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Partido de los Trabajadores Socialistas
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Crónica de un día de lucha por los despedidos de LEAR
17 Jul 2014 | Por Adrián González, terciario de La Matanza

A las 5 de la mañana me levanto, en un día cargado de expectativas y ánimo debido a la Jornada Nacional de Lucha por los trabajadores de LEAR.

Una vez en camino decidimos tomar Panamericana, logramos esquivar a Gendarmería.

Había mucha tensión y cada vez se nos acercaban más. Todo un gran operativo que ordena reprimir a cualquier costo.

Victoria Moyano, quien es nieta restituida, y Charly de aeronáuticos a la cabeza de la columna; las compañeras de Pan y Rosas se ubican detrás en un cordón para hacer contención y que no avancen, mirándolos con toda valentía.

Se vive un clima muy tenso, pero la diferencia es que ellos están con sus escudos, sus armas, con perros y la ayuda de la policía.

Se desata la represión, tratamos de mantenernos ordenados pero descargan toda su ira contra nosotros con los chorros del carro hidrante. Luego airándonos a mansalva balazos de goma. Fue todo muy rápido, no había mucho lugar para escapar. Quedo acorralado, corro y siento que me tiran fuerte y me agarran; otro me dice ¡tirate al piso!

Mientras miro alrededor veo que la represión sigue. Una vez en la comisaría me preguntaban si tenía antecedentes... “¡Vas a quedar más pegado por que están las cámaras!”, me dice uno. “¡Es delito!”, dice otro. Me pregunto si el delito no es dejar a 200 familias en la calle. Una vez ahí los minutos se hacen largos, me preguntaron mis datos después de unas horas y me trasladan al destacamento de Gendarmería.
Llego como si hubiera matado a alguien. Una vez adentro veo a mis compañeros, todos esposados en un clima de presión e incertidumbre. Me informan que estamos incomunicados y veo al compañero Gonzalo con toda la cara ensangrentada que ni siquiera habían querido curar bien sus heridas.

A cada rato nos mirábamos y dábamos fuerza. Ellos querían hacernos firmar e incriminarnos en algo que no teníamos nada que ver: “Firmen y después le explican al fiscal es algo formal”, “Es para su bien si no va a ser peor”. No querían que nos comuniquemos y era para lograr quebrarnos.

Pasaban las horas y estábamos cansados y expectantes, hasta que llego el Dr. Comas que nos trajo tranquilidad y nos dijo en qué situación nos encontrábamos. Después ingresó para dejarnos comer y al fin pudimos sacarnos por un rato las molestas esposas que habíamos tenido todo el día.

Nos llevaron para hacernos el precario con la camioneta llena de gendarmes.
“Custodiándonos” pasaron varios lugares hasta que llegamos al hospital mientras la gente miraba con cara de asombro ¡por la cantidad de gendarmes que nos rodeaban!
Después de ver cómo el médico le decía al compañero que no tenía nada
y que eran heridas que después se curan (¡!), viene el “¿quién te pegó?” del médico.“¡Estos hijos de puta!”, responde. Fue un momento donde todos nos alegramos internamente.

De vuelta volvemos al destacamento y ¡veo a los compañeros que nos esperaban afuera!

Ahí nos sentimos fortalecidos.

Antes de irnos nos leyeron el acta de libertad y nos abrazábamos, después el acta donde nos acusaban a los cinco intentando inventar una causa en contra nuestro, el cual decidimos no firmarla.

¡Nos fuimos rápido a buscar a los compañeros con una alegría enorme! Salimos gritando emocionados ¡Unidad de los trabajadores! Esa unidad que tienen los obreros de LEAR con los demás trabajadores. ¡Con la satisfacción de haber colaborado para que el conflicto se masifique y dar pasos en la pelea porque todos vuelvan a trabajar! Acá no termina la lucha, ¡hay que seguir más firme que nunca!
Agradezco a todos los compañeros que fueron a esperarnos y a los abogados del CeProDH por su apoyo. Me siento muy orgulloso de apoyar esta lucha.

 

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