Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
22 de noviembre de 2017

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Elecciones de abril

La descomposición del régimen y el papel de la izquierda

21 Mar 2003   |   comentarios

Los acontecimientos de Catamarca son un registro de la descomposición del viejo régimen y sus representantes, que con tal de asegurarse sus cuotas de poder llegan incluso a pisotear sus propias normas “legales”, agravando la ilegitimad y la crisis de “autoridad” que corroe a su estado. Las próximas elecciones nacionales del 27 de abril son un plan político continuista, antidemocrático y proscriptivo de la voluntad popular por “que se vayan todos”. Los comicios catamarqueños fueron un anticipo que muestran la fragilidad sobre la que se sustenta el intento burgués. Contra este plan existe un extendido rechazo, que tiene como centro a la amplia mayoría de las asambleas populares, los movimientos piqueteros y gran parte de las fábricas ocupadas.

Desde el PTS hemos definido hace ya varios meses una clara posición contra estas elecciones truchas, donde sólo se elige presidente y vice y se proscribe la demanda popular por que se vayan todos. Estos comicios son de los más antidemocráticos y amañados de la historia nacional ya que ni siquiera en el terreno de la democracia burguesa formal se concede la renovación de los cargos legislativos. Así se garantizan los espacios de poder de la oligarquía política del viejo régimen.
En un principio y como propuesta a las organizaciones y luchadores que se oponían a esta trampa, impulsamos el boicot activo. Apostábamos a un gran movimiento político de lucha contra Duhalde y el régimen, capaz de quebrar la intentona continuista por medio de la lucha en las calles. Esta perspectiva fue vedada por la complicidad de la burocracia sindical de la CTA y de la FTV-CCC que aprovechó el abandono de Elisa Carrió a su tibia crítica a la convocatoria duhaldista, para dar tregua mientras sus dirigentes (CTA) se dedicaban a coquetear –en busca de alguna candidatura- con lo que queda del Frepaso o del ARI.
Pero también, desde un primer momento, haciendo seguidismo del régimen, se ubicó la Izquierda Unida, dividiendo a los luchadores en función de sus intereses electoralistas. El Partido Obrero ejerció durante largo tiempo la política del silencio, claro que frente a la inmediatez del acto electoral dejó oir la voz del participacionismo activo, creando ilusiones por izquierda en estos comicios. Así Izquierda Unida y el PO llevaron a un sector del movimiento piquetero a no combatir la trampa electoral.
Todo este cuadro de situación atentó contra la formación de un frente militante por el boicot. La lucha por el rechazo a estas elecciones, mediante el impulso del voto en blanco, nulo o la abstención es la expresión concreta que toma hoy la posibilidad de unificar a los luchadores planteando una política para que las grandes masas puedan forzar la debilidad futura del régimen. IU y PO se verán forzados a tomar esta postura en la segunda vuelta, sólo que antes habrán abonado el terreno del viejo régimen.

Izquierda Unida tras el “espacio” de la centroizquierda

Para Izquierda Unida “(…) estas elecciones son distintas… (porque) se les puede dar un golpe tremendo (...)”1. Así intentan convencer de las bondades de participar activamente en la campaña. Pero uno de los elementos distintivos de estas elecciones reside en que la izquierda ni siquiera puede obtener representaciones parlamentarias. La peregrina idea de “pegar fuerte” y “llegar a segunda vuelta” es un disparate calculado que solo puede ser entendido desde la avidez de IU por ocupar el espacio vacante dejado por la explosión de la centroizquierda. IU se entusiasma pensando en una performance que los posicione frente a las futuras renovaciones legislativas. En lugar de levantar una política para desarrollar la lucha de los trabajadores contra el régimen y el gobierno IU ofrece una receta similar a la de la centroizquierda, como una fuerza de la politiquería, mansamente integrada a los mecanismos del sistema.

Partido Obrero: el electoralismo como estrategia

Después del fracaso de un frente con Izquierda Unida, de incansables debates alrededor de las candidaturas que debían corresponderle al Partido Obrero, este partido decidió presentarse solo a los comicios de abril.
Según dice el PO en Prensa Obrera, estas elecciones no son ni “libres ni democráticas”, pero, dada la particular interpretación de esta fuerza, todas las elecciones no lo serían ya que siempre constituyen un “fraude burgués”. De esta forma, al momento de determinar su táctica política, el hecho de que estemos ante las elecciones más truchas desde 1983, poco importa. Por el contrario, sirve de argumento para justificar la participación plena en la campaña. Así su denuncia de los comicios como una “tentativa de características contrarrevolucionarias”2 que “fueron convocadas de urgencia como último recurso de los grandes capitalistas para derrotar la rebelión popular”3 es mera fraseología que pronto es dejada de lado para ver en ellos la vía para “ir construyendo nuestro poder” o lo que es más absurdo y extravagante, considerar a las internas abiertas del PO como un “escenario mayor de la lucha por un nuevo Argentinazo” 4.
La pretensión de PO de hacer pasar el participacionismo como una pelea por la independencia de clase es una impostura. A este partido poco le debe importar este aspecto ya que no tuvo ningún inconveniente en buscar la unidad –sin plantear siquiera diferencias programáticas- con Izquierda Unida y el Partido Comunista, que no son ninguna expresión de la independencia de clase. En segundo lugar, es una falsa aspiración que oculta que no puede haber autonomía de los trabajadores sino es concentrando la lucha política en el enfrentamiento al viejo régimen político de la burguesía.
Una “representación popular de las masas en lucha”5 sólo puede ser conquistada con una política independiente, que mediante el rechazo activo a estas elecciones truchas, le permita a los movimientos de lucha que exigen que se vayan todos, señalar que el interés de los trabajadores y el pueblo pasa por deslegitimar al régimen y permitir que surja un gobierno débil. Planificar concientemente y desde ahora un escenario “a la boliviana”, esto es, preparar un nuevo levantamiento revolucionario. Esta no es la perspectiva de PO porque -al igual que Izquierda Unida- ha dividido a los luchadores en función de su cronograma electoral de cara a octubre. La crítica al PTS de que hemos “decidido ir a elecciones, claro que por la puerta de servicio, con una lista bonaerense para los comicios”6 en septiembre, por la presentación de un requisito legal de inscripción (ver recuadro), es un fuego de artificio que tiene por objeto desviar la atención sobre su vergonzosa capitulación frente al régimen y el electoralismo de este partido –y su desesperación por contar con hasta el útimo voto posible para obtener una banca para Altamira. Para ellos, el hecho de que el PTS llame al rechazo en las elecciones de abril -donde lo único que se va a renovar es la institución más reaccionaria del régimen-, implicaría que debemos abstenernos en todas las elecciones. Para el PO las elecciones constituyen un punto estratégico, donde siempre hay que participar. Para nosotros las elecciones parlamentarias son un terreno táctico de lucha política que no siempre presenta una única opción, y debe ser medido en función de fortalecer las tendencias clasistas y revolucionarias en las filas de los trabajadores y el pueblo. En las presidenciales de abril en las que ni siquiera es posible la conquista de tribunas parlamentarias para desde allí ayudar a la lucha en las calles, la única opción es el rechazo.

No vote, vote en blanco o con una boleta por que se vayan todos

Es necesaria la más amplia unidad para avanzar en el rechazo activo a la trampa electoral. Desde el PTS llamamos a impulsar una gran campaña democrática, ya sea mediante el no voto, votando en blanco o con una boleta que exija que se vayan todos. Impulsamos un frente común de las Asambleas barriales los movimientos piqueteros combativos y la izquierda que se ha pronunciado contra el régimen. Concebimos este frente no como el del abstencionismo que predica la CCC, que en realidad es el abandono de toda lucha política contra los representantes políticos de la burguesía y la mejor forma de cubrir –con lenguaje izquierdista- su tregua con el gobierno de Duhalde y los llamados permanentes de Alderete junto a D"Elía a abandonar los cortes de ruta.
Si IU y PO tuvieran una posición mínimamente digna, se retirarían de este circo, para quitarle el aval a estas elecciones presidenciales y presentar junto a miles de asambleístas, piqueteros y luchadores obreros, una voz unificada de todos los que, más allá de las diferencias, queremos mantener viva la llama de la rebelión de Diciembre del 2001. Más que nunca está planteado luchar por una Asamblea Constituyente Revolucionaria impuesta sobre las ruinas del viejo régimen y su oligarquía política.

1 Alternativa Socialista N° 347
2 Prensa Obrera N° 792
3 Prensa Obrera N° 793
4 Idem 792
5 Idem 792
6 Idem


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Las listas en la Provincia de Buenos Aires

Felipe Solá decretó que para postular candidatos a gobernador, intendentes, concejales, etc., en las elecciones de septiembre, los partidos debían presentar sus listas ante la justicia siete meses antes de dichas elecciones. Si no lo hicieren, no tienen posibilidad alguna de presentarse.
Esta maniobra antidemocrática del gobernador, respondió a su intento de evitar que sectores del duhaldismo voltearan su candidatura en los largos meses que faltaban para la finalización de los plazos legales para presentar las listas. Simplemente, el 4 de marzo quedan abrochados todos los candidatos oficiales del PJ, sin posibilidad alguna de cambiarlos posteriormente, arrastrando a que el resto de los partidos tuvieran que decidir sus candidatos: ahora o nunca.
Desde agosto del año pasado, los lectores de La Verdad Obrera conocen la posición de rechazo activo del PTS a la elección del 27 de abril, una de las más antidemocráticas de la historia nacional. Más allá de las elementales -y más que evidentes- diferencias que las legislativas tienen de aquella, y faltando varios meses para su concreción, el PTS no resolvió aún una política específica para enfrentarlas.
La opción de decidir, oportunamente, si participamos o no con candidatos en los comicios de la Provincia de Buenos Aires de septiembre, sólo se podía consumar presentando los candidatos a principios de marzo. A tal fin, el PTS resolvió presentar ante la justicia postulantes a gobernador, diputados y senadores provinciales y cargos municipales. Así de sencillo.
G.P.

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