Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
16 de octubre de 2017

Las nuevas medidas elevan la incertidumbre en España

26 Dec 2001   |   comentarios

La primera consecuencia para Argentina y las empresas con una fuerte relación con el país tras la suspensión de pagos de deuda externa es la pérdida de credibilidad. En el caso argentino, no osbtante, la fiabilidad era ya prácticamente nula desde principios del segundo semestre de este año.
El más que predecible desplome de la economía (suspensión de pagos y la devaluación), dio tiempo a las empresas españolas a prepararse para lo peor. Si hay dos grupos a quienes más afecta la crisis es a los dos grandes bancos españoles, el SCH y el BBVA. Como no se sabe hasta ahora cuál es exactamente el plan del Gobierno peronista, las consecuencias de éste para la cuenta de resultados de los bancos es tan incierta como el futuro argentino.
En el peor de los casos, ambas entidades prevén que sus filiales en Argentina no recogerán beneficios en al menos dos años. No obstante, esto está todavía por verse.
El presidente provisonal de Argentina, Adolfo Rodríguez Saá, ha adelantado que el país suspenderá sus pagos de deuda externa. El Banco Francés, filial argentina del BBVA, posee títulos de deuda por valor de unos 3.400 millones de dólares y el Río, filial del SCH, otros 2.500 millones. No obstante, la deuda en poder de los bancos es interna y ninguno de los dos grupos posee títulos de deuda externa, por lo que, en principio, la suspensión no les afectaría.
La decisión de suspender los pagos de deuda externa afecta a unos 90.000 millones de dólares de una deuda pública total (externa e interna) de 132.000 millones. Si también se computa la privada, la deuda argentina se eleva a 155.000 millones de dólares.
La duda de todos, no sólo de los bancos, es si el nuevo Gobierno argentino sólo deja de pagar sus obligaciones externas o, añadido a esto, emprende una reestructuración de todas sus deudas (externa, interna y privada). Como esto es más que probable que suceda, entonces los bancos y empresas españolas sí se verán afectados. La magnitud del impacto dependerá de cómo Argentina negocie la reforma de esa deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los acreedores privados.
Los hasta ahora poco claros anuncios del presidente Rodríguez Saá no tranquilizan a nadie en España, más bien han incrementado la incertidumbre. Dijo que dejará de pagar, pero si, además, tiene que emprender una reforma de la deuda, no se sabe cómo lo hará. Dijo que mantendrá la paridad uno a uno entre el peso y el dólar, pero técnicamente es imposible, porque, a pesar de que Argentina puede respaldar en dólares los 17.000 millones de pesos circulantes, no puede cubrir los pasivos monetarios.
Ayer mismo, el Gobierno provisional lanzó la idea de crear una nueva moneda que tendría un tipo de cambio libre frente al dólar e iría supliendo progresivamente al peso. "La emisión de la nueva moneda despierta un temor fundamental: la hiperinflación", según expertos de AFI. Fuentes del Ministerio de Economía argentino, por otra parte, creen que si sale esta nueva moneda, la mayoría de los argentinos no se fiará de ella y disparará a los bancos a retirar y guardar los dólares en su casa, lo que prácticamente produciría la quiebra del sistema. Tanto una abrupta devaluación o el fracaso de la puesta en marcha de la nueva moneda sí que sacudirán fuertemente a los bancos y, a pesar de las medidas que tanto el BBVA y SCH ya han tomado para cubrirse, pueden llegar a sufrir fuertes pérdidas que algunos analistas han cifrado en más de 1.300 millones de dólares.









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