Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
23 de octubre de 2017

Teoría

REVISTA TEORICA DEL PTS

Salió Lucha de Clases N° 7

25 Jun 2007 | Adelantamos aquí la presentación y el índice de LUCHA DE CLASES N° 7, revista marxista de teoría y política del PTS. Próximamente, podrá adquirirse en el Instituto del Pensamiento Socialista "Karl Marx", en los locales del PTS y en las principales librerías del país.   |   comentarios

  • Lucha de Clases Nº 7

A propósito de los 5 años de la revista Lucha de Clases

En el número 4 de esta segunda época de Lucha de Clases, definíamos a la intelectualidad “progresista” argentina como los utópicos reformadores de un orden social agotado. A poco de pasado el 2001 ya estaban cantando loas a favor de la normalización burguesa de nuestro país. Los más entusiastas, como José Nun u Horacio González, se dedicaron a echar raíces en la nueva estructura gubernamental ocupando posiciones como la avanzada “intelectual” de la política kirchnerista. No faltaron los “apologistas críticos” del estilo de José Pablo Feinmann, ni los desencantados como Horacio Tarcus. Tampoco aquellos que, como Beatriz Sarlo, defendieron en su momento al gobierno de Isabel Perón y López Rega, para devenir hoy en dudosos “puristas” institucionales.

Sin embargo, estos matices no hicieron mella a la hora del frente común para el silencio cómplice, una práctica lamentable que como destino fatal abraza a estos intelectuales en los momentos críticos. La historia de estos silencios ensordecedores tiene muchos capítulos pero sin duda en los últimos meses se ha escrito uno de sus pasajes fundamentales, que lleva por título Jorge Julio López. Ni los defensores de la política de DD.HH. gubernamental, ni los críticos republicanos situados a su derecha, fueron capaces de alzar su voz para denunciar la responsabilidad, la desidia, y la inacción gubernamental frente a la desaparición que suma a su gravedad una sobrecarga de sentido político e histórico [1].

Como si fuera poco, esta intelectualidad dedicó todos aquellos meses a fraccionarse, como “secta tarcusiana”, en torno a las camarillas de la Biblioteca Nacional. Lejos de una verdadera discusión sobre la cultura en nuestro país, las solicitadas, el plagio y las intrigas fueron los métodos con que se mantuvieron entretenidos mientras se callaban la boca.

Ahora, frente al avance del macrismo en la Capital cada uno vuelve a ensayar el papel que los libretos le asignan. González destacando “la diferencia” de Kirchner y tratando de convertirlo en un ícono popular a prueba de balas. Feinmann diciendo que “el pueblo es un reverendo pelotudo”, echándole la culpa de su desencanto con el gobierno. Y Sarlo derramando, una vez más, sus lágrimas de cocodrilo frente al poco espacio que les da el régimen a los intelectuales.

A su vez, la mayoría de estos intelectuales y de los adherentes a sus solicitadas, valiéndose del peso que tienen en la Academia, quieren confinar a las nuevas generaciones de intelectuales a meros partícipes de viejos programas de investigación puestos en función de sostener la inercia que los caracteriza. Tras una falaz jerarquía del saber esconden la verdadera enseñanza que quieren trasmitir. Una lección de resignación y subordinación al orden social capitalista.

Históricamente ningún debate intelectual de relevancia fue hijo del conformismo. Con Lucha de Clases nos proponemos, entre otras cosas, romper con este statu quo. Los que hacemos esta revista (en su mayoría intelectuales socialistas de menos de 30 años) pertenecemos a una tradición que ligada a los explotados cruzó lanzas con el imperialismo y la decadente burguesía nacional. Desde aquí entramos en combate con la ideología burguesa y discutimos los problemas de la teoría y la política intentando recrear el marxismo revolucionario. Por eso apostamos al surgimiento de una nueva intelectualidad orgánica de la clase trabajadora que se proponga subvertir de raíz este sistema.

Lamentablemente este objetivo parece estar fuera del horizonte del resto de los grupos de la izquierda que se reivindica socialista revolucionaria en nuestro país, que ha abandonado el “tercer frente”, la lucha teórica, que hace muchos años ya Engels definía como uno de los fundamentales en los cuales tenía que intervenir un partido revolucionario, junto con la lucha económica y la lucha política.

En sentido contrario, y como en las ediciones anteriores de Lucha de Clases, dedicamos el presente número al desarrollo y debate de cuestiones teóricas y políticas que hacen a la actualidad del marxismo revolucionario en debate con las ideas de la época.

En el dossier “Nacionalismo, neodesarrollismo, o socialismo revolucionario” discutimos las estrategias que actualmente atraviesan Latinoamérica a partir del retroceso del Consenso de Washington y el surgimiento de gobiernos “posneoliberales”. Por un lado criticando la voluminosa literatura que ha inspirado el gobierno de Chávez sobre la existencia de una “revolución bolivariana” entre sectores de la intelectualidad y un amplio espectro de corrientes políticas de izquierda. En debate con ellos, en el artículo “Chávez, Perón y el ‘socialismo del siglo XXI’”, desarrollamos un contrapunto entre el actual gobierno de Chávez y los primeros gobiernos de Perón. A su vez, en el artículo “La ilusión gradualista” reflexionamos sobre los términos clásicos de los debates sobre el antiimperialismo y el nacionalismo burgués en polémica con las corrientes que eluden las lecciones de la experiencia histórica del siglo XX. Por otro lado, en “Entre el escepticismo y la catástrofe inminente” intervenimos en el debate que vienen teniendo Claudio Katz y Pablo Rieznik, donde la confianza en los nuevos aires del capitalismo y las expectativas en la vocación socialista de Chávez, se enfrentan a un impresionismo catastrofista, incapaz de captar la dinámica del capitalismo actual.

En la sección “Debate Marxista” iniciamos un contrapunto con dos tradiciones que han marcado la historia del marxismo del siglo XX, en el terreno de la filosofía y la cultura. Por un lado en el artículo “De la utopía a la manipulación” analizamos las definiciones del arte del marxismo occidental, marcadas por el ascenso del fascismo y el stalinismo, fenómenos que también marcarían en muchos de sus autores el paso del entusiasmo por una “teoría crítica” a una teoría que justificaba el divorcio con la praxis. Por otro lado, en “Pensamiento de la insumisión o filosofía de la resignación”, a propósito de Filósofos en la tormenta de É. Roudinesco, analizamos las ideas centrales de la filosofía francesa de la segunda mitad del siglo XX, en particular del postestructuralismo, cuyo efecto de sentido es simétricamente inverso a la fundación de una filosofía de la emancipación.

Por su parte, en la sección “Situación Nacional”, con la que comenzamos este número, el artículo “A 4 años del gobierno de Kirchner” está dedicado al análisis de la situación de nuestro país y al debate de los distintos proyectos de la izquierda partidaria. Junto con esto, en el artículo “Peculiaridades y contradicciones del actual patrón de acumulación” reflexionamos sobre los cambios y continuidades en la economía desde la devaluación del 2002, y sobre las posibilidades de un nuevo patrón de acumulación. En los artículos “Crítica del sindicalismo corporativo“ y “Otoño caliente en Santa Cruz”, reflejamos la situación y los principales debates en torno a los conflictos desarrollados recientemente en las provincias de Neuquén y Santa Cruz.

En la sección “Movimiento Obrero” dialogamos con trabajadores telefónicos sobre las condiciones de trabajo y los procesos de organización en los call centers en contrapunto con el libro ¿Quién Habla?, publicado por el colectivo del mismo nombre. Por último, la revista se completa con la sección “Lecturas Críticas” que cuenta con reseñas de la revista de la Biblioteca Nacional; el libro de Héctor L˜öbbe La guerrilla fabril; y Un pintor de hoy de John Berger.

Haciendo click aquí puede leer la revista completa on line

[1] Esto no nos extraña teniendo en cuenta que ambos sectores coquetearon con una nueva versión de la teoría de los dos demonios que Oscar del Barco se propuso fundamentar teóricamente en su carta publicada en La Intemperie, en la cual se condenaba la violencia más allá de sus alcances, su carácter de clase y su contenido histórico. Hoy, en una versión vulgar, esta misma tesis es retomada por Jorge Lanata en su reciente libro Muertos de Amor. Sobre la discusión con del Barco, ver en el número anterior de esta revista: Juan Dal Maso, “Ideología y política de los intentos de relegitimación estatal”.

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