Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
13 de diciembre de 2017

Presentan una denuncia penal contra la Policía por el joven que perdió un ojo

28 Nov 2003 | Es el caso de Pedro Alveal, un ceramista de 20 años que recibió 62 perdigones. Abren otra causa judicial por dos personas que fueron heridas con balas de plomo.   |   comentarios

NEUQUEN (AN).- Al final de una cacería que duró apenas unos minutos, Pedro Alveal, recibió el martes último 62 perdigones de balas de goma en todo el cuerpo, permaneció detenido más de cinco horas y fue "brutalmente" golpeado en la comisaría 18. Dos proyectiles le partieron en tres pedazos el glóbulo ocular y por esa agresión a Pedro ahora le queda sólo un ojo.
El dramático relato de lo que vivió este joven de 20 años que trabaja en Zanon durante los enfrentamientos entre grupos de desocupados y la policía figura en la denuncia penal que ayer llegó a la fiscalía de Delitos Complejos. Además, la secuencia de la persecución fue registrada por la cámara fotográfica que llevaba un empleado de la fábrica de cerámicos Zanon.
La denuncia que llevaron los abogados Mariano Pedrero, Mariano Mansilla, Leopoldo Denaday y Romina Sckmunck es para que se investiguen los delitos de homicidio agravado en tentativa, lesiones gravísimas, abandono de persona y privación agravada de libertad, vejámenes y torturas, todos contemplados en el Código Penal.
El comisario Juan Carlos Lezcano dijo ayer a "Río Negro" que la información que él maneja sobre este episodio coloca a Alveal en el escenario de los saqueos. "La información que tenemos en este momento es que este joven fue demorado en circunstancia de saqueos sobre calle Godoy", expresó el jefe de la Policía. Aclaró, además, que no conoce el contenido de la denuncia presentada ayer en la fiscalía, por lo que se excusó de emitir opinión alguna sobre las acusaciones de maltrato policial dentro y fuera de la comisaría.
La causa, al igual que otra en la que se pide investigar las circunstancias en que fueron heridos otros manifestantes con balas de plomo, está en manos del fiscal adjunto Cristian Piana.
El martes a las 18.45 se desarrollaba una conferencia de prensa en la esquina de Godoy y Doctor Ramón. Había sido convocada por organizaciones de desocupados, entidades defensoras de los derechos humanos, estudiantes universitarios, entre otros sectores. La rueda de prensa fue disuelta por la policía con balas de goma y gases lacrimógenos.
Alveal se encontraba en ese lugar y, al igual que el resto, escapó del nuevo foco de represión. El joven salió a toda prisa por Godoy y dobló en la diagonal Ricardo Balbín. En el trayecto lo perseguían grupos de policías que se desplazaban en motocicletas. Mientras huía Pedro recibió la descarga de 62 perdigones.
"Dichos disparos fueron realizados a quemarropa y desde una corta distancia sin ninguna causa que justifique un accionar persuasivo", dice la denuncia presentada ayer. Para los abogados el accionar de los uniformados "indica con total claridad que existió una manifiesta intencionalidad de provocar su muerte".
Ya sin fuerzas y herido, Alveal fue tomado por un policía del cabello y arrastrado hasta una camioneta de la Uespo, la unidad especial antimotín de la institución que dirige el comisario Lezcano. Antes de ser detenido, la cámara del fotógrafo de Zanon registró la cara cubierta en sangre del joven Alveal. A Pedro lo trasladaron en el móvil 243 de la Policía hasta la comisaría 18. En ese lugar, dicen los denunciantes, "fue brutalmente golpeado por efectivos policiales".
En la unidad 18, Alveal permaneció desde las 19 hasta casi la medianoche en una celda "sin recibir atención médica". Otros detenidos, entre ellos el dirigente estatal del área de salud, Baltazar Alvarez solicitaron a los policías que autorizaron asistencia médica para el herido. El reclamo "fue absolutamente ignorado", destacan los abogados en la presentación ante la fiscalía.
Alveal finalmente fue derivado a la comisaría Primera para cumplir con trámites de identificación. De allí logró salir a las 0.15 del miércoles. Lo dejaron "librado a su suerte sin que pudiera valerse por sus propios medios", según el relato de los abogados. El herido fue auxiliado y trasladado hasta el hospital Castro Rendón por la doctora Marisa Iacono y Enrique Trovatto. Recién a las 0.30 ingresó a la guardia del nosocomio. Ese mismo día se conoció la noticia. Entre los heridos figuraba uno que había perdido un ojo. Era Pedro, el que aparece en las fotografías que ilustran esta página.
En la otra denuncia se describen circunstancias de otros enfrentamientos entre policías y manifestantes que luego, se comprobó en el hospital, tenían heridas de bala de plomo. Se trata ésta última de una denuncia general para que se investiguen delitos cometidos en el marco de la represión que se inició el martes a la mañana en la puerta del estadio Ruca Che, que además describe con detalles la ausencia de interlocutores en el gobierno a los que, distintos dirigentes, intentaron conectar para frenar el accionar de la policía.
En esta denuncia aparece el caso de Heriberto Chureo, dirigente del MTD y titular de la comisión vecinal del barrio San Lorenzo que fue herido con una bala de plomo. Según la denuncia, que un policía "luego de apuntarle le disparó con una pistola en un claro intento de homicidio".




62 perdigones, y algo que aún no sabe
NEUQUEN (AN).- Recién el miércoles por la tarde los médicos del Hospital Castro Rendón terminaron de quitarle a Pedro Alveal los 62 perdigones de goma que tenía en todo el cuerpo. Uno de ellos le hizo perder su ojo izquierdo.
Este joven de 20 años, que vive en el barrio San Lorenzo junto a sus padres y un hermano, fanático de los grupos de rock Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y Sumo, y simpatizante de Boca Juniors, todavía no lo sabe. Los médicos aguardan que se estabilice para decírselo. Recién está saliendo del aturdimiento de los golpes que recibió.
Dice algunas palabras que alcanzan para expresar su bronca, según cuenta su padre, Juan, de 49 años, un desocupado que el martes fue a empadronarse al gimnasio Ruca Che para no dejar de recibir el subsidio con el que trata de sustentar a su familia.
Pedro es el menor de 6 hermanos. Este año había comenzado a trabajar en la Cerámica Zanon, y estaba por terminar la secundaria. "Ahora vamos a ver cómo hace para seguir", se preguntó su hermana Mónica. "Lo que hizo la policía fue una aberración. Nunca había visto algo así en esta provincia", dijo el papá de Pedro, con la voz quebrada, ayer, en medio de la presentación judicial.
"Es un buen pibe, simple, solidario", agregó su hermana. La familia vive en una humilde casa a pocas cuadras de donde lo golpearon.
El martes pasado, ante la falta de novedades de su hijo durante varias horas, y con el sonido de las balas y la corridas rondándole los oídos, Juan salió a buscar a su hijo en una bicicleta. Eran cerca de las 20. La hermana de Pedro cuenta que cuando su hermano salió de la casa donde vive, varias horas antes, le dijo "ahora vuelvo". Le habían prestado una bicicleta y la iba a devolver.
"Por un lado estábamos tranquilos, porque a veces sale y tarda en volver, pero siempre regresa. Es un chico que no se mete en problema así nomás. Pero este era un día diferente", describió Juan el panorama de violencia que reinaba en el oeste de la ciudad.
A los pocos minutos de comenzar con la búsqueda regresó a su casa por dos motivos: el aire del barrio era irrespirable por los gases lacrimógenos que el viento se empeñaba en dispersar, y por otra parte no encontraba rastros de su hijo. "Podía estar buscando toda la tarde que era lo mismo", explicó.
Varias horas después, a las dos de la mañana, recibió un llamado nefasto que le relataba el estado de Pedro.
"Ahora sabemos que lo maltrataron -dijo el padre-; lo tuvieron cinco horas detenido, lo pasearon por la ciudad y lo dejaron tirado".
Luego de haber pasado por las comisarías 18 y Primera -según consta en la denuncia que la familia radicó ayer- una doctora lo llevó al Castro Rendón, donde todavía permanece en recuperación y usa una silla de ruedas para trasladarse.

Respaldo de gremios, Iglesia y Derechos Humanos
NEUQUEN (AN).- "Venimos a exigir justicia. Desde los organismos de Derechos Humanos no vamos a dar el brazo a torcer para que los que cometieron estos delitos sean juzgados".
Mariano Pedrero, uno de los abogados que representa a los agredidos del último martes se refirió sobre la denuncia penal que presentó en la Fiscalía de Delitos Complejos.
En una conferencia de prensa realizada en la vereda del edifico de Alberdi 52, responsabilizó "al poder político y a la policía" de las agresiones sufridas por Pedro Alveal, el joven de 20 años que perdió un ojo por una bala de goma, pero también por "otros compañeros que fueron atropellados y golpeados salvajemente", dijo.
En el caso de Alveal, sostuvo, "hay testigos, fotos y familiares que pueden acreditar que los responsables de esta violencia descomunal fueron policías". De eso dejó constancia ayer en la presentación.
Un amplio arco de organizaciones políticas, gremiales, de desocupados y Derechos Humanos refrendó la presentación.
Entre los adherentes figuran el obispo neuquino Marcelo Melani, la CTA, ATEN capital y provincia, y la APDH.
Cerca del mediodía el grupo de abogados subió al tercer piso del edificio del centro neuquino para presentar la denuncia. Junto a ellos estaban Juan y Mónica Alveal, padre y hermana de Pedro.
La denuncia también contempla los daños sufridos por el dirigente del MTD, Heriberto Chureo, que fue dado de alta el miércoles, luego de permanecer hospitalizado en el hospital Castro Rendón por un disparo de bala de plomo, que todavía tiene alojada en el abdomen.
"A mí me tiraron a matar", aseguró, y luego criticó al gobierno provincial por "esperar al derramamiento de sangre para impulsar la obra pública".








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