Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
12 de diciembre de 2017

Teoría

REVISTA DE TEORÍ Y POLÍTICA

Salió Armas de la Crítica en Filo

26 Sep 2008   |   comentarios

  • Portada Armas de la Crítica Filo

En esta revista publicamos el dossier “Combates por la historia”, donde defendemos a Marx y al marxismo de viejas y “clásicas” acusaciones de la burguesía y su academia, como que es “eurocéntrico” y “teleológico”, y mostramos –con abundantes citas de distintos trabajos de Marx y Engels- cómo su método consistía en pensar la historia como una “totalidad abierta”, de resultado a definir, en base a las luchas de los distintos actores sociales en cada momento histórico concreto. En otra nota debatimos con Luis Alberto Romero acerca de sus posicionamientos sobre la última dictadura militar argentina y los distintos vaivenes políticos, del ’83, a la actualidad.
También, contamos con una colaboración de la Licenciada Corina Lucchia sobre la transición del feudalismo al capitalismo. Finalmente, en esta sección hay una nota recordando a Alberto Plá, importante historiador marxista argentino recientemente fallecido.

En la sección “Los intelectuales y la crisis nacional” comentamos el pronunciamiento “Ni con el gobierno ni con las patronales ‘del campo’” y publicamos extractos de reportajes y comentarios de docentes de Filosofía y Letras que adhirieron a la misma.

Una sección especial tiene la Agrupación Pan y Rosas, con un llamado a impulsarla en Filo; y un artículo de Andrea D’Atri que refleja el debate sobre la problemática de género y clase, desde la perspectiva marxista.

Esta revista continúa con una nota en polémica sobre la “microfísica” y postulados del francés Michel Foucault, debatiendo luego con agrupaciones de Filosofía y Letras que toman (en la mayoría de los casos, de modo superficial y hasta “inconcientemente”) algunos de sus postulados, para hacer política en el movimiento estudiantil hoy. Contestamos a ambos, en distintos puntos de debate, tratando de desarrollar una verdadera estrategia política, para unificar a los estudiantes con el movimiento obrero en lucha contra “el poder” (del sistema capitalista).

Otra nota está dedicada a la experiencia de las vanguardias artísticas en la Rusia posrevolucionaria, donde, previo al a burocratización del Estado obrero por el stalinismo, se dieron importantes debates que tuvieron con León Trotsky (y su obra Literatura y Revolución) valiosos aportes sobre la relación que hay entre el arte, la política y la revolución socialista. Luego, se comenta la imposición del stalinismo del “estilo” del “realismo socialista”, y su copia algunas décadas luego, por parte del régimen de la China de Mao Tse-Tung. Consideramos esta nota un interesante aporte para pensar, desde el marxismo, debates en algunos puntos de las Carreras de Letras y Arte.

Finalmente, Armas de la crítica cierra con una nota sobre la experiencia de la fábrica neuquina Zanon (actual Fasinpat), bajo gestión obrera desde hace ya 7 años. Comenta los logros de la experiencia de organización y lucha obrera, convocando a conocer, difundir y apoyar activamente a los obreros ceramistas.

Editorial

Al momento de escribir esta Editorial la crisis política producto de la puja entre las patronales del campo y el gobierno nacional continúa abierta.

Luego de meses de enfrentamientos, las distintas fracciones capitalistas empiezan a mostrar su prenda de unidad: descargar la crisis sobre los hombros de los trabajadores, el pueblo, la educación y la salud. Así podemos ver al sojero Macri en Capital llevando adelante un ajuste sobre las becas de los estudiantes secundarios o al gobierno de Cristina Kirchner cancelando la deuda de 7 mil millones de dólares con el Club de París, mientras los estudiantes y docentes de las escuelas medias y las universidades venimos denunciando la deuda pendiente con la educación pública. Es que la verdadera “distribución de la riqueza” de Cristina sólo beneficia a los grandes empresarios, como por ejemplo con los jugosos subsidios que otorga a las concesionarias de trenes, mientras los trabajadores y el pueblo viajamos como ganado; o a las patronales del campo, que continúan amasando fortunas con el ‘modelo económico K’. Ante esta situación los trabajadores y el pueblo no se quedan de brazos cruzados y empiezan a tensar sus fuerzas saliendo a luchar contra la inflación, que carcome los aumentos miserables pactados por la burocracia sindical. Así pudimos ver a los trabajadores del neumático enfrentando a sus patronales superexplotadoras y a la burocracia traidora de la CTA; a los docentes de distintos puntos del país, a los trabajadores de Luz y Fuerza de Córdoba contra la reforma jubilatoria del gobernador sojero Schiareti.

En la UBA también salimos a enfrentar el desfinanciamiento de la educación con asambleas, movilizaciones y tomas de Facultades. Los docentes continúan con su plan de lucha de paros y movilizaciones ante la falta de respuesta del Ministerio de educación. Los/as compañeros/as de Sociales, cansados de las promesas oficiales del edificio único del deKano Schuster y el gobierno, tomaron las tres sedes y continúan en pie de lucha. En Filo, al calor del paro docente salimos a pelear por mayor presupuesto en unidad con los docentes y con el resto de las Facultades. Tenemos planteado desarrollar una gran lucha nacional por aumento de presupuesto para la educación, enfrentando tanto al gobierno que cínicamente dice distribuir la riqueza como a la “oposición sojera” que ajusta a la educación.

En América Latina vuelven a surgir vientos de crisis: así encontramos a Bolivia con la “media luna” reaccionaria que en las últimas semanas ha desplegado una ofensiva sobre los trabajadores y campesinos con ataques racistas, mediante bandas paramilitares, que hasta este momento suman mas de 20 muertos, varios desaparecidos y centenares de heridos. Ante esto, el gobierno de Evo Morales continúa con su estrategia dialoguista y de negociación con la derecha ‘autonomista’ –mientras los muertos los pone el movimiento obrero y campesino-. La oligarquía golpista boliviana demuestra una vez más que está dispuesta a defender sus tierras, riquezas y grandes propiedades a sangre y fuego. Sólo la movilización independiente y la organización de la autodefensa de los campesinos, pueblos originarios y la clase obrera de Bolivia, pueden aplastar a la reacción proimperialista. Los compañeros del PTS que impulsamos la agrupación En Clave ROJA apoyamos esta perspectiva junto a la Liga Obrera Revolucionaria-Cuarta Internacional (LOR-CI), corriente hermana de nuestra organización, que organiza a sectores importantes del movimiento obrero de El Alto y el movimiento estudiantil (ver www.lorci.org) con esta política. Es necesario que el movimiento estudiantil apoye activamente al pueblo boliviano, desarrollando movilizaciones, charlas y eventos en las Facultades para rodear de solidaridad a la Bolivia obrera, campesina y de los pueblos originarios.

Al mismo tiempo, la crisis financiera internacional está llevando a la recesión a gran parte de los países imperialistas como EE. UU., la Unión Europea y Japón (ver nota aparte), y a su vez en nuestro país ha puesto en evidencia signos de agotamiento en el ‘modelo económico’ pos devaluación. Las grietas que se abrieron en ‘las alturas’ este último tiempo, son sólo un anticipo de crisis más profundas que se avecinan, donde puede haber enfrentamientos entre distintos sectores burgueses, pero nada para los trabajadores, la juventud y el pueblo. Este escenario pone en jaque el pilar del consenso social logrado por los Kirchner como fue el crecimiento económico a tasas chinas durante su primer mandato, y puede agudizar la lucha entre los diferentes sectores capitalistas. Es tarea de los sectores que nos reivindicamos de la izquierda obrera y socialista preparar al movimiento estudiantil para que intervenga independientemente de los sectores patronales ante futuras crisis, aliándose a los sectores combativos de la clase trabajadora.

Intelectualidad, universidad y la “crisis del campo”

En estos meses, como hace mucho tiempo no se veía, un sinnúmero de intelectuales y funcionarios universitarios tomó partido en la crisis nacional ubicándose en alguno de los bandos capitalistas. Tanto aquellos que hace meses atrás se reivindicaban como “ni oficialistas ni opositores”, como aquellos que nos hablaban de la necesaria visión neutral e imparcial y del pecado de la “política”, afilaron sus plumas para justificar a alguno de los sectores patronales enfrentados.

Por un lado, estuvieron aquellos que, alineados detrás del Gobierno de Cristina, impulsaron el espacio llamado “Carta Abierta”, que entre sus principales referentes tuvo al sociólogo y director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, a Nicolás Casullo, Ricardo Forster, y periodistas como Horacio Verbitsky y José Pablo Feinmann. También estuvieron funcionarios universitarios como el Decano de nuestra Facultad Hugo Trinchero, o de la Facultad de Ciencias Sociales Federico Schuster, que pasaron de un tibio apoyo al gobierno a cerrar las Facultades para participar de las movilizaciones a Plaza de Mayo a favor de Cristina junto a la burocracia sindical y el aparato punteril de los intendentes del Gran Buenos Aires. Este sector de intelectuales y funcionarios le dio un ropaje ideológico a la política del gobierno nacional bajo el paraguas de ver un “clima destituyente” o “golpista”.

Frente a esta “amenaza” sus esfuerzos estuvieron centrados en disfrazar al gobierno de los Kirchner como “progresista” contra la burguesía rural.

Por el bando de las patronales rurales estuvieron los periodistas e intelectuales del “Acuerdo del Bicentenario” –aunque con un bajo perfil- y otros opositores, como la ex maoísta Beatriz Sarlo. Incluso en Filo tenemos los ejemplos de Luis Alberto Romero (Historia) o Samuel Cabanchik y Diana Maffia (docentes de la Carrera de Filosofía), estos dos últimos, “flamante” senador y legisladora porteña por la Coalición Cívica de Elisa Carrió.

El rol de estos intelectuales fue el de defender –y justificar- la política de uno u otro sector capitalista, mientras que los trabajadores, estudiantes y sectores populares padecíamos el desabastecimiento, la creciente inflación e incluso situaciones críticas como despidos y suspensiones en fábricas y establecimientos.

En este mar de intelectuales y funcionarios serviles a uno u otro interés patronal, hubo otras expresiones políticas, que no se alinearon con ninguno de estos dos bandos capitalistas. La posición que más se destacó en este terreno fue la declaración “Ni con el gobierno ni con las entidades patronales ‘del campo’”, impulsada por docentes como Christian Castillo, Pablo Bonavena y Pablo Pozzi, y que contó con más de 600 firmas de importantes escritores, periodistas, trabajadores de la cultura e intelectuales como Andrés Rivera y Guillermo Almeyra. En nuestra facultad, fueron parte de esta iniciativa docentes como José Vaseillez, Eduardo Glavich, Juan Hernández y Jorge Panesi. Esta fue una importante postura independiente ante los dos sectores que no tienen nada bueno para ofrecer a los trabajadores, estudiantes y sectores populares.

El debate en el movimiento estudiantil

El movimiento estudiantil también fue golpeado de lleno por la crisis nacional. La agobiante rutina universitaria se vio trastocada con importantes debates en las cursadas y las asambleas de nuestra Facultad fijaron una posición independiente de los dos sectores capitalistas.

En este debate, no faltaron las agrupaciones que se ubicaron como trasmisoras de la política del gobierno como La Simón Rodríguez o Libres del Sur. Estas corrientes pretendieron convencer a los estudiantes que el gobierno de los K sería el “heredero” de la lucha de los/as compañeros/as detenidos desaparecidos durante la última dictadura militar. Cuando en realidad, a cinco años de la anulación de las leyes de impunidad, mantiene al 95% de los genocidas en libertad y solamente avanza a cuentagotas en los juicios a algunos represores; sólo 30 condenas, de los menos de 400 imputados por crímenes de lesa humanidad que existen en todo el país y como si esto fuera poco, un gran porcentaje goza de las cómodas y lujosas ‘prisiones domiciliarias’ junto a sus familias (como lo mostró la reciente condena al genocida Antonio Bussi en Tucumán). Mientras tanto, la desaparición del testigo Julio López lleva ya ¡dos años! de impunidad y encubrimiento. Este es el verdadero rostro del –supuesto- “gobierno de los derechos humanos”, que defienden estas agrupaciones.

Tampoco faltaron algunas agrupaciones ‘independientes’ que, viendo un avance de los sectores de la derecha, no encontraron mejor defensor de los intereses de los trabajadores y el pueblo que el gobierno de los K. Estas agrupaciones descubrieron en la crisis una extraña forma de construir “nuevas practicas de hacer política” ubicándose con el aparato político mas viejo y mafioso de la argentina como es el Partido Justicialista. Así, encontramos a agrupaciones como Plan B que a pesar de haberse pronunciado por una política independiente, terminaron movilizándose junto a sectores de la CTA con el programa gubernamental de “defensa de la democracia” y “por la mesa de los argentinos”. Mientras tanto, los/as compañeros/as que formaban parte de MQN, que vienen hace años propugnando la no politización del estudiantado, ante el primer cimbronazo político terminaron partiéndose en dos, yéndose uno de sus sectores a defender al gobierno “nacional y popular”. En estas últimas semanas, este sector inauguró su Centro de Estudios Laborales (CEL) de formación sindical, que pretende unir a la clase trabajadora “fortaleciendo los sindicatos del gobierno popular” (sic) ¡junto al burócrata sindical Hugo Moyano y el Movimiento Evita!

Mención aparte merecen La Corriente-PCR y el MST-FAE, que pretendieron ver en los piquetes de la Sociedad Rural o los cacerolazos de la clase media gorila de Caballito y Palermo, una “rebelión” de los “olvidados” y “oprimidos”. Esta política la intentaron encubrir detrás del apoyo a los “pequeños productores” y chacareros, cuando en realidad lo que estaba en juego era una disputa por la renta de los sectores económicos mas concentrados del campo con el gobierno. Esta política no sorprende de una corriente como el PCR, abanderada de la conciliación de clases, que en el ‘89 votaron por Menem, o que considera que existen sectores “patrióticos y populares” de empresarios o en las Fuerzas Armadas genocidas. Respecto al MST, durante la crisis pudimos ver cuál es su proyecto de “Nueva Izquierda”... más bien de centroizquierda, que termina siendo furgón de cola de cualquier empresario o oposición burguesa “progresista”.

Los/as compañeros/as del PO, a pesar de levantar una política independiente durante la crisis, al mismo tiempo se negaron a aunar esfuerzos para poner en pie un bloque independiente nacional y por facultad, eligiendo romper sus frentes con la “izquierda sojera” donde “daban las condiciones”, como parece ser el caso de Filosofía y Letras, y mantenerlos en la FUBA.

Desde En Clave ROJA desde el inicio de crisis planteamos la necesidad de organizar, difundir y fortalecer una posición independiente en el movimiento estudiantil. Desde esta perspectiva y junto a otras agrupaciones desarrollamos una lucha política para que las asambleas de nuestra Facultad o instancias como el Congreso de la FUBA se pronuncien en ese sentido. Frente al Congreso trucho de la FUA, fuimos los impulsores de un bloque político que a la vez que denunciara las dos políticas patronales, desarrolle sin ninguna mezquindad un plan de lucha nacional por aumento de presupuesto, y en este sentido organizar un gran Encuentro Nacional de Estudiantes para resolver los pasos a seguir. Esta lucha la dimos partiendo de entender que gane el sector patronal que gane, si el movimiento estudiantil junto a los trabajadores no presenta una alternativa independiente, será imposible conquistar nuestras reivindicaciones.

Nuestra lucha por un nuevo movimiento estudiantil

La crisis nacional puso en la agenda la necesidad de construir nuevo movimiento estudiantil, que lejos de considerar suficiente levantar una posición independiente frente a la crisis de los de arriba, tiene planteado proponerse revolucionar sus organizaciones. Porque como señalamos anteriormente, la disputa abierta entre el gobierno K y la oposición sojera preanuncia futuras crisis burguesas de mayor envergadura. Frente a esta situación, tenemos planteado comenzar a poner en pie un nuevo movimiento estudiantil, que irrumpa en la realidad nacional y selle en las calles, en un solo grito, una alianza junto a los trabajadores.

Es desde esta perspectiva que queremos desarrollar un debate con los diferentes proyectos de movimiento estudiantil que están planteados
Por un lado la conducción del CEFyL (La Corriente-PCR, PO, MST-FAE, IS), ha sostenido un Centro vacío de participación, dedicado a la administración de servicios como los apuntes o el Bar, con decenas de militantes rentados. Lejos de hacerlos responsables de la pasividad del movimiento estudiantil en los últimos años, consideramos que nada impedía convertir al CEFyL en una herramienta de organización militante de los centenares de compañeros/as, que al calor de los conflictos de los últimos años, mostraron su interés por trasformar la situación de la Facultad. Entendemos que esta situación responde a que la política desarrollada por la Conducción parte de construir un movimiento estudiantil “desde arriba”, que termina suplantando al movimiento estudiantil con el “aparato”. Esta política fue acompañada con una convivencia “perversa” con el Decano Hugo Trinchero, que en el 2006 llevo a la mayoría de las corrientes de la actual conducción (La Corriente, PCR – MST y La Walsh en el FAE) a votarlo como Decano.

Incluso los/as compañeros/as del MST han formado parte de la actual gestión de la facultad, incorporando militantes a la Secretaria de Extensión Universitaria y Bienestar Estudiantil (SEUBE). De esta manera barrieron de un plumazo cualquier independencia por parte del CEFyL con las autoridades de la facultad. Toda esta política fue acompañada por la idea de conquistar “aliados” dentro del régimen universitario que permitieran lograr las reivindicaciones del movimiento estudiantil “paso a paso”. Lamentablemente los/as compañeros/as del PO, a pesar de que denunciaron al deKano y el rol de las camarillas, en los hechos cubrieron por izquierda esta política de la Conducción, al mismo tiempo que la reproducen en otras Facultades de la UBA, como es el caso de Arquitectura, donde son parte de la gestión del deKano Sorin.

Frente a esta situación han surgido planteos de las agrupaciones independientes (Colectivo de Izquierda, Plan B, Prisma) que, con un discurso centrado en la construcción de “nuevas prácticas políticas” que permitan la participación de los estudiantes “no agrupados”, limitan el debate del movimiento estudiantil a los “problemas concretos” que “unen” y “les interesan” a los estudiantes. De esta manera terminan contraponiendo las asambleas y las instancias de organización del estudiantado a las discusiones políticas, concibiendo un movimiento indefinido que no se plante frente a los principales problemas que atraviesa la sociedad.

Para estas agrupaciones parece ser un “pecado” discutir en las asambleas de Filo las diferentes políticas que se levantaron frente a la crisis del campo. Es que al igual que La corriente-PCR o el MST-FAE no quieren discutir la situación nacional porque unos apoyaron al campo y los reclamos reaccionarios de la SRA y otros tienen como aliados a agrupaciones que se tragaron el “sapo” del golpe y levantaron el programa del gobierno.

Desde En Clave ROJA, frente a los que consideran que el movimiento estudiantil se construye “desde arriba”, manteniendo centros con métodos burocráticos dedicados a funciones de servicios, señalamos que solamente a partir de organizaciones democráticas que se basen en asambleas y cuerpos de delegados, se puede construir un movimiento estudiantil militante e independiente de las patronales y las camarillas. Pero también frente a los que sostienen el “pecado de la política” en las asambleas, señalamos que hacer política es una tarea ineludible del movimiento estudiantil ya que si no la desarrolla, la política la terminan haciendo otros por nosotros; como los intelectuales y funcionarios universitarios, que no se cansaron en apoyar al gobierno durante la crisis del campo.

Solamente discutiendo y haciendo política el movimiento estudiantil puede ir madurando sus experiencias con las camarillas universitarias, el gobierno K e incluso con los planteos de cada una de las agrupaciones.

Esta cuestión la planteamos partiendo de la consideración que el estudiantado no es un actor “homogéneo”, sino que más bien en su interior conviven diferentes intereses y concepciones políticas, que pueden llevarlo a tomar roles políticos diferentes. Esto lo podemos ver a lo largo de la historia cuando por ejemplo el movimiento estudiantil jugó un rol de correa de transmisión de políticas conservadoras, como su actuación durante el golpe gorila del ‘55 (o incluso en estos tiempos el movimiento estudiantil “escuálido” de Venezuela o la “Juventud Democrática” en Bolivia); como también puede ser un factor subversivo en la realidad nacional saliendo a la luchar junto a los trabajadores y el pueblo como se dio en el Cordobazo del ‘69. Es por esto que desde En Clave ROJA peleamos por poner en pie un nuevo movimiento estudiantil que, a la vez que salga a pelear por mayor presupuesto y salarios dignos para todos los docentes, en contra de los ataques privatistas, defendiendo las conquistas que hemos logrado, también se proponga confluir con los trabajadores que salen a luchar y reconstruir la alianza obrero estudiantil contra los que gobiernan para los capitalistas, para cuestionar el carácter de clase de esta Universidad que destina todos sus conocimientos al servicio de maximizar las ganancias de los capitalistas y le da la espalda a los intereses de las grandes mayorías como son los trabajadores y oprimidos de este país.

La lucha de ideas, parte de las tareas del movimiento estudiantil

Frente a una universidad que no se cansó de tomar partido en la situación nacional, y frente a los intelectuales que afilaron sus plumas para teorizar y justificar el accionar de alguno de los sectores patronales enfrentados, desde En Clave ROJA consideramos indispensable que el movimiento estudiantil sea parte de la batalla ideológica que se libra todos los días en la Facultad y en cada una de las cursadas. Lamentablemente el menosprecio por la lucha teórica e ideológica de la mayoría de las corrientes de izquierda -que responde a una visión sindicalista de la universidad y del movimiento estudiantil-, debilita esta lucha indispensable. Desde este primer número de la revista Armas de la crítica, queremos aportar a la importante tarea de cuestionar las principales teorías e intelectuales del statu quo, que no se cansan de decirnos que la única solución ante la miseria y explotación a que nos condena el sistema capitalista, es una resignación pasiva a la miseria de “lo posible”.

Esta revista es parte de una serie de revistas y publicaciones que impulsamos en distintas Facultades de la UBA y el país; y que también se referencia y es parte del proyecto del Instituto del Pensamiento Socialista “Karl Marx”, espacio de debate, crítica y discusión a través de charlas-debate, seminarios, cursos y proyecciones; además de la edición de la revista nacional Lucha de Clases y diversos libros.

Consideramos que urge en la Facultad de Filosofía y Letras cuestionar y transformar los añejos y anquilosados planes de estudio de cada una de las carreras; derrumbando los mitos que los estudiantes tenemos que ser un actor pasivo, que recibe acríticamente las teorías e ideologías que se imparte en las aulas. Esta tarea no la hacemos desde un lugar “neutral” sino que batallamos en el campo de las ideas con la perspectiva de poner en pie una nueva generación de estudiantes e intelectuales que combata por las ideas del marxismo, y luche por la transformación revolucionaria de la universidad y de la sociedad en su conjunto. Te invitamos a leer, opinar y difundir esta revista, y a ser parte de esta pelea.

revistaarmasdelacritica@gmail.com

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