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La Ley electoral kirchnerista-radical

Una provocación macartista que hay que derrotar

12 May 2011   |   comentarios

Uno de los principales objetivos de la ley electoral vigente (sancionada por el kirchnerismo con la anuencia de la UCR), junto con tratar de “recauchutar” un régimen bipartidista peronista-radical, es lisa y llanamente borrar a la izquierda del mapa político electoral argentino. La imposición de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias como una suerte de “primera vuelta” a realizarse el 14 de agosto pone un “piso” del 1,5% de los votantes que un partido o alianza debe obtener para que pueda presentarse en las elecciones generales del 23 de octubre. Es una medida que viola derechos democráticos elementales y que puede dejar sin la posibilidad de optar por un partido o frente a cientos de miles de votantes. El que no saque ese “piso”, que puede equivaler a unos 350 y hasta 400 mil sufragios (según la cantidad de gente que vote), directamente se queda afuera. Las Primarias están convocadas para elegir a los candidatos que vayan a competir en Octubre (pueden ser varios precandidatos por partido o alianza), lo que evidencia una naturaleza totalmente distinta a las generales. En las Primarias no necesariamente se vota por adhesión política o ideológica, por lo que ese “piso” de por sí antidemocrático, está basado en una completa distorsión.

A la par, la nueva ley de partidos políticos pone trabas leoninas para que una organización de trabajadores y de izquierda pueda obtener su personería política. Se necesita miles de horas de militancia y una inversión de decenas de miles de pesos en logística. La Cámara Nacional Electoral y varios juzgados de distrito se pusieron a tono con este clima y proscriben a partidos de izquierda que intentan volver a recuperar su personería, amén de poner casi diariamente trabas burocráticas que ponen en peligro la participación en las elecciones de partidos de izquierda en varias provincias.

Una plutocracia (“gobierno de los ricos”)

Según varios medios, Macri habría utilizado como excusa para “bajarse” a la Ciudad que no podía conseguir $ 100 millones para la campaña nacional y de la Capital. El kirchnerismo dispone de $ 512 millones (sin contabilizar Fútbol para Todos), según lo publicado en Boletín Oficial en enero pasado, para hacer propaganda de sus actos de Gobierno hasta 15 días antes de las Primarias. Esto sin contar los aportes privados que distintos empresarios harán a la campaña sabiendo que la “inversión” retornará a sus arcas con creces mediante licitaciones, leyes o futuros actos de gobierno que los beneficien. Nadie conocía la historia política de Francisco De Narváez (porque no la tenía), al igual que la de Mauricio Macri. Sus únicos “méritos” son millones y millones de pesos para hacer campañas.
Lejos de ser una verdadera democracia, el régimen político es una democracia exclusiva para los ricos, una suerte de “plutocracia”.
Cada vez se va develando más el verdadero carácter de clase de este régimen que no es más que la forma engañosa que adquiere la dictadura de los que poseen los medios de producción, distribución, comercio y los bancos: la burguesía.

VerbitsKy defiende el intento de proscripción a la izquierda

El progresista K Horacio Verbitsky subtitula como “Los Marginales” una parte de su tradicional y extensa nota de los domingos en Página/12. Allí este escriba con notable influencia dentro del círculo íntimo de la Presidenta Cristina Fernández afirma con sorna que “También la paleoizquierda lucha contra el temible umbral del 1,5 por ciento, que considera ‘proscriptivo’”. Los “marginales” que tenemos influencia en los sectores más avanzados del movimiento obrero y estudiantil, que somos parte de la toma y puesta en funcionamiento de empresas como Zanon, del ala combativa del Cuerpo de Delegados del Subte y de la fundación del flamante sindicato, de la derrota de la tercerización en el Roca, de luchas históricas contra los despidos como en Kraft, de la conquista de decenas de cuerpos de delegados e internas contra la burocracia sindical, de la organización de gran parte de los desocupados en la gran crisis capitalista de la década pasada, de las tomas estudiantiles secundarias y univesitarias, etc. sólo “consideramos” que ese umbral es proscriptivo. La izquierda que no cuenta, obviamente, con ningún financiamiento empresarial, que se banca con los aportes de sus militantes obreros y estudiantiles, que debe hacer las campañas electorales con una milésima parte de lo que gastan los candidatos patronales y de la centroizquierda tiene que sacar cientos de miles de votos en una elección fraguada por su naturaleza, para poder presentar sus candidatos en la verdadera elección general. El ‘demócrata’ Verbitsky –hasta integrante de un organismo de Derechos Humanos como el CELS– ni siquiera se pronuncia sobre ese hecho objetivo, uno de los principales atentados a las libertades políticas desde la caída de la dictadura en 1983. Tanta sorna y desprecio por las fuerzas de izquierda sólo puede venir de alguien que está en la cima de una corriente política que maneja el aparato del Estado con miles de funcionarios que ganan en promedio 15 o 20 mil pesos mensuales (incluyendo los ‘Cámpora Boys’) o que cuenta como aliado en el gobierno a miles de burócratas sindicales que viven de las prebendas patronales y estatales como ricachones.

Mención especial merece la carátula de “paleoizquierda” que el ‘moderno’ Verbitsky achaca a nuestro Frente de Izquierda. No puede provocar más que una sonrisa que este pretendido periodista utilice este término en una nota que es para impulsar la candidatura de Amado Boudou para Jefe de Gobierno por la Ciudad de Buenos Aires por el FPV. Como no puede esconder que el actual Ministro de Economía fue un conspicuo militante de la privatista UPAU, brazo universitario de la UCeDé, el partido del golpista ex Capitán Álvaro Alsogaray, de que “Amado” en 1989 saludó los indultos a Videla y compañía y acompañó con su militancia las privatizaciones de su ex Jefa, María Julia Alsogaray, tiene que poner que “el origen neoliberal de Boudu” es sólo… “un punto débil”… (No merece siquiera un comentario al paso).

Derrotar la proscripción: una tarea ineludible

El régimen burgués quiere impedir que los sectores más avanzados del movimiento obrero tengan una referencia política que pregone la independencia política de la clase obrera. Es estratégico.
Una de las principales banderas que debemos agitar desde el Frente de Izquierda es la lucha por derrotar la proscripción utilizando todos los medios y tribunas a nuestro alcance para denunciar este ataque antidemocrático.

Pese a las trabas impuestas, la voluntad de los partidos de izquierda que constituimos el Frente, logró sortear gran parte de las trabas y puede postular una fórmula presidencial y varias a diputados en numerosos distritos. Debemos comenzar desde hoy mismo a abrir discusiones en los lugares de trabajo, estudio y los barrios sobre cómo lograr que el 14 de agosto sean cientos de miles los que pongamos la boleta del Frente de Izquierda y de los Trabajadores en las urnas, para que en octubre no sólo esté la boleta de Altamira-Castillo en todo el país, sino también las de los compañeros/as candidatos/as de las distintas provincias, y así superar la proscripción contra la izquierda.

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