Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
25 de mayo de 2019

La Verdad Obrera N° 542

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OTRA TRAGEDIA CAPITALISTA

Lampedusa y la hipocresía de la Unión Europea

10 Oct 2013   |   comentarios

La imagen es escalofriante. Cientos de cuerpos flotando en el mar, un cementerio ondulante y anónimo. En aquellas profundas aguas se perderán para siempre las historias de los hombres, las mujeres y los niños que arriesgaron todo para cruzar. Hasta ahora se encontraron unos 111 cadáveres, mientras se estima que otros 200 quedaron atrapados en la barcaza hundida en el fondo del mar o desaparecidos. La mayoría provenían de Somalia y Eritrea, y embarcaron en las costas de Libia rumbo a Italia. Según algunas informaciones, tan sólo sobrevivieron seis de las 100 mujeres que iban en la embarcación. (BBC Mundo) Se suman trágicamente a las 13 personas que murieron el 30 de septiembre en esas costas, obligadas a saltar a pesar de que no sabían nadar. Otros seis migrantes murieron el 10 de agosto, mientras intentaban llegar a nado a las costas de Sicilia. Había encallado el barco pesquero en el que viajaban un centenar de inmigrantes sirios y egipcios. (El mundo.es)

El flujo de migrantes que buscan atravesar las fronteras europeas a través de las aguas del Mediterráneo es permanente. La misma noche que se hundió la barcaza con 500 inmigrantes arribó otra, que llevaba 463 personas a bordo. Según las autoridades de la Isla de Lampedusa, su centro de acogida se encuentra al límite de su capacidad, para 700 personas.

La isla de Lampedusa es una de las más importantes puertas de entrada hacia Europa. Durante el año 2011, con el estallido de la primavera árabe y la guerra civil en Libia, llegaron cerca de 50.000 inmigrantes, procedentes en su mayoría de Libia, Túnez, Etiopía y Somalia. Ese mismo año, 2.700 cadáveres fueron encontrados en sus costas. (El País Internacional, 3 de octubre). En el año 2012 llegaron unos 10.379 inmigrantes, y en los primeros seis meses del 2013 han arribado unos 3.648 inmigrantes. (Informe de Agencia Europea para la Gestión de Fronteras Exteriores, FRONTEX).

Aun cuando el área mediterránea de la Unión Europea es una de las regiones donde más ha golpeado la crisis económica, miles de inmigrantes ilegales intentan atravesar sus fronteras, escapando de situaciones aún más críticas: hambrunas, guerras civiles, desolación. La mayoría proviene de las ex colonias europeas en África y Asia. Eritrea, Somalia, Gahna, Mali, Siria, Libia, Argelia y también Albania, Kosovo, o los llamados migrantes de largo recorrido, provenientes de Afganistán o Pakistán. Las vías de entrada más frecuentes son las costas del sur de Italia, las islas Griegas, las costas españolas o las fronteras balcánicas. Tan sólo en las costas españolas, entre enero y agosto de 2013, ingresaron 1.800 inmigrantes ilegales, 500 de ellos saltando las vallas fronterizas en Melilla y unos 200 por mar hacia Ceuta.

El actual presidente italiano, sostenido por los votos del partido de Berlusconi, junto con la Unión Europea han centrado sus críticas en los que “negocian con la desesperación de las personas”, los traficantes que cobran por el viaje hacia las costas europeas. El traslado se efectúa en condiciones terribles, con barcazas sobrecargadas que frecuentemente encallan o se hunden antes de llegar a tierra. Pero el negocio de los traficantes de personas no podría existir sin dos elementos. Por un lado la desesperación, producto de la crisis económica, las crisis sociales y las guerras civiles en las ex colonias europeas de África y Asia, cuestión en la cual los gobiernos europeos tienen responsabilidad directa. Por otro lado, las leyes xenófobas que todos los gobiernos de la UE han venido aumentando los últimos años.

Respecto a la última tragedia en las costas de Lampedusa, han generado mucho revuelo los testimonios de sobrevivientes contando que tres pesqueros pasaron junto a ellos sin prestarles ayuda. Este hecho tan cruel, es incitado por las xenófobas leyes italianas contra la inmigración, que ya han castigado a barcos que prestaron ayuda en situaciones similares, con cargos de complicidad con la inmigración clandestina. Una legislación votada en 2008 bajo gobierno de Berlusconi, que el actual gobierno no ha modificado, y que legaliza el abandono de personas.

Los medios han reproducido mucho las declaraciones del Papa Francisco, llamando a los hechos de Lampedusa una verdadera “vergüenza”, continuando así lo que fue su visita a la isla en su primer viaje oficial como Papa. Sin embargo, no queda más que en un gesto discursivo, mientras persisten las leyes contra la inmigración en toda Europa, que no han sido cuestionadas por el Papa.

Cerrando las puertas de Europa

En el mes de agosto de 2012 se comenzó a implementar el operativo Aspida (“Escudo”) en Grecia, para el control de la inmigración ilegal en la frontera con Turquía. Incorporando 1800 agentes a ésta tarea de cierre de las fronteras y aumentando los tiempos de detención para los inmigrantes detectados, lograron bajar las tasas de ingresos, al mismo tiempo que aumentó la presión del gobierno para la expulsión de los inmigrantes ilegales ya residentes, que comenzaron a desplazarse hacia otras regiones. Por este motivo se incrementaron los controles en Bulgaria (donde se detuvieron a centenares de inmigrantes sirios intentando ingresar) y también en Hungría. (FRONTEX, Análisis anual de riesgos 2013).

Por otro lado, según información de Europa Press: “Los países del Mediterráneo, concretamente, España, Francia, Italia, Malta, Portugal, Chipre, Grecia y Libia han puesto en marcha el proyecto Seahorse Mediterráneo con el que pretenden establecer un marco de colaboración para fomentar la lucha contra la inmigración irregular en estos países. Hasta el momento, esta cooperación se daba entre países africanos de la zona del Océano Atlántico.”

Este acuerdo tiene un claro contenido represivo, como lo muestra el hecho de que la Guardia Civil será la encargada de llevarlo adelante en el Estado español. El proyecto implica cursos sobre vigilancia marítima para los guardacostas de Libia o sobre vigilancia de costas y fronteras terrestres, junto con una red de comunicaciones por satélite entre los países que se adhieran.

Una oleada de medidas xenófobas y racistas recorre a los países de Europa

En Francia, aumentan las persecuciones contra los inmigrantes rumanos y búlgaros, con expulsiones y desalojos, mientras el ministro del interior del gobierno socialista galo declaraba que "Los gitanos deben regresar a Rumanía y a Bulgaria". Francia ha anunciado, además, su negativa a la incorporación de Rumania y Bulgaria al grupo de países Shengen, cuestión que debería votarse a fin de año. Inglaterra, por su parte, ya ha anunciado medidas para restringir la inmigración y dificultar el acceso de los inmigrantes a la salud pública o los subsidios al paro, que se implementarán desde el 2014, además de incrementar las exigencias para obtener la residencia en el país. En el Estado español desde mediados del 2012 una modificación de la ley de extranjería pone grandes trabas para la obtención de la residencia como familiar de comunitario o por reagrupamiento familiar a los que no puedan demostrar ingresos económicos, y se está negando el acceso a la salud para los inmigrantes sin papeles y para los residentes legales pero sin trabajo.

Todo esto mientras se incrementan las acciones de grupos xenófobos y neonazis en todos los países de la UE, con los asesinatos del joven Pavlo Fyssas en Grecia por un militante de Aurora Dorada, o de Clement en Francia por otro neonazi, o las acciones de españolistas fachas en Madrid contra el acto de la Generalitat en el día de la Diada. Las corrientes xenófobas aumentan con la crisis del capitalismo, no sólo en sus alas ultra sino desde los propios gobiernos, ya sean conservadores o socialistas como en Francia.

Pero la misma crisis acentúa las corrientes migratorias, de cientos de miles de hombres y mujeres desesperados por encontrar una salida. Las persecuciones y ataques contra los inmigrantes complementan los ataques contra las conquistas de todos los trabajadores (nativos y extranjeros), contra la salud y la educación.

Es necesaria más que nunca la unidad de los trabajadores y los sectores empobrecidos de todos los países de Europa con los inmigrantes, que son uno de los sectores que más sufren la crisis capitalista.

¡Basta de persecuciones y expulsiones a los inmigrantes! ¡Abajo las Leyes de Extranjería de los países de la UE! ¡Papeles para todos! ¡Regulación inmediata sin condiciones! ¡Por el cierre de los CIES y centros de detención de extranjeros! ¡Nativa o extranjera, la misma clase obrera!

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