Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
15 de octubre de 2019

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Universidad de Buenos Aires: La co-dirección en la carrera de Sociología

Un nuevo paso del movimiento por la elección directa

30 Sep 2002 | Luego del receso de invierno en el que el movimiento por las directas en Sociología estuvo tan activo como durante el dictado de clases, el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA resolvió, tras nueve meses de conflicto, a favor de una co-dirección de la carrera de Sociología, integrada por Christian Castillo, docente de Sociología General y dirigente del PTS, y Miguel Forte, profesor de la carrera. Esta resolución ha sido considerada como una victoria por los estudiantes nucleados en la Comisión de Sociología y motivó el retiro del Consejo Directivo de los consejeros que responden al anterior decano, Fortunato Mallimacci. El impacto del conflicto en Sociología ha trascendido ampliamente los límites de la facultad de Sociales: por sólo tomar un ejemplo, las columnas de opinión de la sección universitaria del diario Página 12 traen sistemáticamente posiciones sobre una disputa que se está extendiendo al conjunto de la UBA. Para charlar sobre el tema y sobre la situación más general de la universidad y el movimiento estudiantil, entrevistamos a Christian Castillo y a Martín Ogando, dirigente de En Clave ROJA   |   comentarios

¿Cómo evalúan el significado de la co-dirección en la Carrera de Sociología?
Martín Ogando: Si bien no era la propuesta de máxima es sin lugar a dudas un triunfo histórico, ya que establece en la dirección de la carrera a nuestro compañero Christian, que había resultado ganador en las elecciones realizadas bajo el criterio “una persona/un voto”. Basta ver la cerrada oposición de las camarillas docentes ligadas a la Alianza, que se han retirado por este punto de las reuniones de Consejo Directivo de la facultad, para darse cuenta de la magnitud del triunfo. Este movimiento fue sostenido por la Comisión de Sociología, un frente único de varias decenas de activistas, en el que participamos Tesis XI (En Clave ROJA y Sociólogos Para Qué?), el PO, el MST y muchos compañeros independientes. Esta Comisión es un ejemplo de cómo construir un movimiento estudiantil militante, opuesto a lo que sucede en la mayoría de los centros, en los que el cambio de la Franja Morada por direcciones de izquierda ha sido poco más que una mera modificación en el rostro de los militantes que sacan fotocopias. En el año, desde la Comisión de Sociología organizamos seis asambleas interclaustros de la carrera –una por semana desde que empezó el segundo cuatrimestre-, ninguna de las cuáles bajó de 200 participantes. En la reunión de Junta de Carrera donde se votó la co-dirección, salió una resolución que establece que la asamblea interclaustros es el órgano soberano de la carrera y que de ahora en más el método de elección del director es por voto directo e igualitario. Para nosotros la democratización de la carrera no es un fin en sí mismo, sino un medio que nos permita ligar a Sociología a los movimientos de lucha de los trabajadores y el pueblo, hacer de la carrera un punto de apoyo de nuestra política de “pacto obrero-universitario”. No es casual que más de 50 activistas de la comisión de sociología hayan participado el pasado 7 de septiembre del Segundo Encuentro de Fábricas Tomadas en Brukman. Tampoco sorprende que sea en Sociología donde se concentró el debate y la disputa política universitaria: existiendo un movimiento estudiantil con fuerte tradición y peso militante de la izquierda se expresa más claramente la divergencia esencial con las camarillas sostenedoras del statu quo. Ahora la Comisión está tomando en sus manos la lucha por el edificio único para Sociales, la organización de las V° Jornadas de Sociología y llevar a la práctica la interacción con trabajadores y asambleas.

Christian Castillo:
La importancia de esta primera conquista va mucho más allá de Sociología. Con el principio “una persona/un voto” estamos tocando un nervio muy sensible del oligárquico régimen universitario actual, que se vanagloria de ser “democrático” cuando las decenas de miles de trabajadores no-docentes no tienen ninguna participación en su gobierno y un puñado de profesores decide por el conjunto de los estudiantes y universitarios docentes y no docentes. Lo ocurrido en Psicología la semana pasada ejemplifica claramente lo antidemocrático del sistema. La nueva decana Sara Slapak acaba de ser electa gracias a los votos de los representantes de los profesores titulares y adjuntos. En la elección de profesores sólo participaron 106 personas, de los cuales 68 votaron por la lista de la candidata del “continuismo” radical. ¡68 personas decidieron por una comunidad universitaria de 20.000! Mientras, los estudiantes organizaron un plebiscito en el que votaron a favor de las directas más de 3000 estudiantes y docentes, cuyo resultado es desconocido por las autoridades. Resulta lamentable ver a los opositores al criterio del voto igualitario, especialmente aquellos que se reclaman de “izquierda”, recurrir a argumentos similares a quienes sostenían la negativa del voto para las mujeres o para los analfabetos o los pobres. Para ser consecuentes, quienes defienden el actual sistema o la ponderación del voto deberían apoyar la instauración del voto calificado en la sociedad... Si la elección de los representantes al co-gobierno y de las autoridades universitarias se hacen para definir distintas políticas para la universidad y no debido a los mayores o menores méritos académicos, ¿por qué entonces el voto de un profesor debe valer varias decenas más que el de un estudiante y la opinión de los no-docentes ni siquiera ser tenida en cuenta? Es claramente un criterio reaccionario, de tipo feudal. Esto permite que los decanos y directores de carreras y departamentos salgan de componendas entre un puñado de profesores, una élite del sistema universitario, los que acceden a sus beneficios y consiguen los lugares que dan “prestigio social”, mientras miles de no docentes y docentes “auxiliares” trabajan con salarios de hambre o directamente gratis.

Sabemos que en el Consejo Superior de la UBA hay un pedido de anulación de la resolución que establece la co-dirección en Sociología.
M.O.: Efectivamente. Ese pedido es un verdadero llamado a la intervención de la Facultad de Ciencias Sociales, una especie de “golpe de estado” que están promoviendo el anterior decano de Sociales, Fortunato Mallimacci, y sus aliados en el Consejo Superior de la UBA, que son parte del oficialismo del actual rector Jaim Etcheverry. Es que las camarillas profesorales de las distintas facultades saben que el movimiento por las directas se está extendiendo. Después del plebiscito en Psicología ahora es el turno de Filosofía y Letras, donde la casi totalidad de las agrupaciones estudiantiles sostiene este principio para la elección de directores de departamentos. También el reclamo se está extendiendo a otras universidades nacionales, como es el caso de la Universidad Nacional de Córdoba, donde hay comités de lucha por este punto en Ciencias de la Información y Psicología. El Congreso Extraordinario de la FUBA tomó también la bandera de “una persona/un voto” como una de sus reivindicaciones fundamentales. Por eso no extraña que Jaim y sus aliados hayan pospuesto hasta abril del 2003 el llamado a la Asamblea Universitaria que debía convocarse este año para modificar los estatutos de la UBA. Saben que el movimiento estudiantil de cada vez más facultades está tomando reivindicaciones que buscan terminar con un régimen universitario oligárquico que se va a movilizar activamente para terminar con el sistema antidemocrático de gobierno universitario. Por eso el rechazo al intento de intervención en Sociales debe ser una bandera de todo el movimiento universitario. Desde En Clave Roja estamos lanzando un llamado a la unidad de acción para frenar este ataque y desarrollar una movilización que permita terminar con el control de la universidad por parte de las camarillas profesorales aliancistas.

En Sociología son profesores un conjunto de intelectuales de cierto renombre. ¿Cuál ha sido su actitud?
C.C.: El sector más opuesto al movimiento está compuesto por los profesores ligados al anterior decano Mallimacci, un hombre del Frepaso hoy aliado en la universidad con sectores académicos de centro-derecha y con la mafia shuberoffista. La ex diputada frepasista, Dora Barrancos, fue quien publicó un ofuscado y reaccionario ataque a nuestro movimiento en Página/12. Este grupo está compuesto por aquellos que en estos años han sido parte importante de los “intelectuales orgánicos del transformismo argentino”, un variopinto arco de pseudo “progresistas” que va desde los que escribían los discursos de Alfonsín, como Juan Carlos Portantiero, a los que pregonaban las dotes de “estadistas” de Chacho ˜álvarez y Graciela Fernández Meijide, y escribieron ríos de tinta justificando las políticas antiobreras del gobierno aliancista de De la Rúa. Expresan el fracaso político e intelectual de toda una generación de intelectuales de “centroizquierda” que fue hegemónica en las ciencias sociales de nuestro país y sostuvo que no había otra salida que subordinarse a los dictados del capital, y que hoy está políticamente a contramano del reclamo popular de “que se vayan todos”. La hegemonía intelectual de este sector ha llevado a la casi ausencia en la carrera de Sociología no sólo del debate sobre los acontecimientos que vienen sacudiendo a nuestro país y América Latina en el último período, sino de las discusiones más progresivas que se vienen dando en la intelectualidad mundial en los últimos años, de la polémica sobre el carácter del imperialismo en nuestros días al cierto resurgir de la crítica marxista. Pocas cátedras han tratado de adecuar los programas de sus materias a los debates que vienen “desde abajo”, y no casualmente son las de los profesores que simpatizan con el movimiento.
Un segundo sector, que había sostenido la candidatura a rector de la UBA de León Rozitchner con una dura crítica al rol cómplice de la universidad con las políticas neoliberales, ha postulado, salvo excepciones, una actitud “equidistante” a los “bandos en disputa”, como es el caso de Horacio González. En los hechos su política de conciliar lo inconciliable ha jugado a favor de lo que llamamos en este conflicto el “partido del orden”, su discurso “antiacadémico” no es otra cosa que una “oposición a su majestad”.
En tercer término, junto a quienes fuimos candidatos en la elección, hay un sector minoritario que, con distintos grados de compromiso, sostuvo el movimiento desde un principio, como Inés Izaguirre y Juan Carlos Marín entre los más conocidos. Finalmente hay otro grupo de profesores políticamente muy heterogéneo, que inicialmente no apoyó pero que ante la masividad de la elección ha sostenido la necesidad de que se lleve adelante el programa de transformación propuesto por el movimiento. De allí proviene quien fue designado por el Consejo Directivo como co-director junto conmigo, Miguel Forte, que ha venido a las últimas cuatro asambleas y se comprometió a llevar adelante el mandato de las mismas y aceptar el criterio de revocabilidad en caso de incumplimiento de resoluciones de asamblea.
De conjunto, se demuestra el carácter conservador de la intelectualidad centroizquierdista, refractaria a cualquier cambio que venga desde abajo y siempre presta a la colaboración con los políticos burgueses repudiados por el pueblo.

Por último, ¿qué evaluación hacen del reciente congreso extraordinario de la FUBA?
M.O.: El Congreso tuvo como elementos progresivos la participación en el acto de apertura y los talleres del día sábado de los movimientos de lucha de los trabajadores más combativos, bien diferente a los aliados que tenía la Franja Morada. También es muy progresivo el programa que se aprobó, que contempla no sólo el apoyo al principio “una persona/un voto” y otros reclamos universitarios sino el llamado a un Congreso unitario de fábricas tomadas, piqueteros, asambleas y movimiento estudiantil. El gran déficit fue que el día domingo la participación estuvo prácticamente limitada a la militancia de las tendencias, por no haberse conformado una comisión organizadora amplia con el activismo ni haberse impulsado previamente asambleas por facultad para discutir las resoluciones. No se puede dejar de señalar la oposición del PCR-CEPA al programa votado y a la elección directa, lo que muestra la justeza de la oposición de En Clave ROJA a formar frentes, como los que han hecho el MST y el PO, con una agrupación opuesta a las asambleas y que sostiene una política de tregua con el gobierno.
Ahora se trata de impulsar los puntos más progresivos votados en el Congreso de la FUBA, como la marcha contra la agresión a Irak el 8 de octubre a la Embajada nortemericana.

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