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Partido de los Trabajadores Socialistas
    Buenos Aires   |  4 de diciembre de 2022
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Cristina y Bonfatti acuerdan militarizar Rosario
17 Apr 2014 |

El miércoles 9/4 desembarcaron en Rosario 3.000 efectivos de Gendarmería, Prefectura, Policía de Seguridad Aeroportuaria y Tropa de Operaciones Especiales de Santa Fe. El objetivo declarado es “ocupar el territorio”, como señaló el ex carapintada K Sergio Berni, que comandó el operativo. El gobernador del Frente Progresista-PS, Antonio Bonfatti, acompañó, demostrando una vez más el pacto de gobernabilidad que mantienen el “progresismo santafesino” y el kirchnerismo. Alrededor de 1.500 gendarmes se quedarán por “tiempo indeterminado”.

Zorros cuidando el gallinero

El mayor despliegue de fuerzas represivas nacionales en Santa Fe después de la represión del gobierno de Isabel Perón al Villazo en 1975, fue vendido como un megaoperativo “secreto” contra el narcotráfico. Lo cierto es que solo fue secreto para los barrios populares de Rosario, que amanecieron militarizados. Los narcos estaban preparados: 3.000 efectivos allanaron 89 bunkers para incautar ¡5 armas!. Tampoco el operativo le puso coto a los sicarios, que actúan cotidianamente, y a los asesinatos bajo comando o amparo policial: desde la llegada de la gendarmería hubo 11 nuevos asesinatos (suman 99 en lo que va de 2014).

El propio Berni confesó que el objetivo de la militarización no es acabar con el narcotráfico, y no podría ser de otra manera. El conjunto del gran delito es organizado por las mismas fuerzas de ocupación y los partidos políticos que la comandan. La Policía Provincial es la gerenciadora de los negocios locales. La Gendarmería es la necesaria garante del ingreso y egreso de la droga, e incluso bajo el gobierno de Jorge Obeid se comprobó la vinculación de la Gendarmería con el narcotráfico. Acaban de desembarcar 3.000 ´zorros´ a cuidar el gallinero.

Binner, que quiere ser el candidato presidencial de una nueva Alianza con la UCR, criticó los magros resultados del operativo, mostrando tensiones con su sucesor y copartidario Bonfatti, que hace buenas migas con Berni. Pero lo cierto es que Binner debería estar agradecido: esta virtual ocupación militar tiene un primer objetivo que es garantizar la impunidad de las complicidades políticas con el narcotráfico, primero de los gobiernos peronistas y ahora de los dos mandatos del PS. Según una denuncia presentada por La Alameda, en las escuchas que constan en las investigaciones del Juez Vienna, conocida como ‘Causa de Los Monos’, están mencionados tanto el Gobernador Bonfatti, el Ministro de Seguridad Lamberto y el Jefe de Policía de la provincia. No puede existir el narcotráfico al nivel que alcanzó en Rosario sin la policía ni puede haber una policía narco sin protección gubernamental.

Represión bajo la doctrina de EEUU

El segundo objetivo del operativo es la ocupación de los barrios. Según informa la prensa, los 7 helicópteros que sobrevuelan los barrios rosarinos reciben órdenes tan imprecisas como “se busca a un masculino con gorra y campera de jean”, una descripción en la que entrarían en un mismo día decenas de miles de jóvenes de los barrios empobrecidos, que por el simple hecho de usar visera o andar en moto, no solo son discriminados y detenidos, sino directamente linchados. Esta juventud, víctimas de décadas de desocupación y precarización laboral donde un narco paga más que una patronal metalúrgica, vive hoy en un virtual estado de sitio, mientras los organizadores del narcotráfico y el lavado de dinero, brindan con champagne en las megatorres del centro rosarino. Los intendentes, socialistas, radicales o peronistas, como el “jeque” K de Villa Gobernador Gálvez, Pedro González, negocian diariamente con los punteros y narcos. Pero al que se enjaula es al pueblo trabajador en sus barrios, que permanecen teñidos de verde oliva.

La militarización de Rosario está basada en la llamada ´Doctrina de Seguridad Ciudadana´ digitada por los EEUU. Esta doctrina promueve el control militar de la población y en los países en los que se ha aplicado en toda la línea como Colombia bajo irrealmente la tasa de homicidios para escalar el número de desapariciones de personas. En este camino, semanas antes del actual operativo, Bonfatti y su Ministro de Seguridad Lamberto recibieron asesores del FBI y la DEA para dictar cursos a la policía santafesina.

Ni narcopolicía ni ocupación militar: plan de emergencia para solucionar los problemas estructurales del pueblo trabajador

Es urgente la exigencia del cese de la ocupación de la Gendarmería. No aceptamos que se complemente a la narcopolicía con la Gendarmería asesina de Teresa Rodríguez, la que se pone a la cabeza de la política antipiquetes acordada por el kirchnerismo y la derecha. El narcotráfico avanza impulsado por el sostén policial y sobre la base de la degradación de las condiciones de vida de millones de trabajadores y pobres rosarinos. Los mismos hipócritas que dicen “combatir” al narco, en realidad combaten a los trabajadores y pobres. Eso lo demostraron en el conflicto de la fábrica Liliana: allí, cuando la juventud trabajadora, en lugar de caer en las redes de los narcos y el delito policial, se puso de pie para enfrentar a una empresa dirigida por un gerente de la dictadura, Marcelo Dorigón, y asesorada por un abogado de narcotraficantes como Paul Krupnik, fueron atacados de manera conjunta por Bonfatti y por Cristina.

Por el contrario, de lo que se trata es de llevar adelante un plan de emergencia que ataque a las bases materiales que permiten en negocio narco.

En primer lugar, hay que re estatizar los puertos y las tierras por donde entran y salen los cargamentos de droga. Junto a esto, las casas de cambio, verdaderos nichos de lavado de dinero, y el Banco de Santa Fe deben ser expropiados. No tiene ningún sentido derribar bunkers que mueven apenas unos miles de pesos diarios si se mantienen intactos los negocios millonarios que le dan sustento.

En segundo lugar, la inmediata reapertura de todas las paritarias para garantizar un salario mínimo igual a la canasta familiar, el reparto de las horas de trabajo entre todas las manos disponibles, el aumento de emergencia de todos los planes sociales de ayuda y la prohibición por ley de jornadas laborales superiores a las 8hs y los despidos. Esto, acompañado de plenos derechos a elegir delegados en cada lugar de trabajo. Pero además, lanzar un plan de obras públicas que comience por la urbanización inmediata de las barriadas populares, lo que generaría miles de fuentes de trabajo, además de resolver acuciantes demandas populares. De este modo, se quita posibilidades a las bandas narcos de cooptar a un sector desesperado de la juventud, que merece tener trabajo digno y de calidad.

En tercer lugar, aumento de emergencia del presupuesto educativo, boleto gratuito para todos los estudiantes y docentes de la provincia, becas para la juventud. Los mismos hipócritas gubernamentales que se rasgan las vestiduras porque el narco organiza a pibes de los barrios, son los que expulsan a los chicos de los colegios por el precio del transporte y del estudio. Todo joven tendrá garantizado el derecho a una educación pública y de calidad.

Comisión investigadora independiente y autoorganización popular

Finalmente, es precisa una Comisión Investigadora Independiente de organismos de DDHH, sindicatos y organizaciones populares, con plenos poderes para desarrollar hasta el fondo la investigación y denuncia del entramado político, policial y narcocriminal de la Provincia. Estas son medidas básicas de un plan de emergencia que no puede dejar de lado la pelea de fondo para disolver las fuerzas represivas. Todas ellas solo serán efectivas, si las organizaciones obreras, sociales, populares y de DDHH nos movilizamos en las calles para conquistarla.

Nos oponemos a la militarización, que lamentablemente es acompañada por sectores que se reivindican de izquierda o populares que han saludado la intervención de la Gendarmería y han planteado ponerse a disposición de los gobiernos, de manera lamentable. Toda posición que tome partido a favor de una fuerza represiva contra otra, no hace más que legitimar que se pongan dobles lazos alrededor del cuello de los trabajadores y el pueblo pobre. Frente a la narcopolicía y la militarización, hay que desarrollar la autoorganización obrera y popular para luchar por los derechos de la juventud y los trabajadores, contra los capitalistas y su estado.

 

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