Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
17 de diciembre de 2017

Libertades Democráticas

ACTO POR EL ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE SAN MARTIN

Otro gesto conciliador de Kirchner con los militares

18 Aug 2004 | Estuvo por primera vez en el Regimiento de Granaderos. Y ratificó su acercamiento   |   comentarios

El presidente Néstor Kirchner aprovechó el acto por el 154°¸ aniversario del fallecimiento del General José de San Martín para visitar por primera vez, en casi quince meses de gestión, el Regimiento de Granaderos a Caballo, que como escolta presidencial se ocupa de su seguridad y la de su familia, y dejar allí un mensaje conciliador.
Fue un gesto de Kirchner hacia los Granaderos y el Ejército, a cargo de este homenaje al Libertador, que no era sin embargo el principal del día, el cual tuvo lugar en el Instituto Nacional Sanmartiniano. 
Así, el discurso de Kirchner siguió la línea de acercamiento que estrenó en la cena anual de camaradería de las Fuerzas Armadas, a principios de julio. Hasta ese momento la relación entre el Presidente y los militares estuvo signada por la confrontación, con picos de máxima tensión como los del 24 de marzo último, cuando en el aniversario del golpe militar de 1976 Kirchner ordenó descolgar de las paredes del Colegio Militar los cuadros de los ex dictadores Videla y Bignone y firmó con la Ciudad el convenio para convertir la ESMA en un Museo de la Memoria.
Kirchner exaltó ayer "la audacia, prudencia, disciplina, hombría de bien y patriotismo" de San Martín, valores, dijo, que "hoy deben estar más vigentes que nunca".
En la única alusión al pasado violento y la represión ilegal, recordó que para San Martín "el sable debía ser empuñado por la libertad y jamás levantarse contra un compatriota". 
La cita sanmartiniana de "no derramar sangre de nuestros compatriotas" también estuvo en el discurso del jefe del Ejército, Roberto Bendini. Con reiteradas alusiones al concepto de soberanía, Bendini sostuvo que la Nación "encara una etapa de reencuentro consigo misma" y afirmó que el Ejército "ansía volver a ser parte de la gran empresa nacional".
Kirchner llegó después de la una a Granaderos, donde fue recibido por el ministro de Defensa, José Pampuro, Bendini y el jefe del Regimiento, coronel Hernán Prieto Alemandi.
Cayó por momentos una garúa tenue, pero el acto igualmente pudo hacerse al aire libre, sobre una calle interna del Regimiento y con espacio suficiente para formar la caballería frente al palco. 
Luego de la tradicional invocación en memoria del sargento Cabral, hablaron Bendini y Kirchner. Pero no se ejecutó el Himno ni hubo invocación religiosa, según se dijo para hacer más corto el acto.
Kirchner saludó a los generales, que hicieron fila para darle la mano, y después se arremolinó como es su costumbre entre la gente, esta vez chicos de escuelas primarias encantados de poder saludar al Presidente. En la confusión del momento su entorno lo fue llevando hacia la salida, hasta que alguien advirtió que aún faltaba realizar el desfile, y todos volvieron a sus lugares.
Aunque varios cronistas se acercaron a Kirchner para preguntarle sobre el tema de la seguridad, el Presidente evitó pronunciar palabra. En su discurso escrito pareció aludir a los cuestionamientos por la inseguridad cuando dijo que "por injustos que sean los ataques de que seamos objeto", el objetivo era "mejorar los problemas de nuestra Patria".
Antes de irse, Kirchner recorrió el Museo del Regimiento y firmó su libro de visitas. 

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