Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
Jueves 24 de Abril de 2014
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Los primeros de mayo en Argentina

04 May 2006

En Argentina se conmemora el 1º de mayo desde 1890, como parte de la primera gran acción unitaria de trabajadores de diferentes países del mundo, y según la propuesta del congreso de la II Internacional Socialista. En el Manifiesto del 1° de mayo se hace eje en la lucha por las 8 horas, la prohibición del trabajo a los menores de 14 años, abolición del trabajo nocturno para mujeres y menores, descanso dominical no interrumpido, inspección sanitaria de las habitaciones, entre otras. También se plantea la lucha por el socialismo.
A fines del siglo XIX y comienzos del XX se abre un período donde la clase obrera aparece con fuerza en la escena nacional. Se expresan tendencias a la huelga por sector y la huelga general. Se forman las primeras organizaciones sindicales, por oficio, y las Federaciones.
En 1902 se organiza la primera huelga general de la clase obrera Argentina. Cuando la FORA1 convoca a la huelga, los sectores dominantes responden sancionando la ley de residencia2 y el estado de sitio. Con una nueva huelga general en 1904, y la importante huelga de los inquilinos en 1907 se agudiza el enfrentamiento de clase, y es así que se prepara la manifestación para el 1° de mayo de 1909.
“El 1° de mayo de 1909 una provocación comienza un feroz ataque, encabezado por el jefe de policía Ramón Falcón, contra el acto anarquista realizado en Plaza Lorea, que deja 8 obreros muertos y 40 heridos. Enterada la manifestación socialista que termina concentrándose en Plaza Colón, rodeada por la policía, el orador por el Comité Ejecutivo propone la huelga general como repudio de la masacre y reclamo de castigo a los responsables, incluyendo al jefe de policía. La huelga se prolongó hasta el 8 de mayo (la llamada Semana Roja). El 14 de noviembre de 1909 resulta muerto Falcón, por una bomba arrojada por el joven obrero anarquista Simón Radowitsky como represalia por las acciones de la policía durante la Semana Roja.”3
Más de 500 activistas son detenidos, y muchos de ellos deportados. Comienzan a organizarse “grupos patrióticos” nacionalistas y racistas que atacan a los obreros, como adelanto de lo que será la Liga Patriótica constituida durante la Semana Trágica de 1919.
El 1º de mayo de 1910 la FORA realiza un acto nunca visto: 70.000 presentes en la Plaza Colón. Se lanza para el día 18 de mayo la consigna de huelga general por tiempo indeterminado. El gobierno conservador comprende el peligro del movimiento huelguístico y reprime con violencia. Es un golpe durísimo para el movimiento obrero, especialmente para la FORA anarquista, con sus principales dirigentes y activistas encarcelados o deportados.
En esta primera década del siglo un movimiento obrero en formación toma las banderas internacionalistas, durante los actos del 1º de mayo, con campañas por la libertad de los presos como Sacco y Vanzetti, o festejando los triunfos de la revolución rusa.
En 1912 se sanciona la ley Saenz Peña de voto masculino, obligatorio y secreto, que permitirá la elección de Hipólito Yrigoyen como presidente en 1916. El gobierno radical combina la represión a la vanguardia de la clase obrera, con concesiones y políticas de cooptación sobre otros sectores, apoyándose principalmente en las negociaciones que logra con una nueva corriente en el movimiento obrero, los sindicalistas.4
En el 9 congreso de la FORA, realizado en 1915, los sindicalistas habían logrado imponer las cláusulas de autonomía sindical respecto a las ideologías y los partidos políticos.5 Los socialistas ponían el eje en las elecciones parlamentarias, y en el camino de las reformas. Se comienza a abrir paso así a una nueva práctica en el movimiento obrero: se hacen frecuentes las reuniones en casa de gobierno con los dirigentes sindicales y se empieza a erradicar la ideología revolucionaria de la acción cotidiana de los trabajadores.
El gobierno interviene en varios conflictos durante esos años. Sin embargo, la Semana Trágica de 1919, y posteriormente la represión de la Patagonia Rebelde en 1921 muestran la verdadera política de la UCR como garante de las ganancias de los patrones y la oligarquía. Estas heroicas gestas obreras son derrotadas, y se cierra así este primer período internacionalista y combativo de la clase obrera argentina.

El movimiento obrero que culmina en el peronismo

Los años 30 marcan un período de transición en muchos sentidos. La crisis económica mundial obliga a implementar un cambio en el modo de acumulación capitalista en la Argentina, iniciando el período conocido como “sustitución de importaciones”.6 Y en este marco el movimiento obrero atraviesa grandes transformaciones estructurales junto a un marcado crecimiento de sus fuerzas. Si en 1935 se registraron 526.495 obreros y empleados, en 1946 la suma asciende a 1.153.895, de los cuales el 77% son obreros. Es una nueva clase obrera, en las grandes industrias y en la construcción, que mezclaba el viejo movimiento obrero con trabajadores que venían del campo, sin tradición política. Surgen nuevos sindicatos por industria centralizados nacionalmente, como los de la construcción y la carne, y se desarrollan algunas grandes luchas como la de la construcción, que comienza en octubre del ‘35 y se extiende hasta enero del ‘36, cuando estalla una huelga general con elementos insurreccionales en Buenos Aires.
En este período cobra peso el Partido comunista que logra influencia en importantes sindicatos. El PC pasa de sostener una política con elementos de clasismo en sectores del movimiento obrero (aunque con una línea sectaria), a la política del estalinismo de los “frentes populares”, intentando la unidad con socialistas y radicales, como anticipo de lo que será después su integración en la “Unión Democrática”, y su política de “alianza con los imperialismos democráticos” frente a la segunda guerra mundial.
En estos años 30 de transición es que se van generando las condiciones para el crecimiento de la figura de Juan Domingo Perón entre los obreros, que busca apoyarse en los trabajadores para ponerle límites al ingreso del imperialismo norteamericano en la región, ante el retroceso de Inglaterra en la escena. Para lograr esta influencia, Perón otorgó grandes concesiones al movimiento obrero, mientras por otro lado abortaba el intento de construir el Partido Laborista7 como un partido propio de los trabajadores. Liquidado este intento de un partido de trabajadores, fundó el Partido Justicialista, con los trabajadores subordinados dentro del movimiento burgués.

El 1° de mayo convertido en la “fiesta del trabajo y la lealtad”

Y así fue como los primeros de Mayo desde 1946 en adelante se convirtieron en “días de fiesta del trabajo” donde se saludaba el “pacto entre el trabajo y el capital” que pregonaba el peronismo.
Bajo el peronismo (y desde antes) la clase obrera había formado enormes organizaciones sindicales y obtuvo grandes conquistas como las vacaciones pagas, aguinaldos, aumentos de salarios y protección laboral. Este proceso dará origen a un movimiento obrero con una fuerte conciencia sindical y poderosas organizaciones, pero al mismo tiempo se consolida una burocracia sindical con profundos lazos con el estado y el partido peronista. Se forja una ideología de conciliación de clases, que se muestra en la transformación del 1° de mayo en un día de “fiesta del trabajo” (aliado al capital y ya no enfrentado a este). La clase obrera, mostrará gran combatividad en defensa de sus conquistas y sus organizaciones, pero lo hará también en defensa de un partido burgués y organizaciones burocratizadas.

1969. Un 1° de mayo clasista. Los años "70

El 1° de mayo de 1969 va a pasar a la historia más bien por lo que ocurre unos pocos días después en dos de las más grandes ciudades argentinas: Rosario y Córdoba. El 21 de mayo los estudiantes de Rosario se enfrentan en las calles durante todo el día con las fuerzas policiales y buscando la unidad con los trabajadores. Pero será el 29 de mayo de 1969 cuando la clase obrera comience a plantearse la posibilidad de un nuevo giro histórico, con la irrupción del Cordobazo. Las grandes movilizaciones de los trabajadores de la IKA Renault y Luz y Fuerza, las barricadas junto a los estudiantes, la ocupación obrero estudiantil del barrio Clínicas, y el retroceso impuesto a las fuerzas policiales, hasta que finalmente el ejército logra recuperar el control de la ciudad. El Cordobazo, verdadera semiinsurreccion de la clase obrera, abrirá un nuevo período para la lucha de los trabajadores, a tono con el auge obrero y popular que se desarrolla en el resto del mundo. El surgimiento de nuevas comisiones internas y delegados combativos, el clasismo cordobés, la democracia obrera ejercida en los lugares de trabajo, o la gran gesta del Villazo, son hitos de estos años. Si bien la mayoría de los trabajadores seguía siendo peronista, sectores avanzados podían plantearse derrotar a la burocracia y comenzar a forjar un camino independiente.
La vuelta de Perón al país es entonces la gran maniobra de la burguesía para intentar ponerle freno a esta perspectiva. El peso de la “izquierda peronista” en sectores de las clases medias y de los trabajadores, se pone al servicio de la vuelta de Perón, permitiendo así a la burguesía un primer desvío en el proceso abierto con el cordobazo.

1° de mayo de 1974: Perón prepara la reacción en toda la línea contra el movimiento obrero

Perón había asumido la presidencia luego de la renuncia de Cámpora. Ni bien asume la presidencia Perón llama a implementar un “pacto social” entre los trabajadores y los empresarios, con el aval de la burocracia sindical. Pero desde ese mismo momento comienzan a desarrollarse luchas sectoriales contra las patronales que intentan hacer efectivo este pacto social.
El 1° de mayo de 1974 se prepara una nueva “fiesta del trabajo” y Perón se dirige a los trabajadores desde los balcones de la casa Rosada. Lo acompañan en el palco Isabel Perón y el nefasto Lopez Rega. Cuando las columnas de la JP empiezan a cantar “qué pasa, qué pasa general, que está lleno de gorilas el gobierno popular”, Perón los echa de la plaza acusándolos de “imberbes” y alertando que el mayor peligro viene de los “infiltrados” en el movimiento peronista. Se refiere a los montoneros y las columnas de la JP, que se retiran de la plaza, dejando vacía una gran parte de la misma. En el mismo discurso, no casualmente, Perón reivindica a la burocracia sindical peronista.
El discurso de Perón el 1° de mayo contra los montoneros no fue causa de su “senilidad” o del “entorno”, como quieren justificar los propios montoneros. Sino que lo que se preparaba era el ataque en toda la línea contra el movimiento obrero, que no había cesado en su lucha y organización, aún después de la vuelta de Perón.
Esto se demuestra en dos hechos. Por un lado la organización de la triple A por Lopez Rega, anticipo de lo que será el golpe militar, que comienza con Perón aún en el gobierno. Por otro lado, la represión brutal lanzada contra los trabajadores de Villa Constitución por el gobierno de Isabelita en marzo de 1975.
En Julio de 1975 los trabajadores realizan la primer huelga general contra el peronismo en el poder, durante el Rodrigazo, y se organizan las coordinadoras obreras, embrión de autoorganización obrera. Para impedir esta experiencia de la clase obrera enfrentando a un gobierno peronista, y alertados por el peligro de no poder contener el giro a izquierda de la clase obrera, la burguesía argentina junto al imperialismo preparan el golpe militar.

La posibilidad de un cuarto giro histórico

Hemos visto brevemente cómo en la historia argentina han existido tres grandes procesos que culminaron en cambios cualitativos en la composición y dirección de la clase obrera: los orígenes de principios de siglo, los años 30 que culminaron con el peronismo, y el ensayo revolucionario abierto en los años 70. En todos esos momentos estuvo planteada la posibilidad de un giro histórico hacia la independencia de clase, hacia la emergencia de un movimiento obrero verdaderamente revolucionario, pero en todas esas ocasiones esta perspectiva fue derrotada o abortada.
La clase obrera argentina de principios del siglo XXI también está atravesando uno de esos momentos, de cambio en su composición, y donde todavía no ha surgido una nueva dirección obrera.
El crecimiento de las fuerzas de la clase obrera, y su ubicación en sectores estratégicos de la economía como las grandes industrias, los servicios, o los transportes, muestran las posibilidades objetivas para la recomposición de una nueva subjetividad en los trabajadores. También es alentador en este sentido la existencia de un proletariado joven, que no tiene todavía grandes derrotas sobre sus espaldas, y que desde los sectores precarizados comienza de a poco a ponerse de pie. La necesidad de construir una izquierda de los trabajadores, que partiendo de las experiencias históricas se proponga iniciar un camino de independencia de clase, está más planteada que nunca.

1 FORA, Federación Obrera de la República Argentina.
2 La ley de residencia permitía expulsar del país a los activistas obreros, en su mayoría extranjeros.
3 Documentos para la historia del Partido Socialista. Nicolas Iñigo Carrera, Instituto de Estudios Histórico Sociales.
4 ver nota en lvo número 177.
5 Esto lleva a la ruptura del sector anarquista que se constituyen como FORA del V congreso.
6 Hasta ese momento se aplicaba el modelo agroexportador.
7 dirigido por Cipriano Reyes.









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