Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
20 de febrero de 2019

MARXISMO 2008

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Panelista de la 2° Jornada: Claudia Cinatti

20 Nov 2008   |   comentarios

¿Cómo llegamos los marxistas y el marxismo a esta crisis?

La agudización de la crisis capitalista hizo que Marx y sus ideas de nuevo estén “de moda”. Teniendo en cuenta que venimos de una situación ideológica defensiva eso ya es una buena noticia. Pero tendríamos que indagar más en ¿cómo llegamos los marxistas y el marxismo a esta crisis?

En los últimos 30 años una enorme crisis ideológica del marxismo acompañó la ofensiva del neoliberalismo. La paradoja era que cuando el capitalismo más directamente se expresaba, con un aumento de la explotación y de la desocupación para millones de trabajadores en todo el mundo, la teoría crítica se desligó del marxismo. Es más se dedicó a criticar no tanto al capitalismo sino al marxismo. Las teorías denominadas posmodernas, post-marxistas o post-estructuralistas, aunque son distintas generaron un sentido común que acompañó la ofensiva capitalista diciendo que ya no era posible el cambio social. ¿Cuáles fueron sus condiciones de emergencia?

Podríamos destacar tres elementos históricos.

El primero es que la burocratización de la URSS y de los partidos comunistas generalizó una imagen del “marxismo” que rompía en realidad con el marxismo emancipador clásico de la III internacional.
El segundo elemento es que se generalizó la crisis de la idea de progreso. Con la crisis del boom de la posguerra se abonó el auge de las corrientes irracionalistas que expresaban un capitalismo en decadencia que puso en duda la idea de conocimiento y toda teoría que abarcara la “totalidad” del sistema.

El tercer elemento es que la imposición del neoliberalismo y la caída de la URSS justificó la idea de que no hay otra alternativa que mejorar la propia democracia liberal y de que cualquier pensamiento emancipatorio culmina en alguna forma de totalitarismo.

Estos elementos configuraron las corrientes del pensamiento “post”, y le dieron esa tonalidad crítica al proyecto emancipador del marxismo y una filosofía de resignación ante lo existente.

La relectura de Marx por Althusser

Esto puede rastrearse en la trayectoria de Althusser que encarnó una revitalización del comunismo de los PC’s abriéndose a otras corrientes de pensamiento. La relectura estructuralista de la obra de Marx, mediante una interpretación particular de la lingüística de Saussure, terminaba negando el estatuto teórico del sujeto y rompiendo con la relación dialéctica entre sujeto y objeto, o estructura y sujeto propia del marxismo clásico. Una liberación de las estructuras de la acción de los sujetos, y por lo tanto de la práctica.

En sus escritos póstumos Althusser teoriza la idea de que la filosofía de Marx debe inscribirse dentro de una tradición de “materialismo aleatorio” o “materialismo del encuentro” y plantea que el materialismo de Marx y Lenin pecó de idealista y teleológico. Frente a eso proponía reconstruir una filosofía que partiera del “vacío” y la contingencia absoluta. En esto acompañó el pasaje del estructuralismo al post-estructuralismo que influenció a la teoría radical de las últimas décadas.

El posmarxismo de Laclau

Si tomamos a Laclau, que es de esta pléyade el que opina que hay que hacer política veremos cómo cuestiona los fundamentos filosóficos, teóricos y políticos del marxismo.

Primero considera que la dialéctica de Marx no es distinta a la dialéctica de Hegel, y que por lo tanto tiende a plantear un movimiento de síntesis que aplasta las diferencias y que en su afán totalizante se vuelve totalitaria y teleológica.

Segundo Laclau parte de cuestionar la constitución de “lo social” de Marx y plantea una constitución “desmaterializada” que se constituye en una formación discursiva en la que la sociedad ha perdido cualquier fundamento objetivo. Las relaciones de producción o las clases sociales han perdido toda centralidad. Ahora el juego de la política se asienta en un flujo de significación que debe tener la garantía de que el sentido no se cierre. La política de la identidad se plantea a partir de una lógica de las equivalencias por la cual se crean bloques contingentes.

El problema es que eso no explica por qué los individuos adoptan determinada posición. Terry Eagleton le preguntó a Laclau ¿por qué los capitalistas no se hacen socialistas nunca? La verdad es que la centralidad de la relación capital / trabajo está más vigente que nunca en la sociedad contemporánea.

Laclau discute contra un marxismo construido, como si Marx hubiera sido “esencialista” de una clase obrera mítica que fuera antológicamente revolucionaria. No es así de ninguna manera, Marx plantea que hay una centralidad propia del modo de producción pero no define a las clases como entes preexistentes, ni como una colección de individuos, sino como relaciones sociales que son descritas teóricamente como determinaciones en categorías relacionales.

Ese fundamento es actual, las relaciones de producción y de propiedad siguen siendo claves en la sociedad capitalista. Lo vamos a ver con más claridad en el avance de la crisis económica capitalista, que devendrá en crisis social. La reflexión final es que es el momento de poner al marxismo a la ofensiva para responder a esta situación para que la crisis no se transforme en una catástrofe sino en la posibilidad de constitución de una clase obrera revolucionaria y de un partido revolucionario, sin los cuales no hay posibilidades de revolución social.

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