Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
20 de octubre de 2017

La Verdad Obrera N° 583

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Pollo, tu lucha es nuestra lucha

21 Aug 2014   |   comentarios

El martes 5 de agosto nos llegaba la terrible noticia. Mientras participábamos junto a las trabajadoras y los trabajadores de Lear de uno de los tantos piquetes en la puerta de la fábrica de Pacheco por la reincorporación de los despedidos, nos avisaban que se había incendiado la casa del Pollo.

El martes 5 de agosto nos llegaba la terrible noticia. Mientras participábamos junto a las trabajadoras y los trabajadores de Lear de uno de los tantos piquetes en la puerta de la fábrica de Pacheco por la reincorporación de los despedidos, nos avisaban que se había incendiado la casa del Pollo.
Estos quince días transcurridos parecen una eternidad, ya que este querido compañero viene peleando día a día por recuperarse de las complicadas heridas que sufrió en esa fatídica madrugada.
Quienes lo conocemos sabemos que es un luchador incansable, un testarudo, un cabeza dura, de esos que son difíciles de convencer rápidamente si no tienen acuerdo. Pero al mismo tiempo un tipo con un humor envidiable.
El Pollo empezó a militar de pibe en el viejo MAS de Mar del Plata y junto a un puñado de camaradas pusieron en pie el PTS. Yo lo conocí en la zona norte, cuando éramos un grupo pequeño. Lo que nos entusiasmaba entonces era abrir un trabajo en Pacheco con la firme convicción de construir un partido revolucionario anclado en el corazón del proletariado industrial más importante del país.
Cuando el Pollo entró a trabajar en Donnelley me puse muy contenta. Se lo dije en la puerta del Ministerio de Trabajo, donde una vez más estábamos luchando, en esa oportunidad junto a los obreros de FATE. Era una alegría compartida que tenía que ver con que junto a él y otros compañeros habíamos militado tiempo atrás en el conflicto de Atlántida, la actual Donnelley. El Pollo había pasado años intentando quedar efectivo en algún lugar. En el Correo Argentino, su anterior trabajo, lo habían despedido porque descubrieron que era militante.
Por eso mi alegría, porque después de años esa fábrica había parado para que él pasara a planta permanente. Una fábrica que hoy está bajo control obrero porque, ante el intento patronal de cerrarla, cientos de compañeros del Pollo decidieron defender sus puestos de trabajo, gritando como en Lear “Familias en la calle, ¡nunca más!”.
A lo largo de estos quince días son innumerables los mensajes de compañeras y compañeros que escribieron sobre distintas experiencias de militancia junto al Pollo. También escribieron muchos que no lo conocen pero con sus relatos hablan de la tradición, lucha y compañerismo de los que dedicamos la vida a la militancia revolucionaria. Esos mensajes llegados desde los más diversos lugares, incluso de compañeras y compañeros de los grupos hermanos del PTS en Latinoamérica y Europa, son un gran aliento para el Pollo y para quienes estamos a su lado en este complicado momento. En estas palabras de Sergio Folchieri, de Raúl Godoy, de “Nando” de Donnelley y de Emilio Albamonte resumimos la larga lista de mensajes recibidos.
“Somos parte de esa generación que nunca vio a la clase obrera en ascenso. Que sufrimos el estado de sitio en la infancia, la derrota de Malvinas en la adolescencia, el menemismo y la derrota de los estatales en el ‘90, la década neoliberal, hasta los primeros aires de primavera en 2001. Resistimos la cooptación de la ‘democracia’ y la desaparición de la izquierda. Sobrevivir y recuperar el legado de León Trotsky. Una virtud, ¿no? Pelear por la revolución en esa época. Mérito de Emilio, Titín, Grace, Montes. La generación de los ‘70. Y toda una camada de jóvenes (en aquella época) dirigentes que hoy son parte de la dirección del PTS. Llegamos acá para ver al PTS y la FT, cómo avanzan y se preparan para posibles ofensivas obreras y populares. El Pollo es uno de ellos, uno de nosotros, un puente a generaciones revolucionarias más capaces.” (Sergio Folchieri, obrero de Wolksvagen Córdoba y dirigente nacional del PTS)
“Conozco al Pollo desde que fuimos expulsados del MAS. Desde que junto a un puñado de compañeros y compañeras fundamos el PTS, resistiendo ‘los trapos’ rojos del trotskismo, en una soledad de vanguardia. Esa fue una pequeña época, no tan épica. No brillante. Con pocos ‘medios’ pero mucha convicción. A principios de los ‘90 ‘nos cruzamos’ con el Pollo en Neuquén. Él se había venido para acá tratando de construir la regional. Con nuestra llegada, éramos siete. Años áridos políticamente. De resistencia de los principios y de tratar de aferrarnos a la teoría y a nuestra tradición. No teníamos más que eso. El Pollo logró entrar a Zanon en una empresa de limpieza, pero la precariedad de los ‘90 lo dejó afuera en pocos meses. Tiempo después logré entrar yo como contratado en la producción.” (Raúl Godoy, obrero de Zanon, ex diputado provincial de Neuquén y dirigente nacional del PTS)
“El Pollo, si bien empezó a trabajar hace poco en Donnelley, fue clave para los inicios de nuestra organización allá por 2003/2004, cuando recién arrancábamos con nuestra organización y no entendíamos mucho de política y sindicalismo. Él, junto a otros compañeros como Juan y Sol, haciendo equipo con los que estábamos adentro de la fábrica, logramos en principio forjar varios puntos claves para nuestra organización. Después de la derrota de Atlántida y los despidos de 2001 en la fábrica reinaba el miedo, la conciliación de clases y la apolitisismo.” (Nando, obrero de Donnelley)
“Su vida (la nuestra) no es ‘glamorosa’ sino una vida común, de lucha, de muchos contratiempos y muchas veces llena de alegrías pero también de tragedias políticas o comunes como ésta. Quizá la única diferencia con otras personas radique en que no solo sus familiares y amigos cercanos seguirán su lucha como propia, sino toda una organización que sabe que lo que le pase a cada uno de nosotros le está pasando a todos.” (Emilio Albamonte, fundador y dirigente nacional del PTS).
Mientras esperamos la pronta recuperación del Pollo seguimos juntando dinero para poner en pie nuevamente su casa, devorada por el fuego.
El Pollo no está solo. Quienes lo conocemos estamos convencidos de que esta dura lucha la va a seguir hasta final. Y acá estamos, acompañándolo.

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