar por la amplia organización de las masas trabajadoras en coordinadoras regionales y una Asamblea Nacional.
Estos organismos son los que pueden superar la actual crisis de las viejas organizaciones obreras dirigidas por la burocracia sindical, y con ello se dará un gran paso para resolver el problema de los problemas de la clase trabajadora, su dirección. Las coordinadoras y la Asamblea nacional podrá unir a ocupados y desocupados y a los trabajadores de distintas ramas; fusionará a los obreros de las grandes concentraciones con los empleados de pequeñas unidades productivas y comerciales; achicará las distancias entre el trabajador de la ciudad y el campo; incluirá representantes de los jubilados; dará una democracia abierta al pobre y al desposeído. Al revés de la corrupción y el engaño al pueblo de diputados y senadores del Congreso, debe funcionar mediante delegados revocables, representantes directos de los explotados.
Toda lucha seria incluye medidas de autodefensa obrera y popular, y las coordinadoras y la Asamblea Nacional de Trabajadores deben generalizarlas. Más que nunca, bajo el Estado de Sitio, en los cortes de ruta o en las movilizaciones a los hipermercados, se necesitan piquetes de autodefensa para evitar la represión. En las tomas de empresas y edificios públicos que serán motivo de órdenes de desalojo, harán falta guardias obreras de vigilancia. Estas son medidas indispensables para la seguridad de los que salen a una lucha seria. Al mismo tiempo es indispensable que los organismos defensores de los derechos humanos salgan en ayuda de los trabajadores y el pueblo movilizados, como ya lo hacen los que reclaman la libertad de Raúl Castells, Emilio Alí y los presos por luchar, o los miles que marcharon en Neuquén semanas atrás por la liberación de los obreros ceramistas detenidos y reprimidos.
Desde las coordinadoras, asambleas provinciales y nacional que unifiquen las filas de todos los trabajadores, hay que establecer lazos, acuerdos y coordinación con las organizaciones de los pequeños comerciantes arruinados o los chacareros pobres. Hay que reunir en una gran alianza toda la fuerza social que haga posible una revolución obrera y popular en la Argentina.
Para impulsar estas tareas y un programa como el que proponemos en estas páginas hay que buscar unir en un bloque a la izquierda. Pero no toda la izquierda esta dispuesta a luchar por una salida de este tipo. Para poner un ejemplo reciente, en la marcha a Plaza Congreso convocada por la CGT de Moyano, el PC se opuso cerradamente a que la columna de la izquierda fuera encabezada por la bandera de "huelga general hasta que se vayan". Los compañeros del MST y PO le cedieron. Por eso marchamos separados. El PC está comprometido con la cúpula dirigencial de la CTA y el Frente contra la Pobreza, que ha mostrado toda su impotencia en los actuales acontecimientos. No quieren ninguna salida de fondo, por fuera de este régimen de engaño y miseria, porque pretende reformas cosméticas. Proponemos al MST, si se decide a separarse del PC-IU, y al PO a formar un bloque de la izquierda, obrero, socialista y revolucionario para intervenir en común en el proceso actual

 

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