Decíamos una semana atrás que la huelga de Kraft-Terrabusi se había convertido en una causa nacional, que ya había sacudido las estructuras políticas y sindicales, obligando a posicionarse sobre esta gran huelga obrera, la más importante de un establecimiento industrial desde hace décadas. Denunciábamos, y lo hacían los trabajadores, que el gobierno de Kristina y Scioli jugaba para la patronal norteamericana, que recordamos es el segundo monopolio de alimentos del mundo.
El lunes 28 de septiembre quedará como un día importante para la clase trabajadora. Ese día, a la par de la enorme decisión de los trabajadores de Terrabusi que cortaban la autopista Panamericana, decenas de organizaciones obreras, políticas y estudiantiles se movilizaron en distintos puntos del país. Doce provincias, los principales centros urbanos, sintieron el grito de ¡abajo la represión, viva la lucha de las obreras y los obreros de Terrabusi! Cortes, marchas, actos, escraches: no importaba la forma.