Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
23 de septiembre de 2017

Maipú | Mendoza | Sobre el conflicto con la Granja Avícola Brugnoli

Las moscas, base de un negocio redondo para Brugnoli

01 Aug 2014   |   comentarios

Calificar lo que pasa con las avícolas Brugnoli y La Castellana en Luzuriaga y Gutierrez, u otras, como despotismo empresarial sería al menos benevolente. La situación, consecutivamente tratada por los distintos portales web y diarios de mayor circulación de la provincia, es bien conocida: escuelas que suspenden el dictado de clases por la gran cantidad de moscas, inspectores municipales agredidos por las autoridades de la empresa y municipios que al mismo tiempo que favorecen la construcción de complejos privados y proyectos inmobiliarios para los ricos son incapaces de garantizar los derechos de la población trabajadora a vivir dignamente.

Los argumentos con que suelen defenderse las empresas suelen tornarse irreales: que están instalados antes que la población (¿?) en una zona industrial, aún a sabiendas de que el municipio de Maipú readecuó hace tiempo la categorización de la zona en donde están asentadas las empresas; que la responsabilidad es del municipio, ya que no realiza los controles correspondientes, cuando la incompatibilidad de los establecimientos con las poblaciones afectadas se palpa día a día; que generan puestos de trabajo que serían perdidos por el cese de la actividad, cuando en realidad estas empresas ahora abanderadas “defensoras del empleo” son campeonas en precarización y fraude laboral; y finalmente, como argumentan desde la GranjaAvícola Brugnoli, que sólo están dispuestos a trasladarse previo desembolso, por parte del Estado, de una suma de alrededor de 24 millones de pesos, cuando esta empresa ha casi triplicado su producción en los últimos 12 años, y ha amasado ganancias fabulosas… a costa de la salud de la población.

A confesión de partes…

La empresa avícola Brugnoli fue instalada en Gutierrez en el año 1973. Además de su filial mendocina, esta empresa que se dedica a la comercialización de huevos, la cría de gallinas ponedoras y la fabricación del alimento balanceado para las mismas, posee otras dos granjas en Río Cuarto (Córdoba) y San Juan. A nivel nacional, los empresarios de esta actividad han sido centro de las denuncias más terribles de explotación infantil y trabajo esclavo.

Enzo Brugnoli, miembro de la empresa familiar y director de los negocios de la firma en Río Cuarto, es el vocero de las aspiraciones empresariales, a ejemplo de ello en una entrevista publicada por el sitio agrobit, a viva voz cargó contra la relación de dependencia y los juicios laborales, ya que, según él, afectarían la rentabilidad empresaria y “quita tiempo” para poder seguir adelante con sus negocios contaminantes[1], además este defensor del empleo declaraba su deseo de “automatizar todo y tener la menor cantidad de empleados posibles. Avalando ello declara que “lo que uno tiene expresar en un negocio es, justamente, su forma de pensar”.
La gran aspiracion de éstos “empresarios nacionales” avícolas, que vieron crecer formidablemente su producción y sus ganancias durante la década kirchnerista, es posicionarse como un actor monopolizador del mercado interno de comercialización de huevos y gallinas ponedoras, a fin de poder hundir mediante la competencia minorista a las economías familiares del rubro (aquellas que contabilizan hasta 6mil gallinas ponedoras), quienes se ubican en otra categoría tributaria e “impiden” la concentración del mercado que le daría la posibilidad a Brugnoli de manejar el stock disponible en el mercado y el precio de dichas mercancías.

¿Y qué hacemos?

Mientras las poblaciones afectadas siguen denunciando las enfermedades a las que los exponen la presencia de los “vectores”, las moscas engendradas en estos establecimientos (muchas de las cuales se pensaban erradicadas definitivamente; algunos ejemplos son el cólera, el paludismo, la fiebre amarilla, fiebre tifoidea, disentería y salmonelosis, entre otras) cuya proliferación y contagio favorece potencialmente la presencia masiva de moscas en zonas urbanizada, hay niños, jóvenes y mayores que ya presentan problemas respiratorios debido al uso de insecticidas en grandes cantidades.

Este conflicto de larga data ha llegado a instancias judiciales con anterioridad, enfrentando al municipio, quien promueve la relocalización de las viejas industrias que persisten en el departamento, en un nuevo “parque industrial”-inaugurado junto a la ministra de Industria Débora Georgi a días de que la misma reclamara enérgicamente el desalojo violento a los obreros de la autopartista Gestamp-, con algunas empresas consideradas “indeseables” por su escaso aporte a las arcas municipales y los problemas que generan en términos de imagen política hacia la intendencia en el seno de las poblaciones afectadas. Este enfrentamiento, por supuesto no es en función de las necesidades y los intereses del pueblo trabajador, sino para “liberar” el territorio y avanzar aún más en el proceso de expansión demográfica al que asiste el departamento, siendo Maipú uno de los departamentos del Gran Mendoza en el que según una reciente investigación se vienen construyendo la mayor cantidad de barrios privados de la provincia.

Mientras el pueblo trabajador sufre las consecuencias de los empresarios, el Sr. Brugnoli intenta negociar en mejores términos con las autoridades del Municipio poniendo a sus empleados como rehenes amenazando con despidos, con el simple objetivo de lograr que los costos del traslado los paguemos todos los que vivimos en Maipú.

Desde el PTS y el Bloque del Frente de Izquierda en el Concejo Deliberante somos muy claros al respecto. Es urgente dictaminar la clausura de la empresa, sin ningún tipo de indemnización hacia la misma, que ha generado ganancias fabulosas a costa de la contaminación y el empobrecimiento paulatino de las condiciones de vida, salud y educación de los barrios aledaños durante los últimos 30 años. Son las familias y los trabajadores afectados quienes deben reclamar ser indemnizadas por los daños que hayan sufrido como producto de la irresponsabilidad de la empresa y de los funcionarios políticos que le permitieron este funcionamiento. Los puestos de trabajo deben ser protegidos absorbiendo a los empleados de la planta avícola a la planta permanente de los obreros municipales de Maipú, respetando la antigüedad, calificación y la zona de trabajo.

[1] http://www.agrobit.com/Documentos/I_3_4_Avicultu%5C361_en000038en[1].htm

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