Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
11 de diciembre de 2017

Elecciones

Elecciones Nacionales

La izquierda no debe avalar esta farsa

27 Feb 2002   |   comentarios

Las elecciones del 27 de abril son una burla al pueblo. Convocadas sólo para elegir presidente y vice, evitando la renovación de todos los cargos, son un plan continuista para que se queden todos. La oligarquía política de radicales y peronistas que sobrevive en el Congreso se ha negado a la más mínima concesión, aún en el terreno de la democracia burguesa formal. Estos comicios son de los más antidemocráticos de la historia nacional, comparables a los que se hicieron sobre la base de la proscripción del peronismo, como los que proclamaron al radical Arturo Illia en 1963 con el 25% de los votos. Esta vez no se trata del “gorilismo” prohibiendo al partido burgués que concitaba la adhesión de los trabajadores, sino que es el mismo PJ en el poder, quien desde el gobierno más ilegítimo desde 1983, proscribe al amplio movimiento de masas que protagonizó la rebelión del 19 y 20 de diciembre del 2001 al grito de que se vayan todos.
Por si fuera poco, la consagración de una fórmula presidencial se dará en segunda vuelta, donde sólo se podrá elegir entre dos representantes de la vieja política, probablemente ambos del PJ.
Estas elecciones son para legitimar al régimen y sus instituciones, identificados por el pueblo como una casta corrupta y servil de los planes fondomoneristas y los intereses de los grandes pulpos capitalistas. Una condición imprescindible para habilitar al nuevo gobierno cuya función será la de aplicar los acuerdos logrados con el FMI. El resultado de esta trampa antidemocrática está por verse pues existe una pulseada entre el intento de recomponer la autoridad del estado y la capacidad de los movimientos de lucha para –mediante una enérgica actividad- deslegitimar y debilitar lo más posible la intentona continuista. El escenario boliviano, de un presidente débil surgido de las elecciones con no más del 25% de los votos, incapaz de impedir un levantamiento revolucionario, debe ser preparado desde la lucha política contra la trampa electoral.
Antiasambleas y antipiqueteros

Las asambleas populares, la aplastante mayoría de los movimientos piqueteros, los trabajadores de las empresas recuperadas, rechazan esta trampa electoral coincidiendo a su vez, como lo señalan hasta las encuestas oficiales, con más de un tercio de la población. La oposición popular es enorme y podría pesar si se manifestara activamente.
Pero lamentablemente, en lugar de favorecer la unidad para rechazar la trampa, Izquierda Unida y recientemente el Partido Obrero, decidieron participar de lleno en la campaña electoral, dándole la espalda a los movimientos de lucha y al reclamo popular de “que se vayan todos”. IU ha hecho de la campaña electoral trucha el eje de la actividad de sus militantes que son desoídos en las asambleas populares. Y ahora se ha sumado el PO adoptando una postura abierta y pública contra quienes rechazan estas elecciones fraudulentas, es decir con una actitud antiasamblearia y antipiquetera. Al cierre de esta edición, IU y PO discuten un frente electoral común.
Después de haber calificado a estas elecciones de tener un “carácter antidemocrático” y constituir un “planteo desmovilizador de Duhalde, del conjunto del peronismo y del centroizquierda”1, PO concretó un final anunciado y dio por terminado su coqueteo con la idea de luchar por una “Asamblea Constituyente con poder” para tejer un acuerdo secreto con IU por todas las candidaturas (las de presidente y vice y… las de las elecciones legislativas a realizarse recién en octubre!!) tal cual ha trascendido en distintos medios de prensa.
La presentación del PO e IU a estas elecciones, es un error grave que legitima y le otorga al viejo régimen cobertura por izquierda, agregándole un oportuno tono “democrático” y de “amplitud” que pueda hacer más “atractiva” la oferta electoral. La frutilla del postre es que el participacionismo de estos partidos le permite al viejo régimen alardear con el aval de aquellos que políticamente dicen representar el “que se vayan todos” y hasta de los llamados -por la prensa- “piqueteros duros”.
“Razones excepcionales”

El PO argumenta que “un socialista boicotea las elecciones por razones excepcionales, no como una regla contra el “fraude burgués”, porque es un terreno histórico de lucha política”. Así serían idénticos terrenos de lucha tanto las elecciones llamadas en circunstancias “normales” de recambio burgués (como las del reinado bipartidista pos 1983) que aquel configurado por una escandalosa elección sólo para renovar la reaccionaria figura de la institución presidencial de un régimen quebrado por el levantamiento popular. Estas elecciones se emparentan más con las del fraude patriótico en los ’30, o con las llamadas por los sucesivos gobiernos posteriores a la Revolución Libertadora. Si la proscripción de la voluntad popular, del grito que se vayan todos, no significa una razón excepcional, nos preguntamos a qué estaría dispuesto PO a caracterizar como tal. En las condiciones actuales el terreno de un socialista revolucionario debe ser el del combate contra la trampa electoral antidemocrática, el de mantener viva la gesta de Diciembre.
Llama la atención que PO e IU se presenten a una elección donde ni siquiera podrán obtener una bancada en el Parlamento. Pero PO se justifica porque los comicios son una “ocasión excepcional para mostrar el final inevitable de todo nacionalismo de contenido burgués” y se debe “explotar (la) desintegración del peronismo…”. Esto es falso. Estas elecciones son justamente para que el peronismo, fragmentado, y debilitado, mantenga el poder en manos de una de sus fracciones. De lograr esto buscará afirmar su autoridad y rediscutir los espacios de poder burgués con el resto de la oligarquía política de cara a las elecciones de octubre. Más que el fin del peronismo, estas elecciones son un operativo para darle sobrevida.
El participacionismo de PO e IU pensando en utilizar el 27 de abril como una plataforma de lanzamiento en vistas a octubre es un mero cálculo oportunista de los que ven una “gran perspectiva de conjunto” para que la “unidad de la izquierda” 2 se proyecte para conquistar una importante representación parlamentaria.
Acuerdo secreto de cúpulas

Desde hace meses, PO acusa de oportunistas a aquellas organizaciones que definieron una política ante las elecciones. Criticaban al PTS que tomó una actitud de rechazo a la trampa electoral y –en particular- a IU que había decidido presentarse, de “adaptación completa a un plan continuista y regimentador”, de sostener “un planteo de ataque a las tendencias antielectorales y de rebelión del pueblo”3. Teniendo en cuenta que mientras el PO se negaba a discutir sobre las elecciones públicamente estaba en realidad manteniendo conversaciones secretas “de cúpulas” con IU para distribuirse los cargos, de lo mínimo que se puede hablar es de duplicidad política. Otro ejemplo que confirma el doble discurso de PO es su negativa a convocar a una nueva ANT antes de las inscripciones de las alianzas electorales. Mientras rechazaba tocar el tema electoral en pos de preparar un nuevo Argentinazo, se cuidaba muy bien de evitar cualquier escenario que pudiera condicionar sus decisiones.
Unidad oportunista

A tono con el abandono de la oposición a la trampa del viejo régimen, PO ha desechado cualquier pretensión clasista en pos de la performance electoral. Según los medios de prensa se estaría negociando la fórmula “Patricia Walsh-Jorge Altamira”. Recordemos que PO había incriminado a IU, por llevar de candidata a la hija de Rodolfo Walsh, de utilizar el método “de cuño imperialista y hollywoodense... de la portación de apellido y política del disimulo”4. Pero nada sorprende, hace no mucho tiempo, PO calificaba a IU de “estar encubriendo, por medio de su dirigente, Carlos Heller5, a la gran banca internacional”6 y más recientemente de tener “el fin estratégico de engañar y embaucar a los trabajadores”7.
A su vez Izquierda Unida ha hecho pública su idea de un frente que abarque tanto al PO como a los náufragos de la centroizquierda del Frente para el Cambio de Alicia Castro. El PO, embarcado en la contabilidad de las posibilidades electorales se dedica a dar saltos de un lado a otro, enardecido con la ocasión que se le presenta a la izquierda, perdiendo toda definición que apunte hacia la independencia de clase.
Rechazo activo

En innumerables asambleas barriales, la gran mayoría de los piqueteros, las fábricas ocupadas y otros movimientos de lucha, así como el PTS, el MAS y otras fuerzas políticas, incluyendo la digna actitud del diputado Luis Zamora, llamamos a rechazar activamente estas elecciones antidemocráticas.
En una entrevista radial Jorge Altamira del PO dijo que el llamado a presentar una boleta escrita con el que se vayan todos ya había fracasado, que no había suscitado ningún entusiasmo. Esta lectura interesada niega el repudio de una gran franja de la población a la farsa electoral y que el movimiento de lucha puede ayudar a debilitar y deslegitimar al gobierno que surja producto de la maniobra electoral, para facilitar y fortalecer la tarea de los luchadores obreros y populares en la perspectiva de una nueva rebelión.
Desde el PTS llamamos a impulsar una campaña unitaria y democrática, a impulsar el rechazo activo a estas elecciones ya sea mediante el no voto, votando en blanco o con una boleta que exija que se vayan todos. Luchamos codo a codo e impulsamos las múltiples iniciativas que desde las Asambleas barriales han surgido para concretar estos objetivos. Hacemos un llamado de urgencia para unir esfuerzos en este sentido: toda la izquierda debería retirarse de este circo, quitándole el aval a estas elecciones presidenciales montadas a la medida de Duhalde y el FMI, y presentar juntos una voz unificada de todos los que, más allá de las diferencias, queremos mantener viva la gesta del llamado “argentinazo”. Con este espíritu y para preparar concientemente esta perspectiva es que instamos particularmente a todas las organizaciones obreras, piqueteras combativas, asamblearias y de la izquierda a agrupar las fuerzas clasistas, para poner en pie coordinadoras, organizaciones de democracia directa como parte de esta lucha. Para levantar un programa obrero y popular de salida a la crisis y por una Asamblea Constituyente revolucionaria impuesta sobre las ruinas del viejo régimen.
1 Prensa Obrera N° 765
2 Prensa Obrera N° 790
3 Prensa Obrera N° 765
4 Prensa Obrera N° 621
5 Presidente del Banco Credicoop y de la ABAPPRA (Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina).
6 Prensa Obrera N° 754
7 Prensa Obrera N° 767

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