Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
20 de marzo de 2019

La Verdad Obrera N° 558

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DECLARACIÓN POLÍTICA DE LA LIGA DE TRABAJADORES POR EL SOCIALISMO

La crisis política en Venezuela

20 Feb 2014 | La derecha da un paso al frente aprovechando la agudización de la crisis económica y la “incapacidad” del gobierno. Sólo la lucha y fuerza movilizada de los trabajadores puede evitar un curso más reaccionario de la situación.   |   comentarios

Como hemos explicado en nuestra primera declaración política, el gobierno se ha mostrado incapaz de dar solución a la situación económica, preso de sus propias contradicciones, mientras la crisis se agudiza al compás del descontento social. En este marco un sector de la derecha más “radicalizada” se ha plantado más al frente acentuando al mismo tiempo una división en la Mesa de Unidad Democrática (MUD). El sector que venía siendo el liderazgo mayoritario de la oposición, representada por Capriles Radonski, se vio afectado luego de la derrota en las elecciones municipales de diciembre y de haber querido convertirlas en un plebiscito contra Maduro como revancha a la elección presidencial que –según dijeron– les “robaron” en abril. El “ala dura” encabezado por Leopoldo López y María Corina Machado, como rostros más visibles, afirma que la derrota electoral de diciembre sería una clara demostración del fracaso de la “línea blanda” en la oposición, sosteniendo que había que seguir en las calles luego de las presidenciales del 14 de abril y, como elemento más “concluyente”, muestran la respuesta positiva de Capriles y la dirección de la MUD al “diálogo nacional” que tendió el gobierno. “Capriles y la MUD son colaboracionistas con el gobierno y no responden a la altura de lo que la crisis y el descontento social exigen”, así podría resumirse el planteamiento, y se postulan como alternativa nacional.
 
El contenido reaccionario de las movilizaciones

Como hemos explicado, el sector más “radical” de quienes se oponen al gobierno por derecha se trazó una agenda para modificar la correlación de fuerzas al interior del frente opositor, marcar una dinámica más hacia la derecha de la situación nacional y debilitar el gobierno de Maduro buscando pasar a ofensivas mayores. La represión a la que vienen siendo sometidas y que los lleva a reclamar el legítimo derecho democrático a manifestar, no anula sin embargo el carácter reaccionario de este movimiento. En el marco de la crisis económica nacional –que no termina de destrabarse entre lo que plantea el gobierno de Maduro y el sector empresarial, con su carga de descontento social acumulado-, Leopoldo López (Voluntad Popular), María Corina Machado, Antonio Ledezma y Cía, pulsan por una “solución” subordinada totalmente a los intereses empresariales y el imperialismo, mucho más de lo que ya el gobierno permite y ofrece, pues son rabiosos y empecinados en “salirse de Maduro”. 
 
Son los que proponen una “solución” nada “popular” ni “democrática”, pues además se plantean allanar el camino para imponer un cambio de gobierno “sin esperar el calendario electoral”: hablan de “copar las calles hasta que se vaya”, forzando “la salida” (de Maduro). Son movilizaciones en clave “destituyente” que, si no se desarrollan en una dinámica directa de golpe de Estado, no necesariamente es por falta de voluntad de quienes las impulsan –partícipes de las movidas golpistas entre 2002 y 2003– sino por falta de condiciones y correlación de fuerzas para hacerlo.

Como “agravante” está el respaldo que recibe esta oposición por parte del gobierno estadounidense, campeón en injerencias e intervenciones imperialistas. Más allá de si son reales o no las recientes denuncias de Maduro sobre las presiones directas del gobierno yanqui –pero que no es de extrañar que así sean, y el canciller Elías Jaua lo ha vuelto a ratificar-, son evidentes los lazos de Leopoldo López, María Corina, y el conjunto de la oposición, con el imperialismo estadounidense.
 
Hay que decir con toda claridad que si estamos en esta situación, donde la derecha ha tomado más cuerpo, es por responsabilidad del propio gobierno, porque ni aún en los momentos de mayor confrontación, el gobierno tomó medidas concluyentes para despojarlos de su poder económico, para reordenar la economía sobre nuevas bases. Como hemos dicho: “aunque la burguesía nacional ha hecho “méritos” de sobra para ser despojada de su poder económico, por antinacional y hostil a las mayorías trabajadoras –fue golpista aliada del imperialismo en 2002-2003, fuga capitales, especula y acapara, hace trampa con los dólares que les da el Estado–, el gobierno jamás dio ningún paso en ese sentido”.
 
El gobierno, incapaz de desarrollar una verdadera lucha contra los capitalistas 
Como hemos señalado hace meses, “El gobierno, que habla de una “guerra”, en lugar de debilitar resueltamente al “ejército contrario”, toma medidas que más bien lo fortalecen. A fin de cuentas, el gobierno también considera que la clave para que no haya inflación ni escasez es brindar las condiciones para que los empresarios “produzcan”. Por eso está preso de su “contradicción”: entre ponerle límites a los aspectos más groseros del chantaje empresarial y brindarles las condiciones que exigen, y en los últimos meses anda en un giro “productivo” estableciendo y buscando pactos con los empresarios, haciendo juegos de equilibrista para ir relajando algunos controles y mantener otros”.
 
Por eso no vendrá de manos del gobierno ninguna salida a la crisis favorable a los intereses de las mayorías de trabajadores y pobres del país, porque una salida así requiere precisamente afectar los intereses de la burguesía nacional y de los capitales imperialistas. Un curso contrario al del gobierno.
 
Pero además de esto, en esa supuesta “cruzada por la producción” el gobierno se lleva por delante a los sectores de la clase obrera que, ubicados en el centro de la producción, dan peleas por sus derechos, alertan o denuncian los problemas en las empresas. Son numerosos los casos en estos meses en los que ha habido paros o protestas obreras reprimidas en empresas relacionadas con la producción, o en los que han sido despedidos o amedrentados decenas de trabajadores o dirigentes que han alertado sobre problemas con la producción o denunciado a la gerencia de empresas del ramo –sobre todo en empresas estatales.
 
La “mano dura” contra la derecha, cae más duro aún contra los trabajadores que luchan

Por todo eso es totalmente equivocado pretender –como cierta izquierda– que la manera de hacer frente a las movidas de la oposición de derecha es subordinándose al gobierno y apostando al fortalecimiento de su capacidad represiva, avalando que este limite y cercene las libertades democráticas. Como queda claro, la lucha para que la crisis no sea descargada sobre el pueblo trabajador no sólo es contra la oposición derechista, o contra “la burguesía” en general, sino también contra el gobierno que, a fin de cuentas, es quien administra y gestiona la crisis, es su política la que permite todo el chantaje empresarial, son sus medidas las que confabulan para devaluar el salario y aplastar la resistencia de aquellos trabajadores que luchan en serio.
 
Apoyar el accionar represivo del Estado es fortalecer al mismo aparato represivo que cae con mayor fuerza aún sobre las luchas de los explotados y oprimidos. Legitimar que se violente el derecho a manifestar, a trancar calles, legitimar que el Estado aprese a manifestantes, que la Policía política y la inteligencia militar intervengan en las movilizaciones de calle, que a quienes protestan los lleven presos a los comandos de la Guardia Nacional y del SEBIN, etc., es de una miopía política enorme, por decir lo menos, pues son medidas que aunque circunstancialmente caen sobre sectores que levantan un programa reaccionario, fortalecen las mismas instituciones que hoy tienen cientos de obreros procesados por luchar, que tienen obreros presos por querer formar un sindicato o hacer una huelga, que se meten en las fábricas y empresas donde hay luchas y amedrentan a los obreros, que reprimen las asambleas o manifestaciones frente a las empresas, que apresan a trabajadores que reparten volantes por su contrato colectivo. Esto ya estamos cansados de verlo, no más recientemente en una lucha obrera ha habido condenados a la cárcel por el simple delito de montar un sindicato como es el caso de los obreros de la Civetchi –una empresa de capital estatal y privado-, o en el más reciente apresamiento de los dirigentes petroleros como José Bodas y otros en las refinerías de Anzoátegui por el simple hecho de realizar un piquete entre los trabajadores.
 
La mejor manera de prepararse para hacer frente a un posible golpe es que los trabajadores avancen en desarrollar su fuerza de lucha, sus métodos, que fortalezcan sus músculos y su confianza en paros obreros, asambleas, huelgas, tomas de fábricas, movilizaciones de calle, barricadas, etc., ¡y eso es totalmente incompatible con el apoyo al aparato de coacción estatal! Incluso su derecho a constituir organismos de autodefensa obrera frente a los ataques patronales, el accionar de sicariato o desalojos de sus lugares de lucha.
 
Sólo con la fuerza obrera y popular se puede enfrentar a la derecha

Como hemos explicado, hasta el momento esta derecha no se posiciona en clave de golpe de Estado, no porque no lo desee, sino porque al momento no le da la correlación de fuerzas.

Pero obviamente no se puede descartar que si estos sectores adquieren más fuerza, el gobierno de Maduro se debilita aún más, ven el visto bueno del sector empresarial y el imperialismo, no puedan ensayar acciones en clave golpista o lanzarse abiertamente hacia un golpe de Estado, ya han demostrado en períodos anteriores de lo que son capaces. En este caso los revolucionarios sabremos actuar tal como lo hicimos para enfrentarlos en sus intentonas golpistas del 2002 y 2003, y centralmente durante el 11 de abril. Allí apostamos a la movilización obrera e independiente, la expropiación de todos los empresarios golpistas e incluso exigimos armas para el pueblo para derrotar a los golpistas. El gobierno de Chávez en su entonces, luego de que fueran el pueblo trabajador y las masas quienes lo restituyeran, prefirió la reconciliación con los golpistas y dejarles las manos libres y condiciones para que se recuperaran. Por eso somos categóricos una vez más, sólo la movilización obrera independiente, con sus propios métodos de lucha, es la que sabrá pararle la mano a las embestidas derechistas, y no bajo la política del gobierno de Maduro, que cada vez más les cede y cede, incluso abiertamente sostiene que la entrega de Leopoldo López ha sido negociada pero sin decir qué fue lo que negoció.


El PSL y su visión miope de una realidad ajustada a la desorientación

Por LTS

Una vez más, el grupo Partido Socialismo y Libertad (PSL, organización hermana de Izquierda Socialista de Argentina) vive su desorientación frente a las movilizaciones impulsadas por los sectores de la derecha más recalcitrante. En su reciente declaración eluden una cuestión central, definir el carácter de las movilizaciones en curso, limitándose apenas a criticar a las direcciones de la MUD y su programa. Es que parte de considerar muy ligeramente las movilizaciones de la derecha como expresión del "descontento obrero y popular" sin partir de la enorme polarización que existe en el país, y que la derecha moviliza una base social propia con un programa reaccionario, argumentando que los movilizados son gente “manipulada” desligándola de las demandas que sostienen.

Así expresan que “Existe un enorme descontento popular con las medidas económicas de ajuste implementadas por el gobierno, y ante el agravamiento de los síntomas de una crisis que ha llevado la inflación y el desabastecimiento a niveles exasperantes, producto de una política que durante 15 años sólo ha beneficiado a transnacionales, banqueros e importadores. Esta situación es la que explica una participación masiva de la población en las marchas realizadas el pasado miércoles 12 en distintas ciudades del país. El pueblo trabajador está siendo asfixiado económicamente, mientras la banca y las transnacionales, así como los grandes importadores y los corruptos se forran con la renta petrolera” (13/02). Parte de un hecho real que en la base de las movilizaciones está la crisis económica, pero “pasa por alto” el simple hecho que este sector que se moviliza propugna una salida por derecha de la situación, y en ese sentido marchan detrás de los sectores políticos en los que se ven representados.

Vemos que juntan sin más en una amalgama de “descontento popular” el descontento de la clase obrera y el pueblo pobre con el “descontento” de sectores de clase media derechizada que si bien son afectadas efectivamente por “la misma crisis” hay en el país no se movilizan en el mismo sentido de la satisfacción de las demandas obreras y populares. Es que esta “misma crisis” no se siente de la misma manera por todas las clases y segmentos de clase, ni genera el mismo tipo de procesamiento y expresión política por todos los componentes del “pueblo”. Basta preguntarse si en estas movilizaciones los manifestantes están descontentos con “una política que durante 15 años sólo ha beneficiado a transnacionales, banqueros e importadores” y proponen expulsar a las transnacionales chupadoras de sangre de los trabajadores, a los banqueros imperialistas, dejar de pagar la deuda externa y que basta de entregarle dólares subsidiados a importadores que venden al cuádruple las mercancías importadas. No proponen todo lo contrario, mayor liberación de la economía, que el país debe estar bien con los compromisos internacionales y no en afectar en nada las relaciones con los países imperialistas.

De paso digamos que es incorrecto decir que en 15 años “solo se han beneficiado las transnacionales, la banca y los importadores”, pues si bien es cierto que nunca han dejado de llenar sus bolsillos estos sectores, la política de asistencia social e inversión en ampliación del acceso a la seguridad social, educación y salud públicas es real, y es lo que explica en parte el apoyo que aún el chavismo en su decadencia tiene en grandes sectores de masas, fundamentalmente los pobres urbanos y franjas importantes de trabajadores.

Lo que se niegan a ver, en su concepción simplemente antigubernamental pero no también anticapitalista es que un descontento puede ser base de un desarrollo de luchas obreras y populares, y otro descontento -¡con la misma crisis!- puede ser base del desarrollo de un movimiento más de derecha, que propone salidas reaccionarias, más patronal y proimperialistas. He allí un problema en la manera como el PSL presenta el cuadro de “descontento popular”. Pero ellos mismos se encuentran presos de su propia lógica. Pues si las actuales movilizaciones en curso son parte del descontento obrero y popular en el país, entonces las mismas tienen algún carácter progresivo y tendrían que participar activamente y disputarle las bases a quienes la dirigen, en este caso los sectores de la MUD. Y abandonan de esta manera a la gente que se moviliza para que la derecha las encamine directamente al degolladero, digamos que su propia esquema mental traicionan a los sectores que se han movilizado en los últimos días.

No partir de la enorme polarización existente en el país, donde unos llaman a seguir sosteniendo un senil y decadente nacionalismo burgués que cada vez más va aceptando las demandas empresariales y que a lo largo de los años ha terminado beneficiando a banqueros y empresarios, y otros propugnan una salida de derecha a la crisis del país, no delimitan claramente precisamente que mientras esa marea de descontento popular puede generar movilizaciones de los explotados por sus intereses, puede generar también fenómenos más derechizados en las clases medias. Que la crisis decanta también sectores más a la derecha, en este caso fuertemente el grueso entre franjas de la juventud de clase media universitaria y sectores de las clases media, cuyo desarrollo, de cobrar fuerza, no es “aliado” del descontento popular sino al contrario enemigo del desarrollo de la movilización clasista de los trabajadores y el pueblo.

Como vemos, no son “pequeñas sutilezas” que estos “marxistas” obvian en su esquema de pensamiento. No en balde, como afirmamos al principio, evitan una caracterización política precisa de estas movilizaciones. Hay que decir que los que se movilizan se montan sobre el descontento general pero con un contenido claramente pro-empresarial y de derecha, que esta juventud más “combativa” lo es por derecha, porque es base de un programa burgués neoliberal y proimperialista. Incluso “destituyente”, es decir, de asalto al poder político por encima de las propias reglas de la democracia burguesa. Pero todo esto queda oculto con la definición de “descontento popular”, que es apenas una verdad a medias, o superficial.

La gente del PSL habla de una salida general, pero no plantean una perspectiva clara de que hay que desarrollar la lucha obrera y popular para pararle la mano a un curso más derechista de la situación nacional, que la manera de evitar que sectores como este cobren más fuerza y peso social, es poniendo en pie la fuerza clasista de los trabajadores con demandas contrapuestas a las que levantan estas movilizaciones.

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