Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
24 de octubre de 2017

La Verdad Obrera N° 467

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SEMINARIO "EL MARXISMO DE LEÓN TROTSKY"

La democracia soviética y el socialismo

22 Mar 2012 | Síntesis del tercer encuentro del seminario “El marxismo de León Trotsky”, organizado por la Juventud del PTS y dictado por Christian Castillo, dirigente nacional del PTS.   |   comentarios

Marx y la “dictadura del proletariado”

El concepto de “dictadura del proletariado” tiene su origen en las barricadas de París de junio de 1848 cuando el proletariado es masacrado por el gobierno republicano. Previamente en el “Manifiesto Comunista”, que sale a luz antes de las revoluciones de 1848, está la idea de que la clase obrera barriendo el poder del Estado debe transformarse en clase dominante, pero aún Marx no utiliza allí el término “dictadura del proletariado”. Luego, en “Las luchas de clases en Francia”, explica que la derrota de 1848 dejó un gran aprendizaje político: que con la conquista del sufragio universal y la república representativa -la “emancipación política”, propia de las revoluciones burguesas- no se conquista la “emancipación social”, no se liquida la sociedad de clases, aunque se crean mejores condiciones para luchar por este objetivo. La conclusión es que la clase obrera tiene que terminar con el aparato del Estado burgués e instalar un nuevo tipo de Estado, la “dictadura del proletariado”.

Marx aún no daba cuenta de cómo sería ese Estado, aunque lo definía como necesario para alcanzar el socialismo y el comunismo. Esta era su diferencia central con el anarquismo, con el que coincidía en el punto de llegada a una sociedad sin Estado, sin clases y sin dinero. Los anarquistas pensaban que el Estado podía abolirse por una mera decisión, mientras Marx y Engels decían que el Estado era un producto de determinadas relaciones sociales. Su concepción es que el Estado burgués debe ser destruido, pero para construir un Estado proletario que se iría extinguiendo a medida que avanzara la construcción del socialismo.

En el capitalismo, la mayoría trabajadora es explotada por un puñado de capitalistas. El Estado es un medio de dominación política, no expresión del “bien común”. Toda sociedad dividida en clases, implica que una ejerce su dictadura sobre la otra, de una minoría sobre la mayoría. La “dictadura del proletariado” es un Estado que revierte este orden. La mayoría mina la resistencia de la minoría explotadora, invirtiendo sobre quién se impone el despotismo. En términos simplificadores, pero populares, de los Occupy Wall Street, para que el 99% no enriquezca más, a través de sus leyes, parlamentos y el aparato del Estado, al 1% de los explotadores.

La “dictadura del proletariado” es una dominación transitoria, tiene el objetivo de abolirse a sí misma, dejar de ser un aparato de coerción social y que las tareas administrativas vayan siendo tomadas colectivamente. Un gran indicador del avance del socialismo, es si se va extinguiendo este aparato. Nuestro fin es el comunismo, una sociedad sin coerción, sin guerras, que exprese el paso del reino de la necesidad al reino de la libertad.

Toda sociedad capitalista, tenga el gobierno o el régimen que tenga, desde el punto de vista sociológico, de qué clase domina, es una dictadura del capital y el Estado está al servicio de preservar el interés de los capitalistas. ¿Qué es legal en el capitalismo? La propiedad privada de los medios de producción y de cambio y la explotación del trabajo asalariado, ¿qué es lo ilegal? La expropiación de esa propiedad.

Pero, además de este contenido “sociológico”, hay que ver las formas del régimen político. Por ejemplo: una dictadura como la de Videla o una democracia burguesa. En esta última los capitalistas dominan concediendo libertades democráticas como el voto, lo que implica un avance en derechos políticos pero es a la vez un mecanismo de dominación. Porque se presta a engaño: hablan de soberanía popular pero todos los días los que eligen y deciden son los monopolios y sus funcionarios políticos, y sólo un día, cada 2 ó 4 años, el pueblo vota, en elecciones realizadas en condiciones favorables a los políticos burgueses. En el capitalismo la “soberanía popular” es elegir representantes para que el pueblo trabajador no haga política cotidianamente. La igualdad ante la ley en la sociedad burguesa encubre la desigualdad real. El obrero y el burgués son iguales ante la ley, pero unos tienen millones y otros están obligados a vender su fuerza de trabajo para vivir.

El término dictadura tiene entonces una doble acepción: social, porque muestra quién domina; y política porque marca la forma de dominación. ¿Por qué dictadura del proletariado? Porque a la burguesía no se le pregunta si quiere ser expropiada, sino que se la expropia imponiendo la fuerza de la mayoría. Se busca que los que vivieron como parásitos expoliando a la clase trabajadora, ahora trabajen igual que todos.

¿Cómo sería ese régimen? Marx saca lecciones de la Comuna de Paris donde las masas tomaron el poder en una ciudad:

- Se disuelve la policía, un grupo de hombres armados al servicio de defender la propiedad burguesa, y se la sustituye por el armamento del pueblo. Los policías son guardianes del Estado burgués, encargados de romperles la cabeza a los obreros cuando luchan. Por eso, en general, no apoyamos sus huelgas que reclaman mejores condiciones para ejercer la represión. Los marxistas queremos disolver la policía y las fuerzas represivas del Estado. 

- Cualquier funcionario ganaba lo mismo que un obrero medio, lo mismo que planteamos en el programa del Frente de Izquierda, como parte de nuestra tradición socialista.

- Se unieron las funciones ejecutivas y legislativas del Estado. Lenin definía que el parlamento era un lugar de “charlatanería burguesa donde se conspira contra el pueblo”. Si los socialistas revolucionarios tenemos un lugar en el parlamento, denunciamos esas conspiraciones y llamamos movilizar para aplastar a este régimen y al Estado burgués. No tenemos la ilusión que del parlamento venga la transformación; sino que utilizamos ese espacio como una tribuna de agitación de masas, para ayudar al desarrollo de su conciencia política.

- Una última cuestión que plantea la Comuna es la revocabilidad para quienes eran electos por parte del pueblo.

Aunque la Comuna fue derrotada dos meses después de la insurrección que le dio origen fue una experiencia que sentó los principios de un nuevo tipo de Estado. Una dictadura del proletariado, basada en la democracia obrera, donde los asuntos políticos del Estado estén en manos de las masas trabajadoras. Donde democracia política y económica vayan de la mano. Cuanto más tiempo esté alguien atado al trabajo asalariado menos tiempo tendrá para politizarse y para su desarrollo personal. Nosotros queremos que la clase obrera se haga cargo de los asuntos políticos, y para ello es necesario expropiar el capital y reducir cualitativamente la jornada laboral.
Como la revolución no se da simultánea en todo el mundo, ese poder armado necesita resistir los embates de la burguesía y del imperialismo. Cuanto más se desarrolle y avance el socialismo, más se irán eliminando los aspectos coercitivos del Estado proletario. Si el Estado obrero todavía está muy presente, eso quiere decir que el avance del socialismo es aún débil. Se avanza más hacia el socialismo cuando las condiciones de coerción son cada vez más innecesarias. Por eso los marxistas hablamos de la destrucción previa del Estado burgués y la extinción posterior del Estado obrero. Nuestro fin no es una sociedad estatista sino una sociedad sin Estado. Es liquidar toda forma de opresión; y con ello la violencia, las guerras, aspiramos a una sociedad basada en la fraternidad humana, como decía Marx: una sociedad de productores libres asociados, el comunismo.
 
La revolución rusa y los soviets

La forma de dictadura proletaria más acabada en la historia fueron los primeros años de la Revolución Rusa. En los soviets o consejos se votaban delegados: por lugar de producción, los obreros; los soldados en los cuarteles; y los campesinos por territorio. Se le vedaban los derechos políticos a los explotadores. Esta limitación de derechos políticos, se hacía sobre todo para ejercer control sobre los campesinos ricos que disponían de fuerza de trabajo a su servicio.

¿Qué tiene de nuevo la democracia soviética? Toma de la Comuna la disolución de las fuerzas represivas del Estado y el pueblo armado; toma que todo funcionario político es electo y revocable y cobra lo mismo que un obrero medio; pero además, se organiza en base, no ya del sufragio universal, sino por lugar de producción. Eso es la “democracia soviética”. El hombre y la mujer deciden, pero en base a lo que son en la sociedad. La decisión y deliberación no es sólo sobre asuntos políticos en general, sino también sobre lo que compete a la planificación económica. Las masas en el poder dirigen los asuntos políticos y económicos. Para esto es necesario expropiar al capital, ya que se necesita del manejo de los medios de producción para planificar la economía. Nosotros pensamos una economía planificada democráticamente, sin necesidad de una burocracia que imponga una determinada planificación, como hizo el estalinismo; o una clase que mueva la economía en su beneficio a costa de la vida obrera, como en el capitalismo.
Así, mediante la planificación democrática de los recursos económicos, se podría terminar con los flagelos del capitalismo, estableciendo una escala de prioridades a satisfacer, decidida democráticamente.
 
La burocratización de la Unión Soviética

Esto no pudo desarrollarse plenamente en la Unión Soviética debido a la burocratización del Estado obrero. Una casta parasitaria se impuso en el poder. Stalin fue la dirección de este proceso. El libro La revolución traicionada, es un gran trabajo de Trotsky sobre la burocratización de la URSS, escrito en 1936, cuando el proceso estaba consolidado. Nunca la burocratización se da en un acto, ni es una inevitabilidad o una imposibilidad, la burocratización depende de los ritmos de desarrollo de la revolución mundial y de la escasez o abundancia de recursos económicos de la sociedad.
¿De donde surge el burócrata, dice Trotsky? De la escasez, si la gente tiene que hacer cola para el pan, hay un gendarme que ordena la cola. El gendarme ya es el inicio de la burocratización. Recibe algo adicional por ser el parásito que ordena la cola. ¿Qué es la burocracia? Una capa o casta privilegiada. No la definimos como una clase sino como una casta, una excrecencia de la sociedad. Podemos hacer una analogía con la burocracia en los sindicatos obreros, con los límites de comparar un sindicato con un Estado. A partir de su puesto el burócrata sindical no trabaja, sus privilegios dependen del cargo, por eso su lugar en la sociedad es mucho más inestable que el de un burgués. El burgués depende de la propiedad, establecida jurídicamente y defendida por el Estado. El burócrata no es dueño del sindicato, o de la fábrica que administra en un Estado obrero, es una casta que domina coercitivamente, pero no una clase.

¿De qué depende en última instancia la burocratización del Estado obrero? Del desarrollo internacional de la revolución. Es inevitable que haya presiones a la burocratización, pero no es inevitable que esta se imponga. Depende del desarrollo histórico de la lucha de clases, si la Unión Soviética no quedaba aislada por la derrota de la revolución alemana y se unían en un plan común ambas economías, no hubiera habido esa escasez y las tendencias a la burocratización hubieran sido mucho menores.

Trotsky hace el siguiente pronóstico: el Estado Obrero ha degenerado burocráticamente, ya no hay una democracia proletaria sino una dictadura burocrática, el proletariado domina socialmente porque las fábricas nacionalizadas no volvieron a ser propiedad burguesa, pero ha sido expropiado del poder político. Hay una contradicción entre las bases económicas conquistadas por la revolución y el aparato político burocrático que domina el Estado. Esa contradicción tendrá que resolverse. O la burocracia aplasta la propiedad nacionalizada y liquida las conquistas de la revolución o el proletariado barre a la burocracia y restaura la democracia soviética. Entonces, el programa de los trotskistas era el de una revolución política, que barriera con la dominación política de la burocracia pero mantuviera la economía nacionalizada. La burocracia defenderá sus privilegios a muerte, el proletariado debe construir entonces su propio partido para derrocarla por vía revolucionaria.

Después de la II Guerra mundial la burguesía es expropiada en varios países. Con revoluciones en países semicoloniales y por transformaciones “desde arriba” en el Este de Europa por invasión del Ejército Rojo. En China, Yugoslavia, el Este de Europa, Cuba, Vietnam y otros países hay nuevos Estados obreros donde se expropia a la burguesía. La economía se parece a la de la URSS y el régimen político también. Pero surgen burocratizados desde el comienzo. ¿Qué era la URSS? Un Estado obrero “degenerado”. Había surgido revolucionario y luego se burocratiza. ¿Los otros Estados por qué son Estados obreros deformados, como definió la IV Internacional? En Checoslovaquia, Polonia, Hungría, Bulgaria, no son las masas quienes voltean a los regímenes sino el Ejército Rojo diciendo: ahora los gobierna el PC de cada país, alineado con la burocracia del Kremlim. En los países donde la burguesía fue expropiada “desde arriba”, se ponen funcionarios adeptos a Moscú. Desde el principio hay un régimen despótico, de partido único. En los países donde hubo revolución, sin embargo, la estructura militar de los partidos ejércitos campesinos se pasa al aparato del Estado, y nunca los obreros y campesinos pueden desarrollar una democracia soviética. Estos Estados, ya sean los que surgen de revoluciones, como los expropiados “desde arriba”, son Estados obreros “deformados”.
 
Restauración capitalista

Trotsky ve algunas variantes posibles de restauración capitalista: que el estalinismo sea derrotado en la guerra por Hitler (o alguna otra potencia); una variante intermedia, que por debilidad de la burocracia, sectores internos de las masas busquen enriquecerse y digan: “hacia el capitalismo”; o que la propia burocracia emprenda el camino de hacerse propietaria capitalista, que fue lo que finalmente sucedió. La URSS no cayó por la invasión de EE.UU. sino porque una parte de la burocracia quiso asegurar sus privilegios, transformándose ella misma en burguesía, ante el temor al descontento de masas que expresó la revolución polaca de 1980-81. Las nuevas burguesías de Rusia y el Este europeo, provienen de las filas estalinistas. En China el PC encabezó la restauración. Quien haya viajado a Cuba pudo ver que la burocracia tiene múltiples privilegios, que los trabajadores y campesinos no viven como los funcionarios ni como los nuevos ricos cubanos que surgieron con las reformas pro-capitalistas.

En Cuba, estamos contra la burocracia pero defendemos la independencia nacional respecto del imperialismo y la economía nacionalizada. Nuestra consigna es: abajo el régimen de la burocracia, legalidad a todos los partidos que defiendan la revolución, no a los gusanos de Miami. No queremos barrer el régimen burocrático para tener una democracia capitalista dominada por los monopolios sino terminar con la burocracia y sus privilegios, para que Cuba sea una trinchera en el desarrollo de la revolución socialista latinoamericana y mundial. Queremos salvar a Cuba de la restauración capitalista, porque hay sectores de la burocracia que están haciendo su propia “acumulación primitiva”, y cuentan los días para ver cuando se transforman en burgueses.

Trotsky nos deja el programa de la revolución política, que mantiene vigencia en los países donde el capital fue expropiado, y también para el proyecto de socialismo por el cual peleamos. Nosotros luchamos por la democracia proletaria, para eso hay que hacer la revolución proletaria y nacionalizar los medios de producción, como paso a su socialización creciente. Eso nos distingue de las corrientes estalinistas que sostienen un “socialismo de cuartel”. Estamos por un Estado obrero basado en la democracia soviética. Defendemos la libertad de tendencias en todas las organizaciones de los trabajadores, en los sindicatos o en los organismos de frente único. Somos trotskistas, partidistas y sovietistas a la vez. En el movimiento obrero, estamos por la democracia proletaria porque la experiencia política de las masas en esa democracia favorece a los revolucionarios. Ante la falsa opción de una democracia liberal o un totalitarismo burocrático, estamos por la democracia de los trabajadores, que es la dictadura del proletariado, como paso previo, indispensable, para crear las condiciones de una nueva sociedad socialista basada en la fraternidad humana.

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